Algo por tomar

un vendemotos fomenta
intercambios de intereses,
y detrás un infante
interpreta lo chocante,
y cerca 3 madres
se cuentan qué las estresa,
y después un caniche
busca juego entre colillas,
y al lado un palomo
sale al paso de un quinqui,
y tras él 2 colegiales
ríen alto tontamente,
y un borracho cruza
como puede la calzada,
y en la acera que le espera
se hace un moño una morita,
y a un metro de ella
un indio come pipas,
y a 2 metros de él
un gato ronronea,
y alzando un parabrisas
un guardia masca chicle,
y bajo un viejo toldo
se rasca un viejo un ojo,
y con el no rascado
ve niñas abrazándose,
y delante de ellas
silba un barrendero,
pero ninguna reconoce
qué canción puede ser,
y el indio le tira
cáscaras al gato,
y el quinqui ahuyenta
al palomo con aplausos,
y el guardia lo ve
y el viejo pide fuego,
mientras las madres
se preguntan qué hora es,
mientras al caniche
el borracho le da mimos,
y de pronto la morita
necesita enamorarse,
y de pronto también
el infante se desespera;
pero mientras nadie,
nadie se acerca
a decirle al vendemotos
que se ha equivocado
de zona, época y pose.

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Electricista diariamente. Con cierta chispa y tensión restante escritor resultante (poemas, relatos). Autor de los poemarios autoeditados 'Alquilé mi vejiga al insomnio' (2011), 'Otr@s y poco más' (2011), 'Contra los cuerdos' (2012), '¡Estraga!' (2013), 'Color cogido' (2014), 'Nada sonado' (2014), 'Sed a tiempo' (2014), 'Cierto verdor' (2015), 'Lo normal sale sangrante' (2016); así como del libro de relatos 'Por donde van otros tiros' (2015).

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