‘Curvy’: saliendo del armario («¡Estoy gorda y olé!»)

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Flavita Banana, a la izquierda, y Covadonga D’lom, a la derecha, son las artífices de ‘Curvy’.

¿Aún recuerdas aquel momento de tu vida en el que tu cuarto de baño se convirtió en un ring de boxeo? A un lado del cuadrilátero, en una esquina, estaba esperándote cada mañana tu peor enemiga: la báscula. Y al otro estabas tú, temblorosa, enfrentándote ni más ni menos que a ti misma. ¿No? ¿De verdad nunca te has agarrado un pobre michelín mientras te autodenominabas vaca? ¿No te has obsesionado contando calorías y calculando tallas? ¿No te has apresurado a apagar la luz o a taparte, presa de la inseguridad, cuando estabas a punto de darte un revolcón con alguien? Si no ha sido así, permíteme que te felicite sinceramente, porque por lo común no son pocas las mujeres que se sienten —muchas veces sin razón— gordas, feas, peludas (¡ay, amigos y amigas!, prometo que otro día hablaremos de la depilación!) y, en una palabra, horribles. Y también hombres, por supuesto, que los complejos no entienden de sexo.

Pero si, por el contrario, tu calendario se rige por los meses transcurridos entre la operación bikini y la operación post Navidad, si los espejos han conseguido atormentarte como pesadillas, si te faltan dedos para contar cuántas dietas has empezado y abandonado en los últimos años… entonces puede que ‘Curvy’, el nuevo libro de Covadonga D’lom (ilustrado por Flavita Banana y editado por Lumen) sea tu libro. Seas hombre o mujer, más o menos joven, esta revolución también cuenta contigo. Quienes hemos crecido con la dulce presencia de entrañables abuelas y tías que, como ángeles de la guarda, nos servían una segunda ración de torrijas mientras nos pellizcaban los mofletes y nos decían «¡qué hermoso/a estás!», entendemos cuán necesario es este volumen, y lo agradecemos.

Se trata de que cuando cierres este libro te sientas bien y se dibuje una sonrisa en tu cara, y que llegues a apreciar tu unicidad como un regalo intransferible. ‘Curvy’ invita, a través del humor y de deliciosas ilustraciones a que te despojes de complejos, esos complejos que desarrollamos por modas y estereotipos impuestos externamente; pero, sobre todo, es una invitación a la autoaceptación y al fomento de la autoestima más genuina. Pocas cosas hay más liberadoras que desechar la tiranía de la idealización prototípica, y de reconocer el valioso atractivo con el que hemos nacido: ¡ya está bien de correr detrás de esa perfección prediseñada y estándar a la que nos dicen que estamos obligadas! Hablamos con las autoras de ‘Curvy’…

Con la presencia, cada vez más extendida, de términos en el léxico popular como fofisano o gordibuena, ¿creéis que se le “quita hierro” al tema de tener unos “kilitos de más”? ¿Estamos a un paso de la aceptación social del “estigma de la imperfección”?

Covadonga: El movimiento/revolución/tendencia curvy no deja de ser una manifestación más de una sociedad que se siente expulsada de casi todos los ámbitos y exige cambios. Cada día descubrimos que nada es como nos lo contaron. La búsqueda de la perfección solo genera frustración. Despojados de todo, creer en nosotros mismos, defender la diversidad en todos los campos, se convierte en la mejor apuesta de futuro. La perfección lleva al inmovilismo y al pensamiento único, vertical. La imperfección a la creatividad y a un pensamiento dinámico, transversal.

Flavia: Todo indica que el mundo se dirige hacia el sentido común. Si miramos atrás vemos que cientos de clichés (raza, género, clase, etc.) han ido perdiendo fuerza. Lo mismo está ocurriendo, aunque despacito, con el aspecto físico. Se empieza a valorar mucho más el contenido que el envoltorio, así que ¡vamos bien!

¿De dónde surgió este proyecto y cómo acabasteis dándole forma juntas?

Flavia: Cova, te doy el honor de contar nuestro romance (sólo puedo añadir que cuando recibí el primer correo estuve corriendo gritando de un lado a otro del pasillo de mi casa mucho rato)…

Covadonga: Cuando ya estaba claro el concepto del libro empezamos a buscar a una ilustradora que pudiera plasmar a esas mujeres con curvas. Recuerdo que vi la ilustración de la ciclista de Flavia, de espaldas, con su culazo viento en popa a toda vela y me enamoré. Además, resultó que teníamos varias amigas en común. La editorial nos puso en contacto y cuando nos vimos nos entendimos al segundo. ¡Hasta teníamos las mismas anécdotas!  Hay que haber peleado con una faja para entenderlo o haber oído la maravillosa frase «eres tan guapa de cara que»… para desarrollar un cierto tipo de humor. En serio, ¿dónde enseñan esas chorradas a los tíos? El caso es que solo tuvimos que coordinarnos porque las dos lo veíamos de la misma forma. Yo, que estoy incapacitada para correr, opté por fibrilar sin moverme pero con mucha ilusión. Fue un fibrilar muy tierno, ciertamente.

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Ilustración: Flavita Banana, en ‘Curvy’ (Lumen) ©

El lema de ‘Curvy’ es «Únete a la revolución Curvy». ¿Qué, y por qué, hay que revolucionar aquí y ahora?

Covadonga: Es una forma de llamar a la acción, en nuestro caso, a partir del humor. Empieza por aceptarse a una misma y trabajar a partir de ahí. La vida pasa ahora, no hay un momento mejor que el presente para hacer de tu vida lo que quieras. Aceptar quién eres ahora te llevará a conseguir lo que quieras ser también en tu futuro.

Flavia: … Porque simplemente hay más mujeres con curvas que sin. No se trata de que las mujeres empiecen a engordar, sino que se muestren como ya son. Esa es la idea de esta revolución.

Flavia acostumbra a dibujar mujeres, y también para mujeres. Se reconoce feminista. ¿Cuál es el papel del feminismo en la revolución ‘Curvy’?

Flavia: Más que feminismo en este caso es feminidad. El libro trata sobre mujeres porque eso es lo que somos Cova y yo, pero el público puede ser de ambos sexos, ya que el curvismo es obviamente universal. La protagonista recorre su vida encarándose a su aspecto físico, y sí es cierto que eso es la punta del iceberg de la autoestima y confianza. Quizá sí que tiene relación con el feminismo en ese aspecto, pero en general es un libro para todos los públicos.

Covadonga: Y el libro nace de nuestra visión como mujeres sobre las mujeres con curvas pero no excluye a nadie. De hecho, en el libro se insiste en mostrar que lo que creemos que solo nos afecta en tanto que mujeres con curvas tiene su traducción en otros tipos de mujer. La idea era que el libro pudiera llegar a todo tipo de lectores. El feminismo es un asunto que necesita de la implicación de ambos sexos. Como dice Chimamanda Ngozi en su libro, «todos deberíamos ser feministas».

¿Qué os parece la labor que realiza Stop Gordofobia? ¿Qué creéis que queda por hacer para que no se produzca la discriminación de personas no insertas en tallas estándares?

Flavia: Yo no la conocía, me parece guay que se defienda al oprimido (nunca mejor dicho). Pero, como con todo, con salud y sentido común.

Covadonga: Me gusta su planteamiento, porque lo que reclaman es que cada uno sea dueño de su propio cuerpo y que no se deje influenciar por los prejuicios de los demás. Creo que lo mejor de toda esta tendencia es que se está insistiendo mucho en que somos nosotros los que creamos nuestra autoestima y que no podemos dejarla en manos de juicios externos. Eso no significa hacer apología de la obesidad sino el amor hacia uno mismo por encima de los juicios de valor que hagan los demás. Sin victimismos. Olé por ellos. Y por los que defienden cualquier otro tipo de abuso. Al final los mismos que de pequeños se burlaban del que llevaba gafas se gastan ahora 200 euros en comprarse unas como las de “aquellos maravillosos años”. Somos de lo que no hay…

¿Creéis que la gordura sigue siendo un tabú o, por el contrario, os parece que el miedo se ha ido perdiendo en aras de la libertad? ¿Es el humor el método más adecuado para acercarse a los tabúes y tratar de derribarlos?

Flavia: No hay otra solución, si se tiene una cierta complexión física o la aceptas y le sacas provecho (en nuestro caso humor) o puedes quedarte sentado echando de menos lo que no fuiste. ¡No, gracias!

Covadonga: Siguen existiendo prejuicios, quien piensa que la gordura es sinónimo de dejadez, incompetencia, falta de carácter o quien lo trata con condescendencia (los gordos son más graciosos, débiles, menos inteligentes). Pero lo cierto es que cuando se trata de menospreciar siempre habrá gente que encuentre un hueco. Mejor utilizar el tiempo para algo más productivo. Creo que el humor es la mejor rebeldía posible. Ante el humor cualquier comentario que busque ser hiriente queda desactivado.

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Ilustración: Flavita Banana, en ‘Curvy’ (Lumen) ©

¿Nace ‘Curvy’ del hecho de que las mujeres se juzgan a sí mismas de un modo diferente a los hombres? ¿Por qué opináis que se ejerce una opresión y violencia simbólica especialmente contra la mujer, que debe tener a todas las edades un cuerpo perfecto?

Flavia: Dejando de lado a Tony Soprano, creo que los iconos masculinos también son de cuerpo 10. No solo tienen que tener un peso adecuado, sino que ¡deben estar musculados! ¡Tienen que hacer ejercicio, los pobres! ¡Y no tener pelo en la espalda! Creo que la presión que sufren ellos es igual de fuerte. Sólo tienen ganado que se reconocen sus talentos intelectuales y profesionales más que los nuestros. Nuestra labor ahora es empezar por creer en nosotras mismas antes que nadie.

Covadonga: La presión social existe y es la misma para ambos sexos, pero además de salir carísimo es agotador. Lo absurdo en el caso de la mujer es que tanto si se ajusta al canon como si no sigue teniendo que justificar su físico, sobre todo a nivel profesional. Y esto no afecta solo a la delgadez o la gordura también a la edad.

Hombres y mujeres tienen derecho a cultivar su capital erótico tanto como su capital intelectual hasta donde ellos y ellas decidan.

¿Alguna vez habéis tenido obstáculos en la vida personal, sentimental o profesional por no usar una talla estándar? 

Flavia: Yo no soy flaca, no. Y no he encontrado muchos obstáculos, la verdad. En lo sentimental incluso me ha beneficiado, y en lo profesional sería muy estúpido que hubieran juzgado mi aspecto.

Covadonga: La flaca soy yo, en realidad. Este cuerpo mío está entregado a la promoción. Ahora en serio, yo no he tenido problemas más allá de los que cualquier adolescente puede tener. Eso sí, con los años descubres que la mitad de lo que te preocupaba estaba fundamentalmente en tu cabeza y, puede que también en la de algún que otro capullo, pero, al final, todos vuelven… Lo importante es la actitud que tú tengas.

¿Cómo te has sentido, Flavia, dibujando curvies? Y para ti, Covadonga, ¿qué ha supuesto parir este libro?

Flavia: ¡Es lo que ya hacía! Solo que para el libro tuve que hacerlo con un mismo estilo y tema durante un tiempo. Súper agradable y reconfortante trabajar con Cova y la editorial, como una seda todo.

Covadonga: Lo mismo digo. Trabajar con Flavia ha sido muy fácil porque desde el minuto uno estábamos sincronizadas. Y he aprendido mucho de su forma de trabajar porque es muy profesional. Luego cada una ha ido plasmando su visión desde su disciplina. Para mí el reto mayor ha sido dar el paso de compartirlo con los demás. Salir del armario curvy, en plan «Hola, me llamo Covadonga y estoy gorda ¡y olé!».

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Ilustración: Flavita Banana ©

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