Lo de Franco, la Transición, el Facebook y todo ese lío

Lo de Franco

Hola, ¿hay alguien ahí?

Se ha acabado el núcleo duro del verano y aquí estamos, de vuelta, echando la vista atrás a lo que ha acontecido en las últimas semanas.

Si hiciéramos caso a lo que vemos en nuestros muros de Facebook hoy tendríamos que hablar del insólito caso de las hordas de españoles que viajaron hasta África para desembarcar en Ceuta y, automáticamente, cobrar mil euros al mes y disfrutar de —¡mínimo!— 15 días al año de un yate de piedras preciosas en Marbella; también explicaríamos que el humor no tiene límites, ¡jamás!; o nos preguntaríamos qué demonios tienen que ver Marta del Castillo con Federico García Lorca o Francisco Franco.

¡Boom!

Sí, las tristemente célebres fake news tienen el poder de explotarnos el cerebro.

Pero ya que hemos nombrado al dictador vamos a recordar que «Spain is different!» fue un eslogan que el ministerio que dirigía Manuel Fraga allá por los 60 puso en marcha para atraer al turismo de otros lares.

Han pasado 50 años y seguimos echando mano de él cada vez que nos vuelve a sorprender una de esas cosas que, parece, sólo pasan por aquí. Por ejemplo, que un dictador genocida siga enterrado con honores, que la fundación que lleva su nombre siga recibiendo dinero público o que votemos partidos políticos que se abstengan en la votación en el Congreso del decreto ley mediante el cual se exhumarán los restos de Franco (el dictador genocida, se entiende).

Mención especial, por supuesto, para Albert Rivera, ese personaje que lo mismo te abraza que te quita un lazo, pero que nunca defrauda y que se quedó tan ancho espetando que el debate sobre esta exhumación es tan «obsoleto» como «escuchar vinilos». ¡Toma ya!

Lo cierto es que sí, el debate debería ser obsoleto, porque jamás debería haber existido. Franco nunca debió ser enterrado en un lugar excavado por presos políticos que se convirtieron en tal por defender un gobierno legítimo (sí, un gobierno legítimo, a ver si queda claro de una maldita vez).

Allí murieron 15 trabajadores en accidente laboral. Todavía hoy se desconoce el número de fallecidos por heridas graves que fueron atendidos fuera del recinto y los obreros que perecieron por contraer la silicosis durante las obras.

Es más, Franco jamás debería haber muerto en la cama ni sus ministros deberían haberse convertido en presidentes de partidos o del gobierno ni sus delfines en reyes… Y así seguimos, con miles de muertos en las cunetas, mientras los fascistas campan a sus anchas por televisiones, iglesias y juzgados.

Curiosa esa Transición que tan bien nos han vendido durante los últimos 40 años.

Y lo que te rondaré… Porque este decreto ley mediante el cual se exhumará el cadáver de Franco no parece más que otro parche. Necesario, vale, pero parche al fin y al cabo.

Y es que quizá ya no estemos a tiempo de devolverles la dignidad a aquellos que soñaron y lucharon por un país mejor. No hay que darle demasiadas vueltas: Aquella frase —«porque fueron, somos. Porque somos, serán»— siempre nos ha quedado demasiado grande.

Feliz septiembre.

La imagen es de J. Carlos Fernández ©

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