Sólo un puto ruido

Solamente oigo un ruido.
Todo el rato un ruido.
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…
Cuando noto un poco de quietud y noto cierta serenidad, trato de intentar recordarte sin lastimar la imagen impoluta que tenía de ti.
Entonces empieza a sonar ese puto ruido.
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…
Ese es el ruido que me perfora la cabeza al recordarte.
Con lo que me gustabas…
Pero yo me empeñe y tú te empeñaste en que no. Yo no me daba cuenta y tu manera de hacerme despertar fue tan rotunda que mis tímpanos solo consiguen traducirte en ruido.

“Deja de pensar por mí”.
“Estoy harta, por eso no te ha dado bola estas semanas”.
“A ver si te das cuenta de que mis sentimientos no están a la altura de los tuyos”.
“Si no quieres que seamos amigos, lo siento, pero yo no quiero nada más”.
“Mira que intento hacértelo ver con todo el cariño”.

Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…
Maldito ruido!
No consigo recordar con exactitud.
No sé muy bien en qué momento la vocalización de las palabras se volvió inaudible.
Llegábamos a Madrid por la autovía.
En la radio cantaba Nacho Vegas…

Y me hago tan pequeño que,
me deslizo dentro como un pez,
y me pregunto: esto será
lo más profundo que te voy a conocer jamás?
Pero qué mal, muy mal, 
era un sueño y ahora es real,
Pero qué mal, fatal…

Pero tú no oías… y seguías…

“Con lo bien que nos lo pasamos”.
“Ya lo has jodido, tío”.
“Siempre pasa lo mismo”.
“Te quiero mucho pero no así”.

Revivo las sensaciones. Recuerdo tu lenguaje corporal.
Tan hastiado, tan lleno de energía que rozó lo violento.
Esos fatales momentos en los que tu voz se volvió el percutor de una pistola que disparaba balas a mansalva, hasta que conseguiste reventarme los oídos.
Desde entonces es recordarte y oír ese puto ruido…
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…

Que había en tus ojos? Eso era odio?

“Te lo he dicho mil veces, solo hay un tío que me gusta y no eres tú”.
“No flipes! No te di ninguna explicación”.
“No tengo que darte ninguna explicación”.

Yo seguía conduciendo hacia el centro.
Hacia el adiós.
Preguntándome qué fue lo que apretó el gatillo.
El vino? Cuál? El tuyo? El mío?
Estar borrachos fue el detonante? O la excusa?
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…
Mierda!
Qué puto dolor!

“De qué vas? Cómo te atreves a decir lo que tú crees que yo pienso?”
“Es que estas metido en mi cabeza?”
“Si te metieras en mi cabeza sabrías lo que hay. Nada. No hay nada!”

Y mientras me ametrallabas se hacían añicos los buenos momentos, que de repente parecían ser ilusiones inventadas, visiones imaginadas, orgasmos fingidos.
Qué rato más malo estaba pasando…

Me marea ver cómo te desfiguras, cómo te desvaneces…
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…
Aaahhhhhggggg… Diosss…
He de conseguir hacer justicia a lo que llegué a sentir por ti.
Tengo que impedir que te desintegres. Que te agrietes hasta derrumbarte. Hasta desaparecer.
He de lograr que dejes de ser ese ruido. Ese puto ruido.
Volver a sentir paz cuando piense ti.
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii… Diosssss… No puedo… Aaahhhhhggggg…
Dejo de pensar en ese día de mierda, en ese viaje de… Vuelta? O fue de ida?
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii… Aaahhhhhggggg…
Tengo que olvidarte! Así no puedo! Mierda!
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii… Aaahhhhhggggg… Hostias! Aaahhhhhggggg…

PUM!

Guauuu…!
Te voy perdiendo…
Consigo controlar la respiración… Trago saliva…
Qué pena…
Te vas…
Pi               pi               pi               pi               pi…

Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…

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