Un mes con el Apple Watch

Parece que fue ayer pero ya hace un mes que el Apple Watch llegó hasta mi muñeca. Y las sensaciones siguen siendo encontradas como me ha pasado con todos los wearables que he probado hasta el momento. Aún así, el reloj de los de Cupertino ha sido, hasta el momento, el que más me ha convencido.

Anteriormente he podido probar varios relojes inteligentes de otras marcas como Samsung, LG y Motorola. Pero no hay duda, el Apple Watch ha sabido adaptarse mejor a las necesidades de los usuarios de este tipo de tecnología. Pero tiene mucho trabajo por delante y, el mayor objetivo de todos, tiene que ser convertirlo en imprescindible para la persona que lo llegue en la muñeca.

El reloj de Apple es atractivo desde su presentación. Como casi todo en Apple. Es diferente. En mi caso opté, por múltiples razones, por el llamado Watch Sport. Además de ser el más económico, no observo razones evidentes para gastarme mucho más dinero en los materiales. Además, la diferencia puede uno invertirla en un par de correas diferentes para adaptar el reloj a cada situación.

Pero las prestaciones internas son exactamente las mismas. Por eso, para empezar, quizás el mejor modelo sea el Sport. Por cuestiones estéticas, el modelo Watch puede entrar mejor por los ojos, pero a nivel práctico no ofrece al usuario ninguna experiencia diferente que los materiales de fabricación. Poco que decir de una edición de lujo que está al alcance de bolsillos privilegiados.

Antes de continuar con el análisis cabe señalar que adquirir un Apple Watch es un capricho. Ni más ni menos. Al igual que la mayoría de los wearables que hay en el mercado. No aporta nada diferente. Simplemente es un objeto deseable y ya está. Con un mes de uso puedo decir que sigo haciendo con mi móvil las mismas funciones de antes. Exactamente las mismas.

Volvamos a la presentación del reloj. Muy atractiva, Apple ha vuelto a cuidar todos los detalles. Y la puesta a punto no se hace muy larga. Hay que sincronizar el reloj con el iPhone y adelante. Ya es un todo en uno. El reloj depende en todo momento del teléfono, con lo que todo lo que pase en un sitio va a pasar en el otro. Quizás algunos echen de menos algo más independencia del reloj, pero de momento Apple no ha dado ese paso. Quizás en próximos sistemas operativos.

Estéticamente hay que decir que el reloj es muy bonito. Y la presentación muy atractiva. Navegar por el reloj es cómodo y la nube del menú es una idea fantástica. Para el usuario de un iPhone es muy sencillo conocer rápido las posibilidades del reloj. Y la famosa corona digital… pues sobra. No tiene mucho sentido porque al final uno tiende a usar el dedo en todo momento. Quizás desaparezca en próximos modelos.

La pantalla es espectacular y la tecnología Force Touch es completamente acertada para el Apple Watch. Sin duda llegará pronto a los teléfonos y, probablemente, Apple eliminará el botón circular de las pantallas de iPhones y iPads. Pero esa es otra historia.

Una de las cosas que más llaman la atención son las distintas esferas. Muy cuidadas y bonitas pero muy pocas. A los pocos días, uno quiere hacer cosas nuevas y crear las suyas con sus propias fotos. No se puede. Hay lo que hay y son poco personalizables. Y ya sabemos que quien tenga estos productos le gusta investigar y jugar. El Apple Watch deja jugar bien poco en el aspecto de personalización.

Sin duda alguna, la gran victoria de Apple ha sido la gran cantidad de aplicaciones disponibles desde el primer momento. Y esto no lo han tenido fabricantes. Cada día aparecen nuevas y otras se actualizan. Eso sí, no son independientes al reloj y las tienes que tener instaladas a tu teléfono. También habrá que observar en los próximos meses la implementación de Apple Music en el Apple Watch.

En cuanto al uso real de las aplicaciones, pues unas más que otras. Por ejemplo, es raro que alguien utilice la aplicación de su banco en el móvil si la puede usar en el teléfono. O la de Instagram. O el correo electrónico. O Evernote. Al menos de momento. Ese es el trabajo que tiene que hacer tanto Apple como los desarrolladores: darle sentido a llevar un Apple Watch en la muñeca.

Sí que son prácticas las notificaciones de redes sociales, servicios de mensajería instantánea y correo electrónico. Pero no más que en otros relojes de la competencia. Quizás la diferencia también pueda estar en la manera de interactuar con el reloj en este tipo de aplicaciones, sin duda las más utilizadas por los usuarios en su teléfono.

Lo que podemos señalar del Apple Watch es que es diferente a otros. Y eso se nota desde el primer momento. La experiencia de uso es distinta y se aprecia en todo momento al actuar con el teléfono. A nivel deportivo, por cierto, es bastante completo y un gran complemento para realizar todo tipo de actividades físicas. El medidor y el pulsómetro son bastante precisos y deja una gran satisfacción tras su uso.

Las conclusiones a este primer mes de convivencia con el Apple Watch son variadas. Apple tendrá que trabajar mucho la batería ya que la necesidad de carga es diaria. Luego pulir algunos aspectos y, probablemente, eliminar la corona digital en próximos modelos. Pero la interacción, la navegación, los materiales y las pulseras intercambiables son un acierto total y absoluto. En los próximos meses, cientos de fabricantes lanzarán sus propias pulseras y habrá una fiebre como la de las carcasas.

Pero lo más importante es que el Apple Watch se convierta en útil para el usuario, ofreciéndole prestaciones distintas y diferentes a las que pueden encontrar en el móvil. Otorgarle más independencia en relación al iPhone y hacer que la persona que porte un Apple Watch sienta que lleva algo que merece la pena y le aporta algo especial a su vida.

bluebird Comunicación
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