¡Ya están aquí los Juegos Olímpicos!

Más alto. Más lejos. Más fuerte. Ni más ni menos. Los fanáticos del deporte están de enhorabuena porque ya asoman en el horizonte los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 o, como se conocen de manera oficial, los Juegos de la XXXI Olimpiada. Y eso, siempre, son palabras mayores.

Porque unos Juegos Olímpicos es algo que va más allá del deporte. Es sentarte delante de tu televisor a disfrutar y sufrir con disciplinas deportivas que nunca antes habías escuchado. Es vivir como tuyas las medallas de tu país en tiro con arco, vela o hípica. Es descubrirte siendo un entendido temporal de esgrima o conocer las diferencias entre la gimnasia rítmica y la artística. Al menos por unos días…

Quizá lo más importante de unos Juegos Olímpicos sea precisamente eso: sacar a la luz deportes muy minoritarios y grandes deportistas desconocidos para el gran público. Son, probablemente, los únicos 15 días en los que waterpolo, voleibol o atletismo podrán estar por delante del fútbol informativamente hablando. Y eso, en un país como el nuestro, puede catalogarse como un milagro.

Y en Río de Janeiro se juntarán casi 11.000 deportistas de todo el planeta para competir en 306 eventos de 28 deportes entre los días 5 y 21 de agosto. Serán los primeros juegos en América del Sur y, probablemente por ello, serán mirados con lupa. Las dudas que hay con la organización no las habría si los Juegos Olímpicos se celebraran en Washington, París o Berlín. Ni muchísimo menos.

Ya habrá tiempo de hablar de instalaciones, problemas y demás en las próximas semanas. Este editorial va para el deporte. Va para los Juegos. Son líneas soñando con rememorar aquella galopada mítica de Fermín Cacho hacia el oro. Letras que salen de recuerdos alucinantes al disfrutar del Dream Team. Palabras que han crecido con las gestas de Thorpe o Phelps. Recuerdos olímpicos basados en ver a Michael Johnson volar en un lejano verano de 1996 en Atlanta.

¿Y Río 2016? Pues quitando todo lo que tenga que ver con Rusia, el zika y las polémicas, estamos ante unos juegos que se presentan absolutamente espectaculares. Ni siquiera la oscura sombra del dopaje puede eclipsar a un evento que, al margen del marketing, sigue acudiendo a la esencia misma del deporte para enganchar al público.

Las grandes gestas deportivas siempre emocionan. Y si encima suceden en el marco de los Juegos Olímpicos siempre serán recordadas. Por muchos años que pasen nadie olvidará a Jesse Owen, Nadia Comaneci, Carl Lewis, Sebastian Coe, Mark Spitz, Abebe Bikila, etc. Sus nombres y sus hazañas siempre estará ligados a los aros olímpicos.

Todos estas leyendas tendrá relevo ahora en Río. Nuevos nombres se inscribirán con letras de oro en la historia olímpica y nuevas historias serán contadas por los cronistas y recordadas por generaciones. Es la magia de los Juegos Olímpico. Y los ojos de todo el mundo, incluidos los de Murray Magazine, estarán puestos sobre un hombre que ya es leyenda pero que puede ser único: Usain Bolt.

Ahora toca esperar al emocionante momento del encendido del pebetero olímpico cuando la llama llegue al estadio tras un largo viaje. Antorcha a antorcha, el fuego ha ido avivando las ilusiones y las esperanzas de miles de atletas que llegarán a Río con un gran sueño: subir a lo más alto del podio y colgarse a su cuello un oro olímpico que les acompañará para el resto de sus vidas.

Fotografía: Rareclass ©

bluebird Comunicación
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