Tess Asplund, la importancia de los símbolos

Tess Asplund

“Sólo” tuvo que levantar el puño para que su imagen diera la vuelta al mundo, convirtiéndose en el nuevo símbolo contra el racismo. Sí, el racismo —como, por ejemplo, el machismo— no es cosa del pasado. Sigue ahí, presente, muy presente, en países tan avanzados como Suecia.

Fue, precisamente, allí, en la ciudad de Borlänge, donde Tess Asplund, cansada, alzó su puño ante alrededor de 300 nazis del Movimiento de Resistencia Nórdica, que se manifestaban el pasado 1 de mayo. ¿Su “anhelo”? Un gobierno nórdico nacionalsocialista. Tan terrorífico y asqueroso como suena.

En declaraciones a The Guardian Tess ha asegurado que estaba muy enfadada porque la manifestación jamás debería haber sido autorizada. «Son nazis», asegura, como si, a veces, hubiera que dar explicaciones.

Este hecho, relevante como sólo pueden serlo los símbolos que pasarán a la historia de un golpe de vista, no habría llegado a nuestras pantallas si no fuera porque el fotógrafo David Lagerlöf subió la instantánea a sus redes sociales. Rápidamente se hizo viral.

Ahora esperamos que no se quede en una impactante fotografía, sino que nos remueva algo por dentro y el símbolo vaya a más. La protesta 2.0 está muy bien. Fue, por ejemplo, el caldo de cultivo de aquello días de mayo en los que pensábamos que, por fin, íbamos a cambiar el mundo. Pero, a veces, hay que dar un paso más. Pararse. Respirar. Vencer el miedo. Y alzar el puño.

bluebird Comunicación
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