España, pan e himno

España, pan e himno

Vaya semana, ¿no?

Definitivamente, España no tiene remedio. Ni su himno. El pasado fin de semana, durante un concierto en el Teatro de la Zarzuela que celebraba sus 30 años de carrera musical, Marta Sánchez se arrancaba a cantarlo con una letra compuesta por ella.

Una iniciativa que no ha dejado indiferente a nadie. Ni a Mariano Rajoy, al que sí, que sí, que sí le representa… No esperábamos menos:

Ni a los periodistas del periódico ABC, al que se le ha acabado la tinta de tanta alabanza a la cantante. No sabíamos que fueran soldados del amor.

A nosotros este hecho nos ha parecido un poco lo de siempre: La enésima cortina de humo que nos desvía de lo realmente importante. Pero sí que nos indigna tener un presidente del gobierno que se emociona con una letra que nombra a Dios. Como si este no fuera, o no debería ser, un país laico.

Pero, vamos, que Marta es una artista y puede hacer lo que quiera, aprovechando que vivimos en un país en el que la libertad de expresión es un derecho fundamental.

¡Ja!

«Ya sea por ley o debido a la intimidación, España se ha convertido en un país donde los riesgos de la libertad de expresión se han acumulado silenciosamente en años recientes». Así arrancaba un artículo que publicaba esta misma semana The New York Times.

Y no es extraño. Recordamos el caso de los titiriteros, de @albacorazonnegro, del poeta Aitor Cuervo Taboada, del joven jienense Daniel Serrano, de Cassandra Vera, de tantos y tantos y tantos otros… Todos ellos en un estado que se define como aconfesional y que reconoce la libertad de expresión, pensamiento, religión e ideología. Juzgados por pensar, por hablar, por crear.

Esta semana ha habido una nueva oleada de represión. Una sentencia judicial ha secuestrado ‘Fariña’, el libro en el que Nacho Carretero —a través de testimonios directos de capos, pilotos de planeadoras, arrepentidos, jueces, policías, periodistas y madres de toxicómanos— retrata con minuciosidad un paisaje criminal con frecuencia infravalorado: el del narcotráfico gallego. La jueza Alejandra Pontana ha tomado esta decisión a petición del exalcalde de O Grove José Alfredo Bea Gondar, del Partido Popular, quien demandó en enero a Carretero y a la editorial Libros del KO por supuesta vulneración de su derecho al honor.

Además, el Tribunal Supremo ha condenado al rapero Valtònyc a tres años y medio de cárcel por delitos de calumnias e injurias a la Corona, enaltecimiento del terrorismo y amenazas. ¿Dónde? En las letras de sus canciones. Demencial. En serio. Demencial.

Afirmaba April Wheeler en ‘Revolutionary Road’: «¿Sabes qué tiene de bueno la verdad? Que todos podemos reconocerla por mucho que hayamos vivido sin ella. Nadie olvida qué es la verdad» y una de las letras de Valtònyc dice así: «Porque nos gobiernan terroristas, en cambio quien hace política está entre rejas». Pues eso.

Precisamente, otra de las vergüenzas de esta semana del bochorno ha sido la retirada de la obra ‘Presos políticos en la España contemporánea’, de Santiago Sierra, de ARCO.

¿El resultado de todo ello? Un efecto Barbra Streisand de dimensiones épicas. La Asociación de Salas de Conciertos de Cataluña (ASACC) ha anunciado que añadirá al rapero Valtònyc en la próxima edición de más de 20 festivales, entre ellos el Primavera Sound. Por su parte, ‘Fariña’ se ha convertido en el libro más vendido de Amazon.

¡Ay, Forges! Cuánta falta nos sigues haciendo. Qué canallada que te hayas ido demasiado pronto. Cuánta lucidez, inteligencia y honestidad te llevas.

Menos mal que siempre habrá algo chanante que nos rescate, aunque sea una patrulla de policía confundiendo a Joaquín Reyes con Puigdemont y su pelazo tras la denuncia de un vecino. Al final, entre tanto ascopena, nos tenemos que reír.

Menos mal que siempre habrá quien nos dé una lección. Gracias a los miles y miles y miles de pensionistas que salieron a la calle, a recuperar el espacio, los derechos y la dignidad mientras nosotros tuiteábamos.

Hasta la semana que viene.

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