Traslusones

Los fantasmas aparecen por sorpresa, cuando menos te lo esperas y sin avisar. Cuando miro de reojo y creo ver un traslusón. Así es como mi abuela lo llamaba.

¿Te acuerdas, abuela, de cuando comíamos caramelos escondidas en la parte de atrás del Simca del tito?

Pero nunca obtengo respuesta. Ahora es ella la que se aparece.

Eres un traslusón, abuela.

¿Qué cuántas lagrimitas te quiero? Infinitas, abuela, infinitas.

bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
Artículo anteriorEl oncólogo
Artículo siguienteVuelve Harry Potter
De cómo presentar lo impresentable. Dualidad, ensoñaciones, trampantojos enredados, redundantes, putrefactos, rayando en lo absurdo, hundidos en lo macabro. Tribulación. Un poquito de dadá por aquí y algo semiautomático por allá y hago chás y aparezco curioseando en lo sublime, como rojo sobre fondo azul. Esto es: palabra-sueño-palabra... palabras, sólo palabras. Juzgue usted mismo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.