Basura

El partido está a punto de empezar. El bar petao.

El Athletic a un lado, al otro el Barça. Intenta sonar el himno español.

No se oye una puta mierda. Noventa mil personas silbando.

Hugo y yo nos descojonamos. La cara del Rey es todo un poema.

Una mezcla de dignidad y de circunstancia.

Justo detrás de nosotros, hay un grupo de tres chicos y una chica.

Conozco a alguno. Concretamente a dos de los chicos. A los otros los he visto mil veces. Nos hemos encontrado en mil garitos a lo largo de los años. Malasaña no es tan grande.

Juancar y Miguel. Son dos chicos de mi quinta. Quizá más jóvenes. Andarán sobre los 37, 38…

Ellos están gordos, tatuados, con barbas y camisetas negras. La chica es mona. No es guapa, ni está muy allá, pero su rollo pin up le da ese puntito de atractivo.

Hablan entre ellos pero con la voz muy alta. Son unos voceras.

Habla Miguel.

—Mira que me dan asco los putos catalanes y los etarras estos. Si no quieren ser españoles, por qué juegan la copa del Rey? Que no la jueguen. Que se llama copa del Rey! Del Rey de España! Hombre, por favor… Un poquito de coherencia… Que se vayan a jugar contra el Badalona y a ver a quién le interesaría…. Mira qué vergüenza… Cómo silban… Que esto se ve en el extranjero…

Pero tío estás tonto. Que silben. A mí el Rey me parece un gilipollas dijo ella, mientras miraba a Miguel con cara de de aburrida.

No es silbar al Rey, es el himno de España. Es el himno de todos. Estos hijos de puta no respetan nada. Catalufos! Etarras!

Miguel se ríe con carcajadas socarronas, como un pirata muy machote harto de ron. Busca la mirada cómplice de alguien en el bar. Como si sus insultos fueran divertidos. Convencido de que es un chispazo de genialidad cómica.

No pude resistirme.

—Es un himno franquista. Es una bandera franquista.

—Es la que es y ya está. Yo no veo el aguilucho por ningún lado. Siempre estáis igual, dejad a Franco ya. Que aquí nadie está hablando de Franco.

A mí la bandera me la suda y el himno más, pero vamos… Infórmate un poco…

—Tío, que no la jueguen, que esto es España.

Al hablar, baja el tono, pone voz reflexiva y te mira lleno de convencimiento. No termino de creerme que este chico hable de coherencia.

Se me pasan imágenes por la cabeza de un concierto de Extremoduro donde Miguel canta a pulmón las canciones en las que el Robe se caga en el sistema.

Coherente?

Me dan ganas de recordárselo, pero decido no hacerlo. Sólo hago un pequeño inciso.

—Que sepas que es el único trofeo de Europa que está politizado. En el resto de países no se llama copa de nadie. Es la copa y punto.

Decido seguir viendo el partido. Paso de tarugos.

El partido va por donde ha de ir. Messi no tarda mucho en meter un gol para la historia.

Nadie más puede hacer eso.

En el bar la gente está asombrada. Algunos lo celebran, otros simplemente flipan.

Los de detrás, especialmente Miguel, siguen diciendo chorradas.

«Si es que no le entran, le dejan que se luzca”…

“Si llega a ser Cristiano le cortan la pierna».

«Puto enano».

El partido sigue. Los comentarios continúan.

«Mira Piqué, qué tío más asqueroso. Piqué, asqueroso, vete con tu puta a Colombia!».

«Y el Gurpegui ese? Etarra, drogadicto!».

El partido acaba con el Barça ganando. Messi se ha salido. Xavi se despide. El Camp Nou es una fiesta. Quizá un poco empalagoso el buenrollismo de las aficiones. Bueno, mejor así.

No tarda mucho el Barça en hacer historia. Una semana después gana la copa de Europa.

Le mete tres a la Juve. Triplete.

La curiosidad me lleva a meterme en el Facebook de Miguel.

Quiero ver por mi mismo qué rollo lleva en las redes.

No me lo creo. Un tonto sin camuflaje. Un tonto simple. Un tonto al desnudo.

Diferentes post con peticiones para suspender el partido por silbar, con fotos llenas de banderas de España.

Varias fotos de la Guardia Civil, del ejército, de legionarios, en las que se puede leer: «Que lleven a estos al partido. A ver si tienen huevos de silbar», «Españoles nuestro ejército está preparado para intervenir. A qué esperamos?»

Otros post hablando de los ERE andaluces. Riéndose de que en Grecia, Tsipras no pueda con la Troika, portadas del ABC y de La Razón.

Gráficos con la historia de la bandera de España contando que ya era la bandera antes de Franco…

Fotos manipuladas de Venezuela.

Siento vergüenza ajena. Un microfacha? Miguel?

Algunos ejemplos de estupidez llegaban a herir mi sensibilidad.

Se mete con Alfon y en nada aparece alguien diciéndole la verdad de lo que pasa con el chico y el tío no tiene ni puta idea. Comentarios tipo: «Si lo han metido en la cárcel por algo será»

Post ridículamente filosóficos sobre fútbol.

«Gracias, Carlo. Hasta siempre.»

«Pega esto en tu muro si crees que este tío no debería jugar nunca con España”, foto de Piqué.

Alguna foto de Cristiano abrazando a un niño junto a una de Messi quitándose a uno del medio, bajo titulares profundos como «Quién es una buena persona?»

Gráficos del PP con estadísticas que todo el mundo sabe que están manipuladas con textos lapidarios: «Esto es para los listos que dicen que el paro no baja»

De vez en cuando aparecen chistes malos, algunos machistas con poca gracia y muchos sobre sexo (machistas también).

Y frases absurdas, frases de autoconfianza patéticas. Rollo Paulo Coelho.

«Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas».

«Que algunos se metan conmigo me hace más fuerte».

Dentro del escozor que me provoca el exhibicionismo de la ignorancia, hay post que me dejan triste.

«José Tomás dona dinero a una escuela».

«A mí no me gustan, pero hay que respetar a todo el mundo. Los toros han sido siempre una tradición en España».

«Si no hubiese toros, la raza del toro de lidia desaparecería».

Habla de gobiernos de izquierdas como los que destruyen el empleo y la unidad de España…

Sobre Podemos y Manuela no tiene más argumento que las falacias del ABC, Libertad Digital, La Razón…

Atónito me quedo. Intento imaginarme a Miguel leyendo… No consigo imaginármelo.

Se habrá leído un libro en su vida? Uno?

Llego a la conclusión de que solo lee las portadas que le llegan vía Facebook a su muro.

Eso sí que es un muro… Un muro transparente que deja ver lo papanatas, inculto y tontaina que es.

«Mira lo que pasa con Grecia, qué se cree el Varufakis ese? Que se joda!»

«Quieren hacer aquí lo que hizo Chávez. Una dictadura comunista».

«Hay que respetar la propiedad privada. Yo no quiero que les quiten la casa de la playa a mis padres por estar vacía».

«Putos perroflautas, en cuanto lleguen al poder serán iguales. Son casta, como todos».

«La Iglesia es la que siempre ha ayudado a los pobres. No los punkis estos».

«Hasta los huevos de que la izquierda crea que tiene superioridad moral».

«Ahora quieren quitar las calles franquistas… No tiene Madrid otros problemas?”

«Que los presos de ETA quieran que gane el coletas lo dice todo».

Prometo que he de contenerme. Me dan muchas ganas de decirle algunas cosas y reírme en su cara. Mi parte mala, mi superdesarrollada faceta fascista, esa que me impide entender a los que no piensan como yo, llega a estar en baremos tan altos que me da miedo exhibirla…

Contente… Contente… Hay que ser tolerante…

Y supongo que sí, que lo mejor es mirar para otro lado.

Puede que sea tonto (puede no, es muy tonto), pero cada uno puede pensar como quiera, cada uno puede hacer lo que quiera con su incultura, exhibirla a su gusto. Es su vida, y por mucha vergüenza ajena que sienta, por mucha grima que dé, he de pasar.

Simplemente no quiero mezclarme con gente con tan pocas luces.

Nietzsche decía que un tonto es aquel que no percibe la verdad, pero que es más de tontos intentar hacer ver la verdad a semejante tonto…

He llegado a la conclusión de que soy un prejuicioso.

El hecho de que un tío cante a grito pelao canciones de Extremoduro, de Rosendo, que lleve sus tattoos de calaveras, sus camisetas de AC-DC y de los Ramones, me hace pensar que es alguien con una visión general de la vida no muy distante a la de la gente con la que me siento cómodo.

Que se fume sus porritos sentado en la plaza de San Ildefonso o se tome unos botijos en El Palentino, no quiere decir que sea de los nuestros. La verdad es que no sé muy bien qué o quiénes son los nuestros, pero no puedo evitar sentir algo parecido a una traición en aquellos a los que se les presupone ciertas sensibilidades y que luego son así de limitados, de cortitos.

Miedo me da pensar que de esos debe haber muchos más de los que se cree.

No hace falta pasear por la calle Serrano para que gente con el cerebro diminuto se te cruce.

Puede que estén ahí… A tu lado. Puede que haya un hijoputa detrás de ti, con una camiseta de Iron Maiden que disfrute con los toros, que crea en la Iglesia, defensor de la policía, de la Guardia Civil y los militares, que no haya leído un puto libro en su vida, que se crea a Inda y a Marhuenda, que los recite…

Cuidado! No son fachas camuflados… Los fachas, los de verdad, también se reirían de ellos…

Son los microfachas. Con sus microcerebros y sus microinteligencia. Con su microtalento y sus micropenes…

Lo único que tienen grande es la desfachatez de ir mostrando en público y sin pudor lo limitado que se puede llegar a ser. Así, sin más, exhibiendo a los cuatro vientos tan poca cosa.

Son basura.

bluebird Comunicación
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