Lloro para morirme de pena
o para que la soledad no me mate.
Lloro por inercia.
Aquí.
En medio de la paz de tus huesos que gritan en mi boca.
Aterrados.
(Aterrada)
Lloro para calentar los ojos fijos en tu voz.
Tus huesos chirrían en mis oídos. Sangran. Y me hacen daño.
Soy demasiado joven para escribir esquelas, para husmear debajo de las tumbas que me congelan las manos.
Estoy muerta. Tengo frío.