¿Hasta dónde llegará aquel espíritu del 15M?

15MEl 15 de mayo de 2011 cambiaron muchas cosas en España. Cambió la percepción de la participación ciudadana. Cambió la manera en la que se vive una campaña electoral. Cambió la forma de mirar, definitivamente, a la clase política. Y, por encima de todas las cosas, cambió el futuro del este país.

Porque nada de lo que está pasando en esta campaña electoral que estamos viviendo actualmente tiene sentido sin comprender lo sucedido en aquellos días de mayo. En este editorial no vamos a recordar lo que pasó en Sol y en cientos de plazas de toda España. Esas vivencias son únicas tanto de manera individual como colectiva.

Pero… ¿en qué se notará todo aquello que pasó y rodeó al movimiento 15M en las próximas Elecciones Municipales del 24 de mayo? ¿Y en las Generales (necesarias y esperadas) de finales de año?

Si uno mira las encuestas, puede pensar con dolor que el 15M no sirvió para nada. Pensando de manera lógica, es difícil entender como el Partido Popular y el Partido (No)Socialista (No)Obrero Español pueden mantener unos resultados relativamente positivos para ellos. Toda aquella rabia de aquellos días queda en nada con la que muchas personas pueden sentir al ver gobernando a los mismos de siempre.

Sin embargo, y teniendo en cuenta que estamos hablando de encuestas cocinadas por los medios y agencias que manejan los dos grandes partidos, sí que es evidente que algo está cambiando. Y cambiará. Y no sólo porque los señores del PP y del PSOE van a perder muchos votos y casi todas las mayorías. Tampoco por la irrupción de dos partidos como Podemos y Ciudadanos, aunque estos últimos nada tienen que ver con el espíritu del 15M.

El 15M avivó la implicación política de la ciudadanía. Y de los barrios, especialmente de los barrios. Han aparecido otras formas de hacer política y de organizarse. La gente ha empezado a trabajar para cambiar las cosas. Y eso nació gracias al espíritu del 15 de mayo de 2015.

Y eso que en aquel entonces no conocíamos ni la mitad de los casos de corrupción que conocemos a día de hoy, por ejemplo. Pero aquella rebeldía y desobediencia plasmada en acampadas y manifestaciones sigue vive a día de hoy. Ese espíritu se ha visto en los pasos adelantes dados por muchísimas personas a lo largo de toda España para implicarse políticamente hablando.

Ya sea a través de partidos políticos, nuevas formaciones o coaliciones surgidas del espíritu popular o con agrupaciones de electores, los ciudadanos han ido un paso más allá con su basta a esa clase política que sigue mintiendo y robando día tras día sin importarle en absoluto el grado de indignación que puedan llegar a tener sus votantes.

Pongamos un ejemplo: la madrina de la Gürtel, Esperanza Aguirre. Llevamos unos días viendo a esta señora paseando por Madrid pensando que los ciudadanos son, directamente, imbéciles. Contando sus historias y asumiendo que todo el mundo va a olvidar lo que han hecho ella y los suyos expoliando esta ciudad de la que quiere ser alcaldesa.

Se monta en bicicleta junto a Mariano o se marca un chotis. Pero en serio… ¿esta señora puede sorprenderse de que los ciudadanos la increpen a su paso? ¿Qué durante su paseo por la Pradera de San Isidro haya más insultos que aplausos? ¡Qué te esperabas Esperanza! Pues esa necesidad de protesta nació allí… en la Puerta del Sol.

Mucha gente está harta de ella y de sus compañeros. Los de su partido y los de otros. Y se está viendo en la composición de las listas electorales. Seguro que en cada pueblo casos de personas anónimas y sin experiencia previa política que han dado un paso al frente para tratar de cambiar las cosas.

Y es que el 15M despertó. Nos despertó. Quizás el cambió sea más lento que el que soñábamos aquellos días de mayo pero… todo está cambiando.

Fotografía: Ana Rey © 

bluebird Comunicación
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