Y la fuerza dejó de acompañar a Pujol

Ya no es Honorable. Bueno, para algunos pocos aún lo es. Pero para muchísimas personas esta semana se ha confirmado un secreto a voces: Jordi Pujol es un corrupto. Sí, un corrupto de los de toda la vida. Con su dinero por ahí lejos, su tráfico de influencia… y sus hijos criminales.

No nos vamos a poner a describir aquí la serie de tropelías realizadas por Pujol sénior y sus juniors. De eso se encargará otra prensa y esperemos que también los tribunales. Aquí vamos a hablar de cómo la corrupción política tiene agarrado a este país por donde más le duele.

Jordi Pujol ha estado toda la vida en política. Toda la vida. Eso podría traducirse en haber estado toda la vida robando. Un personaje carismático (incluso fue nombrado español del año para ABC en los años 80), cuyas caricaturizaciones en televisión son legendarias. No podemos olvidar jamás el romance que él y Aznar vivieron en ‘Los Guiñoles’ a mitad de los años 90.

Pujol caía bien. Sobre todo porque a muchos les recordaba al entrañable Yoda y eso da un plus. Un tío simpático fuera de Cataluña y un gran político para los catalanes. Era como el abuelo de todos. Pero este abuelo le quitaba el dinero a sus nietos para dárselo a sus propios hijos.

Parece ser que los vástagos de Pujol han crecido entre billetes y los tejes y manejes de su padre y han dejado pequeña su carrera corrupta. Hablan de miedo entre algunos empresarios a algunos de los descendientes del Honorable. Y de mucho, mucho, muchísimo dinero.

Pero centrémonos en Jordi.

Jordi Pujol. El político de toda la vida. Él señalado por muchos como padre de la independencia catalana. Esos mismos que ahora le dan la espalda y en los próximos meses tratarán de quitárselo de en medio. Porque les ha fallado. Porque estaba en un pedestal y desde ahí ha tratado de ocultarse.

Las explicaciones en el comunicado asumiendo que no había más remedio que confesar que se había llevado todo lo posible nos recordaron a aquel ya mítico “Lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir” con el que deleitó hace años Juan Carlos, padre de Felipe, a la vuelta de una cacería de elefantes.

Pero con Jordi Pujol no habrá (o no debería haber) ningún tipo de excepciones. Son muchos años robando. Muchísimos. Aunque viendo cómo funcionan las cosas probablemente se proteja al Honorable y paguen sus hijos por ello. Con el tiempo lo sabremos a medida que seguro vamos descubriendo cosas nuevas. O no.

Lo que si está claro es que Yoda no estaría orgulloso de este uso de la fuerza.

bluebird Comunicación
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