¿Por qué tiene éxito Ciudadanos?

ciudadanos

La pregunta que titula este editorial no es real, sino retórica. Una especie de atragantamiento que te sale de dentro cuando no sabes explicarte lo que es, del todo, inexplicable.

Después de hacerse públicos los resultados de las elecciones en Catalunya el pasado fin de semana decidimos que en este santo país la ideología ha muerto. Después asistimos, atónitos, entre avergonzados y atemorizados, al espectáculo lamentable de los cánticos. «Yo soy español, español, español». ¿Era necesario? ¿En serio? Pero, oye, que los populistas son siempre otros.

Mucho peor, incluso, fue que llegase el lunes y lo único importante, a simple vista, era el estado en el que se presentó Albert Rivera frente a las cámaras de La Sexta. Que sí, que es divertido, que jajá y jijí, que reírnos nos gusta a todos. Pero, sinceramente, nos importa un pito si nuestros políticos se drogan o se dejan de drogar, mientras condenen el franquismo. Eso para empezar.

También nos da igual que se droguen mientras no critiquen la «vieja política» con el descaro de quien proviene de ella. Mientras algunos de sus miembros reconocen tener cuentas en Suiza o son detenidos en la Operación Púnica o imputados por fraude fiscal o se sienten orgullosos de declarar que se limpiarían el culo con la estelada.

Y, por supuesto, que se droguen todo lo que quieran, pero que no filtren a la prensa —para sondear a la ciudadanía, suponemos— medidas tan indecentes como la de que las empresas puedan reclamar al personal despedido los salarios cobrados. Sí, habéis leído bien. Se trata, supuestamente, de una medida que trata de indemnizar a los empresarios por el bajo rendimiento de sus esclavos, esto, trabajadores.

Que sí, que nos da igual que se droguen, pero que no parezca que lo que fuman o esnifan les ha afectado al sentido común. Eso no, por favor.

Y, por cierto, el mismo desprecio que nos provoca Ciudadanos nos lo provocan aquellos que siguen diciendo que el resultado en Catalunya es fruto de «lo buena que está» Inés Arrimadas. Ya veis, hay cosas que no cambian. La derecha más rancia y el machismo son dos de ellas. A veces, incluso, se dan la mano.

La ilustración que acompaña a este artículo es de Facundo Mascaraque.

bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
bluebird Comunicación

1 Comentario

  1. ¿Deben ser las drogas causa de que una web radicada en Andalucía no escriba ni una sola palabra de la corrupcción de la Izquierda teniendo al PSOE a dos pasos? No sé, no puedo ni quiero afirmarlo, al cabo, no estoy al tanto como los editorialistas -¿o es solo editorialist-a? – de los usos estupefacientes de la gente que me rodea, sea política o fontanera.

    Eso sí, afirmo que Inés Arrimadas está muchísimo más buena que Carmena, y que la imagen de Ciudadanos siempre me recuerda -para bien- a la del Pe+, ese grupo aideológico que ha pactado con el PP porque era lo mejor que le podía pasar a Pozoblanco y que tan bien conoce la gente de Murraymag.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.