Y de repente… ¡Qué mayor!

Recuerdo la primera vez que te vi reír.
Y de repente…
¡Qué mayor!

Estábamos mamá y yo en la cocina colocando las cosas de la compra, comentábamos algo sobre un queso que nos habíamos comprado, nos reíamos, y de repente se oyó una tercera risa que nos dejó paralizadas, porque sólo estábamos nosotras dos y hasta la fecha tú eras un bebé y nunca te habías reído, sonreías mucho, eso sí, pero sin hacer ruido.
Una carcajada limpia y pura cortó el aire de la cocina como si fuera un cuchillo…
Y allí estabas tú,
toda gorda y calva y sonriente,
Mirándonos con cara de cachondeo.
Desde entonces nunca has dejado de sonreír.
Si hay algo que siempre he admirado en ti, es tu capacidad para ser feliz.
Desde muy pequeña te llamábamos “la niña feliz”.
Si íbamos a una fiesta, se convertía en la mejor fiesta de tu vida.
Si íbamos a la playa, se convertía en la mejor playa de tu vida.
Si no íbamos a ningún sitio, nos mirabas y decías “qué felices somos, ¿verdad?”.
No te recuerdo nunca enfadada, salvo alguna rabieta ocasional, siempre estabas “de buenas con la vida”, aunque la vida no siempre haya estado de buenas con nosotras.
Me fascina tu capacidad para aceptar a la gente tal y como era, con sus defectos y sus virtudes, y lo mismo con las situaciones… Qué me digan a mí si no es sabiduría aceptar lo malo y disfrutar con lo bueno… ¡Cuántos adultos se dejan el sueldo en terapias para conseguir lo que en ti es innato! Con la gracia y la elegancia que siempre te caracterizó.
Supongo que de lo uno nace lo otro, o viceversa, pero siempre tuviste el súper poder de hacer felices a los demás.
Tus profesores siempre nos felicitaron, familiares, amigos y desconocidos…
Todo el mundo se rendía a tu encanto. Todo el mundo vivía algún momento especial contigo.
Y yo que te he tenido siempre a mi lado…
Adopté el encanto como estilo de vida.
Llenaste mi vida de momentos, me llenaste la vida de vida.
Gracias a ti soy mejor persona, desde que tú existes siempre pienso: ¿Qué pensaría Claudia?
Gracias a ti volví a rezar.
Gracias a ti siempre encuentro una motivación… Cuando las cosas se ponen oscuras, en ti siempre encuentro la luz.
No cambiaría por nada todos los momentos que hemos vivido juntas, cada noche que pasé jugando contigo fui más feliz que en cualquier discoteca de cualquier lugar del mundo.
Te prometo que siempre buscaré la forma de poder estar juntas,
Aún nos queda toda una vida por descubrir.
Siempre podrás contar conmigo.
Y donde quiera que estés, estaré contigo.
Donde esté tu corazón estará mi corazón.

Ahora te miro y te veo reír.
La misma cara.
Los mismos ojos.
Y de repente…
¡Qué mayor!

Para Claudia (Lil Sis) de Beatriz (Big Sis)

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