Rita Barberá y las hienas

rita barberá

«Fue apartada para evitar su linchamiento, pero las hienas siguieron mordiéndola». Así, con dos cojones, y sin una pizca de vergüenza, se despachaba el portavoz del Partido Popular, Rafael Hernando, tras la muerte de Rita Barberá esta semana en un hotel de Madrid.

Pero… ¿Quiénes son las hienas?

¿Andrea Levy?

«Cuando uno no suma, cuando puede estar haciendo daño al partido, lo razonable y lo sensato es apartarse del foco» (24/02/2016).

¿Javier Maroto?

«En política hay que tener muchas cualidades, pero hay dos que son fundamentales para mí, que son la dignidad y la ejemplaridad y yo creo que en este caso, en el final de su carrera política, Rita Barberá no ha ejercido ninguna de las dos» (15/09/2016).

¿Isabel Bonig?

«Es mucho mejor que abandone su acta de senadora, pero ella no quiere abandonarla y legalmente no podemos hacer nada»  (15/09/2016).

¿Mariano Rajoy?

«Esa persona sobre la que usted se interesa ya no es militante del Partido Popular. Nosotros le pedimos en su día que renunciara a la militancia, ella lo ha hecho y el presidente del PP ya no tiene ninguna autoridad para con ella» (16/09/2016).

¿Pablo Casado?

«No está ya en el PP y no tenemos que comentar al respecto» (21/11/2016, dos días antes del fallecimiento, tras la declaración de Rita en el Supremo).

Sí, tiene razón Rafael Hernando: Las hienas la mordían, aunque el mismo día de su muerte parece que volvieron a regalarle, de manera póstuma, el preciado carné del Partido Popular.  

Tarde para José María Corbín, cuñado de la exalcaldesa, quien, tajante, aseguró: «Ha muerto de pena y la fundamental aportación la han tenido los suyos».

En la misma línea se manifestaba “el Bigotes”: «Ella nunca se podrá defender y los mierdas que la han abandonado como una perra, ellos verán lo que hacen».

Como en una película de Disney, de perras y hienas parece que va la historia, pero aquí fantasía cabe poca. Indignación, toda.

Que a estas alturas se siga culpando a quien señala el disparo y no a quien dispara es indecente.

La prensa —tampoco los «tuiters»— no es ni inocente ni mártir, ni falta que le hace, —como tampoco lo fue Rita, por cierto— pero de ahí a insinuar que es culpable de una muerte hay un trecho.

Lo cierto es que tampoco se puede esperar otra cosa del partido político que institucionalizó las ruedas de prensa vía plasma, que aprobó la Ley Mordaza, el partido político imputado, que echa a sus miembros investigados, pero no se despide a sí mismo. Y todo ello dando lecciones de moralidad.

Mientras tanto, aquí, no pasa nada. Aquí nunca pasa nada.     

bluebird Comunicación
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