Noviembre contra la violencia machista (III)

9 de noviembre

Un hombre, Imanol Castillo, le pega cinco disparos a su ex pareja, Jessica Bravo cuando ésta recogía al hijo de ambos en el colegio Santo Negro de Elda. La joven había denunciado a su asesino en cuatro ocasiones, la última el día anterior a su muerte. Lo dejaron libre.

En lo que llevamos de año han sido asesinadas 44 mujeres. Las víctimas de la violencia machista entre 20013 y 2016 ascienden a 872.

12 de noviembre

Un hombre de 28 años degüella a su hija de dos años en Alzira. La madre de la pequeña le había comunicado su intención de dejarle.

Según nos informa Save the Children, en los dos últimos años más de 70 niños y niñas han quedado huérfanos como consecuencia directa de la violencia de género y al menos siete de ellos perdieron la vida en la misma agresión en la que la perdía su madre. En España la violencia contra la infancia permanece como una realidad oculta pese a las cifras conocidas. En 2015, el último año del que se tienen datos, se registraron 35.913 denuncias por actos violentos contra la infancia.

13 de noviembre

Comienza el juicio a los cinco acusados de una violación múltiple en San Fermín.

En España hay tres violaciones cada día, una cada ocho horas. En casi el 80 por ciento de los casos el agresor es conocido de la víctima.

Como decía nuestra querida Mariascen Marcelino, la violencia hacia las mujeres es un atentado contra los derechos humanos  y que es consecuencia directa de la discriminación que sufren desde todos los ámbitos culturales, sociales y económicos, por la única razón de que somos mujeres: «Que tal discriminación es producto histórico del desarrollo de las sociedades patriarcales que son aquellas en las que los puestos claves de poder son ocupados mayoritariamente por varones».

Los datos de Naciones Unidas están disponibles  para quienes se interesen por una pandemia que afecta al 70 por ciento de las mujeres del mundo.

En la actualidad, la violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo.

La violencia contra la mujer es la forma más extrema de discriminación y, en los casos más graves, esa violencia puede provocar la muerte.

El 19 por ciento de las mujeres de entre 15 y 49 años de edad dijeron que habían experimentado violencia física o sexual, o ambas, a manos de su pareja en los 12 meses anteriores a ser preguntadas sobre este asunto. En 2012, casi la mitad de las mujeres víctimas de un homicidio intencional en todo el mundo fueron asesinadas por su pareja o un familiar

En España más del 27 por ciento de los jóvenes de entre 15 y 29 años cree que la violencia machista es «una conducta normal» en el seno de una pareja. Se trata de una de las conclusiones del del Barómetro 2017 del ProyectoScopio, elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, tras entrevistar a más de mil jóvenes el pasado mes de abril. Además, más del 20 por ciento considera que la violencia machista es un tema politizado que se exagera y casi un siete por ciento cree que es un problema inevitable ya que, aunque esté mal, siempre ha existido.

Aterrador, ¿verdad?

Así no es extraño que todas —absolutamente todas— las mujeres hayamos sido en algún momento víctimas de la violencia machista. Ni un de nosotras nos libramos de haber enfrentado en el mejor de los casos (¡y qué lástima tener que usar esta expresión!) un acoso sexual.

No es curioso que también todas —absolutamente todas— nos sintamos, de alguna manera culpables. ¿Cómo no en un país en el que las víctimas tienen que demostrar, una y otra vez, que lo son?

Estos días hemos asistido al esperpéntico circo mediático en torno al juicio de “la manada”. Periodistas que elaboran encuestas en Twitter sobre quién dice “la verdad” en este caso, televisiones que cuestionan, comentarios inadmisibles que nos han provocado arcadas, una sociedad que juzga siempre mirando hacia el mismo lado: la mujer.

¿Por qué estabas allí?

¿Habías bebido?

¿Cómo se te ocurre salir sola?

¿Cerraste bien las piernas?

¿Por qué no gritaste?

Porque estoy muerta.

¿Cómo se te ocurre dejar que te maten?

Somos nosotras las que nos debemos cuidar, o defender, o denunciar, o proteger o no permitir…  Porque la culpa es tuya, tonta, que eres muy tonta y permites.

Hasta muertas nos culpan, hasta cuando nuestros hijos se desangran es nuestra responsabilidad.

Basta ya.

Nosotras sí te creemos.

El próximo sábado, 25 de noviembre, tendrá lugar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y no hemos avanzado nada.

Seguimos.

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