España, una semana después

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«La noche es larga y alberga horrores». Así, a lo ‘Juego de Tronos’, podríamos haber resumido la fatídica noche electoral que tuvimos que sufrir el pasado domingo.

Pero, en medio de tanta incomprensión, de tanto enfado, de tanta tristeza, se nos coló un rayo de esperanza cuando escuchamos a Pablo Iglesias mentar a Salvador Allende en la plaza del Museo Reina Sofía.

Era 26 de junio, el cumpleaños del presidente argentino, y después de una campaña electoral “socialdemócrata”ejem!), ahí, desde esa plaza, volvimos a sentirnos representados. En Allende, en los puños alzados, en ‘El pueblo unido jamás será vencido’, en «a galopar hasta enterrarlos en el mar», en «hasta la victoria siempre».

Piel erizada. Así, sí.

No somos politólogos, sólo personas que, a veces, escriben. Pero… ¿Y si fuera, precisamente, la moderación en el discurso la que hizo que se perdieran más de un millón de votos y que, finalmente, no llegara a producirse el tan esperado sorpasso?

Hacer campaña lanzando miraditas enamoradas al P¿SO?E no nos representa. José Luis Rodríguez Zapatero no nos representa. Este sistema de mierda no nos representa.

Lanzaba @LosPajarosPican el día después de la tragedia una serie de tuits que explicaba todo esto y que merece mucho la pena recoger.

Leed, por favor:

Y, sobre todo:

En fin… Amén.

Mientras tanto, mientras algunos intentamos buscar una explicación a la sinrazón, el Partido Popular —con Mariano, “en funciones”, Rajoy a la cabeza—, saca pecho y nos vacía, un poquito más, la hucha de las pensiones.

Cuando el PP recuperó el poder en 2011 esta hucha tenía más de 66.000 millones de euros. Hoy quedan apenas 25.000 millones de euros. Y ya no sabemos si es cómico o trágico o si decir aquello de «¡Anda! Esto lo hacen una semana antes y ganan las elecciones por mayoría absoluta».

Ayer, sin irnos más lejos, el juez Juan Manuel Penalva señalaba al presidente del PP de Palma, José María Rodríguez, como el cabecilla de una trama corrupta al servicio del partido, en la que, como en las buenas películas, no falta ni un prostíbulo a disposición de políticos y cargos públicos a cambio de tratos de favor. ¡Qué asco!

A lo mejor la triste realidad no es ya que seamos de derechas, sino que seamos unos cobardes. Vivimos en un país en el que parece que nos gusta que nos roben y nos maltraten los de siempre. Y sólo hay que posar la mirada un segundo en el Partido Popular o en la Familia Real para darse cuenta de ello.

«Y sueño que he vivido y que me llamo de algún modo
y que este cuento es cierto, este
absurdo que delatan mis ojos,
este delirio en Veracruz, y que este
país es cierto este lugar parecido al Infierno,
que llaman España, he oído
a los muertos que el Infierno
es mejor que esto y se parece más» (Leopoldo María Panero)

La ilustración que acompaña a este artículo es de Facundo Mascaraque.

bluebird Comunicación
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