Suena Nacho Vegas

Nacho Vegas

Suena Nacho Vegas, ‘Cerca del cielo’:

“Si pudiera elegir
sólo un deseo
pediría vivir
siempre cerca del cielo,
de un cielo tan real
como el abismo,
en una guerra tan cruel
como la de uno contra uno mismo”.

—Espera un poco, es pronto, no son ni las diez. Luego dices que no. Siempre te pasa lo mismo.
—Ya, tía, pero ya sabes… Prefiero irme

Sé de sobra que sabe que me voy a casa. Que me voy a casa a comerme lo que queda del gramo, solo. Bueno, con mis pajas.

“¿Querrás consentir
a quien quiere vivir
así, así, así …
como Sísifo?
Empeñado en subir, para luego bajar
por pendientes imposibles.
No cejé un tanto así y al final conseguí
completar los catorce ocho miles,
y aún me sobró tiempo para gritarle a los astros:
‘ved lo que soy’,
y que el resto no es más
que guijarros que caen al vacío”.

La huida me lleva muy deprisa hacia mí casa.

Paso de comerme la cabeza, me siento guarro, muy guarro. Estoy a mil.

No sé qué coño me pasa a veces que cuando me pongo de coca no puedo hacer otra cosa que salir a esconderme a mi casa. Allí me siento seguro. No quiero que la gente me vea.

“Sólo yo contra mí
y contra los elementos,
calculando al milímetro
el más leve movimiento.
Mi cruz es de piedra
y mira al precipicio.
Seguiré hasta el final,
seguiré hasta el día del Juicio”.

Me encanta la sensación de estar perdido en mi yo más cerdo, aunque se de su coste.

Hace tiempo que ponerme dejó de ser algo social. Y, aunque salgo bastante con amigos, lo que más me gusta de la coca es rendirme a mis más bajos instintos y para ello requiero de soledad.

“¿Querrás consentir
a quien quiere morir
aquí, aquí, aquí…
en los Alpes?”

Me gusta mucho la relación que tengo con Hache, es una tía que mola, con la que me río mogollón. Me gusta mucho su cuerpo y follamos de maravilla. La tengo muy presente en mis fantasías de cerdadas de coca.

“Y que vuelve a subir, y después descender
por terrenos casi impracticables.
Si consigo avanzar tal vez logre ahogar
algo dentro de mí inextirpable,
algo que se retuerce y que no se detiene
y que hará que ahora vuelva a repetirlo:
cuando haya de morir quiero hacerlo aquí,
cerca del cielo”.

Tengo que reconocer que esta sensación me encanta. Es la velocidad, todo va a toda hostia.

Voy preparando todo un ritual. Una toallita, crema, porros, gintonic…

Se empiezan a suceder escenas porno ante mí.

Amateurs, threesome, brunettes, ass, handjob…

Pongo la rayas en un libro de Bukowski. Salen unas cuantas.

Miro el reloj y al ver la hora lo que veo es la hora que mañana me resultará escabrosa.

Pero mañana está aún muy lejos

Me quito la camiseta. Me recuesto.

“Y me aferro a una roca más dura que dios
y la falta de oxígeno nubla mi cabeza
y sé que un poco más bastará para salvarme,
un trozo de verdad bastará para salvarme,
un centímetro bastará para salvarme,
una sola gota bastará para salvarme,
un poco de paz bastará para salvarme,
un trozo de verdad bastará para salvarme”.

bluebird Comunicación
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