Entrée

De lo que hiciste conmigo,
quería escribir algo.

Desearía poder decir,
por ejemplo:

Un día me subí a un naranjo.
Me hice una manta
de plumas y nidos.
-Pero no fue cierto-

Vinieron los besos
Tus ojos clavados
Mi lengua en tu pecho
Tus manos en mí
toda la noche
Atentas
Arriesgadas
Con mesura
Amanecía y dijiste:
“Se hace de día
Y aún no te he acariciado”
-Lección 1:
Se puede
morir de éxito-

Pasaron días
Nos encontramos
-Pero no tanto-

Pasaron meses
Pasaron años

La vida que,
entre bambalinas,
nunca apunta
y siempre ríe
nos regaló un cruce
de palabras

Nunca escribí tanto
Nunca escribí tan bien
Nunca escribí tan cierto
De hecho me di cuenta
de que hasta entonces
nunca escribí

Te leía y releía
Lo que me escribías a mí
y lo que escribías a otras
Cada una de tus palabras
me acercaban a ti

Una vez afirmaste:
“Si ella se follara a otro
delante mía,
me mirara y me dijera
que me ama,
la creería”
-Lección 2:
Morir de éxito
y de amor
es la misma cosa-

Hay quien asegura
haber rozado
la locura con la
punta de sus dedos.
Yo le cantaba nanas,
la arrullaba.
Una noche quise contarte:
“A los poetas
hay que acariciarlos
hasta que queden
dormidos
para que los miedos
no se los coman”

Y caíste en mis brazos
de nuevo,
aunque fuera yo
la que subiera en aquel tren.

Y la vida
que se aliviaba
de nosotros
nos encontró en Atocha
Y corrimos Madrid,
lloviendo,
oliendo a curry
y cogiéndonos de la mano

Propusiste:
“Quédate esta noche conmigo
Compramos una de Larios
y nos encerramos
hasta que echen la puerta abajo”
Dije que no, dejando una habitación
de hotel vacía.
Los dos cogimos el siguiente tren.
-Lección 3:
Morir de cobardía
a largo plazo puede ser
un acto de valentía.-

Pasaron de nuevo
los días
los meses

Ya no había letras
Destruí todo lo que me unía a ti
Borré tus mensajes
Dejé de usar aquella dirección
Tu libro con esa dedicatoria,
que era más hermosa que
cualquiera del resto de las
palabras de la que era preludio,
voló desde el barco,
entre isla e isla,
para alejarme de ti
que no podía.

No sirvieron otras bocas
Ni otras palabras
Ni otros tiempos
Que-no-po-dí-a

Pasaron los años
Ya casi no me acuerdo de ti
A duras penas sostengo
la imagen de tus ojos negros
-aunque tú digas que no lo son-
Apenas recuerdo tu manera
de vomitar la ansiedad
cuando escribes.

De ahí la distancia

Aunque los días necios
se me siente encima
la vida
y me murmure:

“Te jodes, un abismo también une”

bluebird Comunicación
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