«Las ilusiones nunca se deben frustrar por disparatadas que sean»

Luis Cámara principal

Si ya es complicado de por sí separar al artista de su obra, cuando el que crea es mi hermano —quien, además, es mi mejor amigo, y mucho más que eso—, Luis Cámara, el reto es, sencillamente, imposible. Si además construye un corto que, de muchas maneras, habla de él, de nuestro padre, de su hija, a la que ya amaba antes de nacer, y de una niña que se llama Luna y que fantasea con conocer a ET, pues me vais a permitir que ni siquiera lo intente. Tampoco ser objetiva. No hace falta. El cortometraje ‘Oxímoron’, realizado en la Escuela de Cine Metrópolis, bombea la sangre que llevamos por las venas desde el momento en que arrancan los acordes de ‘El sitio de mi recreo’. Porque en el cine hay nieve, hay fuego, hay deseos. Allí donde me recreo.

¿Por qué ‘Oxímoron’ es mucho más que un trabajo de fin de curso?

‘Oxímoron’ es, sobre todo, una gran ilusión, porque cuando comencé con este proyecto acababa de enterarme que iba a ser padre y quería dedicarle este trabajo a mi futura hija. Arranqué sin saber muy bien cómo pero tenía claro que los niños tenían que ser el punto referencial de mi película.

La premisa es: Una niña blanca quiere ser negra, un niño diestro —cuyo padre está empeñado en que estudie Derecho— quiere ser zurdo. ¿Cómo surge esta idea?

Pues una tarde en Lavapiés, tomando unas cervezas con mi amiga/hermana Gema Molinero, que además es actriz. En ‘Oxímoron’ es la madre de Blanca y he tenido el placer de trabajar con ella en los tres cortos que he dirigido hasta ahora. Esa tarde supe que tenía que escribir una historia que aglutinase una niña que quisiera ser negra y un niño que quisiese ser zurdo. El porqué, porque yo de pequeño, supongo que en un acto de rebeldía inocente, tuve una etapa en la que deseaba ser zurdo siendo diestro como soy, y ella siendo de raza blanca quería ser negra y, de hecho, aunque el exterior diga lo contrario, lo es. Yo la verdad también tengo cosas de zurdo y me hubiera gustado serlo, quizás sea una tontería pero es mi tontería.

¿Cómo es el proceso de construcción de un cortometraje? ¿Cuántas horas de sueño y cuántas neuronas se pierden por el camino?

Pues es laborioso, sobre todo si tu vida laboral te quita mucho más tiempo del que te gustaría dedicarle al proyecto, pero es muy gratificante. Te surge una idea, la maduras y te pones a escribir. En el proceso de escritura vas modificando cosas, muchas cosas, muchísimas cosas, y llega un momento que parece que ya tiene la forma que le deseabas dar pero le sigues dando vueltas y comienzas de nuevo a retocar, hasta que un día decides que no lo miras más para no seguir modificando. Obviamente algo sigues cambiando porque la mente no descansa pero ya meros detalles. Después con tu equipo estudias las secuencias, las necesidades de producción, las dificultades del casting, la planificación y un montón de cosas más. Si que te acuestas pensando en cómo solucionar una secuencia, cómo hacer ese plano de director que deje tu sello, cómo recortar número de planos sin perder ni un ápice de la esencia que quieres ofrecer… Se duerme menos y la cabeza no desconecta, pero eres feliz y la recompensa es increíble.

Vivimos en una sociedad adultocéntrica que cada día olvida que, no hace tanto, fuimos niños. ‘Oxímoron’ me parece, de alguna manera, también una reivindicación (necesaria) en este sentido. ¿Cómo lo ves?

Olvidamos con mucha facilidad nuestro pasado y de dónde venimos. No sólo de cuando fuimos niños sino de hasta el último cuarto de hora. Creo que muchas veces se peca de soberbia o altivez dando por descontado que la opinión del niño no es válida por el mero hecho de ser pequeño, pero no tenemos en cuenta que las ilusiones, las intenciones nunca se deben frustrar por disparatadas que a priori sean. Incluso de no tan niños, ¿cuántos casos de imposición laboral han existido y siguen existiendo? Ese tan odioso: «Vale, tú serás actriz pero tendrás que estudiar también». ¡Claro que tiene que estudiar para ser actriz! Como para ser casi todo en esta vida, pero existe aún esa creencia de titulitis y de trabajos de primera y de tercera. No creo que nadie sea más que nadie por ser ingeniero contra barrendero. ¿Quizás tenga una vida más acomodada? Quizás. ¿Tal vez sea más feliz? Si es así no será desde luego por el puesto de trabajo. Y me he desviado un poco del tema, pero creo que lo importante para no vivir esa adultocracia que comentas es no dejar nunca de ser un niño. Nunca.

'Oxímoron', de Luis Cámara. Tomy

¿Y cómo es trabajar con niños y niñas?

Pues muy complicado pero tremendamente agradecido. Siempre dicen aquello de «no trabajes con animales ni con niños», pues para el proyecto de fin de estudios «toma corto con dos niños de protagonistas y un montón de pequeños más como extras». Me decían que estaba loco, pero era lo que me apetecía sin duda y es lo que hice. A veces en los ensayos estaba tremendamente agotado, porque fueron unos meses muy duros tanto por la parte referente a mi vida profesional como a la audiovisual. Ellos notaban que estaba cansado y hacían conmigo lo que querían, con educación y total corrección, pero me toreaban. [Risas].

Los dos —hablo especialmente de Max y Naomi que fueron Tomy y Blanca— eran muy agradecidos, y con pequeños detalles que tuviéramos con ambos les cambiaba la cara y se les iluminaba provocando una satisfacción enorme en mí que nunca voy a olvidar. Por cierto, digo tuviéramos porque incluyo aquí también a Nani, que es mi mano derecha en todos los proyectos que realizo en la vida, y que es mi mujer, mi compañera, la madre de mi hija y el mayor apoyo que he tenido y tendré nunca. 

'Oxímoron', de Luis Cámara. Blanca

Los dos fueron muy disciplinados y el guión lo llevaban muy bien aprendido. A ambos les conocía porque son hijos de personas cercanas y de hecho yo deseaba tener un vínculo previo con ellos y con sus padres. En la secuencia del beso que Naomi debe dar a Max tuvimos un poco de “tragedia” porque a ella le entró la vergüenza y no quería darle el beso. Finalmente con los ensayos se le pasó, pero llegó el día del rodaje y volvieron los miedos. De hecho, no conseguimos que el beso se llegara a dar, pero la magia del cine convirtió el sofoco en algo emotivo y precioso.

Viendo tu cortometraje,  dejándome mecer, una vez más, por la melodía infinita de ‘El sitio de mi recreo’, no dejo de preguntarme de qué manera estamos, somos, cultura, arte… ¿Qué sería de ti sin las canciones que has escuchado, las películas que has visto, los libros que has leído?

Pues sería otra persona totalmente distinta. Cualquier acción que realices en tu vida te marca el futuro, en mayor o menor medida, pero es un poso con el que debes crecer. Si no hubiera visto la saga de Rocky decenas de veces o la de ‘Regreso al futuro’ o ‘Karate Kid’ o ‘Jenaro, el de los 14’… Si no hubiera escuchado en bucle a Los Petersellers, a Dire Straits o las canciones sempiternas de todo tipo que llevaban mis padres en el coche… Si no hubiese leído con avidez a ‘Mortadelo y Filemón’, ‘Zipi y Zape’, la saga de ‘Los cinco’ o si no siguiera minuciosamente toda la trayectoria de Almodóvar, Tarantino o Woody Allen… Sencillamente, no sería yo, sería otra persona que probablemente no estaría ahora mismo sentado contigo respondiendo esta entrevista.     

Luis Cámara rodaje

Siempre recuerdo en un cinefórum en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense a Javier Fesser contando, divertido, que, en la vorágine del proceso de construir ‘Camino’, llamó a su productor una noche para comunicarle lo siguiente: «El padre de Camino ha muerto». Como si los personajes cobraran, de verdad, vida. Tengo entendido que a ti te pasó algo parecido este corto. ¿Nos lo cuentas?

Cobran vida, sin duda. Y marcan el discurrir de la mía propia. Diálogos de ‘Oxímoron’ son incluidos en mi día a día especialmente por Nani y por mí, y ya forman parte de nuestras coñas, de nuestra jerga íntima. Supongo que Naia, nuestra hija, crecerá con ellas y seguramente se convertirá en un monstruo de vocabulario surrealista de puertas para afuera, y me encantará que lo sea. En cuanto al símil con la película de Fesser, en ‘Oxímoron’ ocurrió en el epílogo. Tomy, en un principio, quería convertirse en boxeador y el resultado de ello era que acabaría siendo un bóxer. Un perro. Después Nani se quedó embarazada y el sentir la paternidad cercana hizo que mutara ese deseo de ser un boxeador al de tener un hijo.

Y por ello Blanca —ya negra— y Tomy —ya zurdo— acaban teniendo una niña mulata preciosa: Luna. El nombre es por mi sobrina que entonces tenía poco más de un año. De llamarse Luna surgió la idea del cohete, siempre vinculado a las constelaciones y el espacio exterior. Después encontré a Isabel, la intérprete, y fue una experiencia increíble trabajar con ella. Por su capacidad interpretativa, sus aportaciones para enriquecer la historia y su calidad humana. Decirte que ella tenía un único plano en toda la producción, difícil además, porque era un plano secuencia, pero lo clavó a la primera. Hicimos otras dos tomas por tener material, pero fue increíble.

cartel oximoron luis cámara
El cartel de ‘Oxímoron’ es obra de Laura Bernardo ©

Y a propósito de lo anterior, ¿eres capaz de desprenderte de quien eres cuando te pones a escribir, a imaginar planos, a pensar en un casting, etc.?

No. El ser yo mismo hace que enriquezca esos planos, esos guiones. Les aporto mi experiencia personal, en vivencias propias o al menos en experiencias que he visto en la vida real o en la ficción. Dándole forma y adaptando siempre al fin que quiero obtener.

Oye, ¿los sueños se hacen realidad?

Claro. Tengo una hija maravillosa.

‘Oxímoron’ se ha proyectado en diversos festivales alrededor del mundo. Qué orgullo, ¿no?

Mucha ilusión, sobre todo. Orgullo también, pero sobre todo ilusión para seguir con esto. En agosto proyectaron el corto en el Festival Itinerante Chulpicine de Ecuador así como en diciembre en el Festival Internacional PIFF de Paraná, Argentina, ambos dentro de la sección oficial. Muy contento por ello y por sumar mis primeros laureles a un trabajo mío.

¿Cuál es la última película que has visto?

Pues volví a disfrutar con ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’. Una muestra de la cotidianidad elevada a la excelencia. Con qué poco emociona David Trueba. Es increíble. Me atrevo a decir «con qué poco» teniendo a Javier Cámara y Natalia de Molina en su elenco, hablando de los Beatles y tratando la historia real de Juan Carrión. Pero creo que me entiendes.

Me gusta pensar que siempre nos entendemos. Por eso entenderás esta pregunta: Hablando de Trueba, ¿has leído ‘Tierra de campos’? ¿No te parece que el padre de Dani se parece, de alguna manera, al padre de Tomy?

Pues sí lo he leído, de hecho acabé su lectura hace pocas semanas. Me pareció una maravilla, como casi todo lo que toca David Trueba. Y, sinceramente, creo que el padre de Dani se parece más a mi propio padre que al de Tomy. Aunque el padre de Tomy al ser un personaje creado e interpretado por mí es muy probable que tenga connotaciones de Gregorio, que para quien no lo sepa es mi progenitor. No me pudo influir en mi corto porque se rodó mucho antes de leer la novela pero me encanta que se parezca porque… ¡Qué cosas hace David Trueba! Oye, igual el padre de Dani está inspirado en Gregorio, quizás se hayan conocido en algún sarao David y él y le dejó marcado para siempre. O el padre de David es como mi padre y lo ha dejado reflejado en la novela , o todos los padres somos iguales… ¡Quién sabe!

Luis Cámara rodaje 2

¿En qué estás metido ahora? ¿Cuáles son tus próximos retos?

Pues tengo muchos proyectos en mente pero ninguno en proceso productivo. Estoy escribiendo un largometraje con Miguel Roca y Pablo Palomera que son dos de los compañeros más talentosos de la Escuela Metrópolis donde me formé. También tengo en proceso de escritura una obra de teatro. En el cajón de las ideas, maduradas y a expensas sólo de encontrar el momento de sentarme para arrancar la escritura tengo algún que otro proyecto cinematográfico, más modesto que el largometraje pero tremendamente atractivos. Tengo una novela que me inquieta y lleva unos meses rondándome por la cabeza pero de momento creo no poder abarcar todo porque además trabajo en mi empresa de construcción de lunes a viernes de ocho de la mañana a ocho de la tarde, aproximadamente. Si que me he propuesto dirigir al menos un corto todos los años, y este en principio quería comenzar con ‘Rouge’, que es una adaptación muy libre de tu primer y estremecedor poemario. Pero veremos que nos depara el año, de momento en producción sigo sin nada.

Esto no es una pregunta,  es una amenaza: Como trabajes con Bill Murray y no me invites a un cameo compartiendo escena, eres hombre muerto.

[Risas]. Y tanto que lo seré si no te llamo. Aún recuerdo cuando esperaste al pie de mi cama a que despertara para golpearme en la cara por algo que no te había gustado bastante tiempo atrás. Eres de venganzas en frío, así que ten por seguro que si algún día Bill Murray tiene la suerte de trabajar conmigo podrás escoger el personaje que más te guste, y si no te llena ninguno creamos uno nuevo, todo con tal de evitar dormir con miedo el resto de mi vida.

Las fotografías son de Alex García ©

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