Luces de la escalera y callejeras

al querer sacarse
de un bolsillo la ganzúa
cayó en el rellano
el bisturí esterilizado,
pero fue sordísimo
el ruido que hizo
porque había esterilla.

el chipichanga siguió
de costado sobre su catre,
de espaldas a la hembra ballenato,
su señora,
sin oír cómo cedía la cerradura
cuando el vándalo hábil la giró.

se mezclaron en el pasillo
luces de la escalera y callejeras
mientras avanzaba por él el hábil
y el ballenato roncaba sonoramente.

el marido durmiente
se puso boca arriba
mientras la puerta del cuarto
entornada hasta entonces
dio paso a brisa al abrirse
movida por el delincuente.

lo analizó para asegurarse
de no haberla cagado con la dirección.
era él: orejudo y narigudo.
le echó aliento a tinto
acercándose a su cara.
como no se inmutó
tragó más de la petaca
y escupió gotas en su napia.

al despertarse bruscamente
el tipejo quiso gritar
pero el intruso tapó
su boca con una mano.
el ballenato seguía con la serenata.
desenfundó el bisturí con la otra.
se miraron a los ojos sin pestañear.
hizo contra su boca más fuerza
y al notar un mordisco
la bajó hasta el cuello
y lo apretó tanto como pudo
mientras iba susurrándole:

“lo que falla hay que desecharlo,
o al menos modificarlo.”

e inició la modificación:
un cortecito preciso
en el lóbulo derecho,
otro en la ceja izquierda
y el último vertical más profundo,
de labio a labio,
pillando bigote y barbilla.

volvió a taparle la boca
con la mano mordida
y a susurrarle:

“venga, así medirás tu poder,
rastrero negrero,
con carne lista para aros.
deja de hacer pasar por ellos.”

al ballenato se le cayó baba.
el jefecillo valoró los daños,
con sangre por su lado de la almohada,
y oyó decir desde el pasillo:

“agradéceme que de los huevos pase.
úsalos de boquilla, costumbre tienes.
di que te peleaste,
que habría que ver al otro.”

y al quedarse la puerta principal
completamente abierta
tras la marcha del vándalo
siguieron mezclándose
luces de la escalera y callejeras.

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Electricista diariamente. Con cierta chispa y tensión restante escritor resultante (poemas, relatos). Autor de los poemarios autoeditados 'Alquilé mi vejiga al insomnio' (2011), 'Otr@s y poco más' (2011), 'Contra los cuerdos' (2012), '¡Estraga!' (2013), 'Color cogido' (2014), 'Nada sonado' (2014), 'Sed a tiempo' (2014), 'Cierto verdor' (2015), 'Lo normal sale sangrante' (2016); así como del libro de relatos 'Por donde van otros tiros' (2015).

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