En mi patio no se vota… ¡¡¡Y punto!!! (Mariano y Catalunya)

En mi patio no se vota...Mariano se ha enrocado en un rincón de su patio. Ha agarrado el balón y no lo suelta. El resto de los niños quieren decidir si juegan a fútbol, baloncesto o a balonmano. Pero Mariano quiere jugar a matar que es a lo que llevan jugando más de cuarenta años. Y no hay nada más que hablar. El balón marca Catalunya que tiene el pequeño Mariano es suyo y lo usa cuando quiere.

Mariano tiene un archienemigo en su mismo patrio: se llama Arturito. Arturito quiere cambiar el juego, para seguir sus propios intereses, y para ello quiere que el resto de niños del patio decidan a lo que quieren jugar todos. Quiere que elijan su juego pero pretende para ello que se someta a votación que es lo mejor para todos en ese patio.

Pero Mariano no cede. El balón es suyo desde hace tiempo, forma parte de sus dominios y no permitirá que ni Arturito ni nadie decida por él. Para ello se ampara en lo que los profesores del colegio Tribunal Constitucional han señalado tras tratar Arturito una votación para decidir qué hacer con el balón. Aunque hay sospechas clara que Mariano y sus amigos han presionado a los profesores para que tomaran rápidamente una decisión a su favor.

Sin embargo Arturito y los suyos siguen firmes en su decisión de hacer con el balón marca Catalunya lo que quiera la mayoría de los habitantes de ese patio. De hecho, se dice que Mariano es habitante de otro patio más grande y el patio del conflicto no es su patio habitual. Aún así, Mariano lleva siempre allí su balón y no va a permitir que se juegue a algo que a él no le gusta.

Mariano es así desde siempre. Al igual que todos sus amigos. Sólo admiten cambiar el juego cuando a ellos le apetece. Lo cambiaron una vez para que unos primos suyos conocidos como ‘El clan de los banqueros’ fueran beneficiados en el patio. En aquella ocasión muchos niños se enfadaron pero a Mariano y los suyos les dio igual. Cambiaron las reglas.

Pero no están dispuestos bajo ninguna forma a que Arturito y el resto de los niños de ese patio parte de un patio más grande decidan a lo que quieren jugar en ese patio. Eso es así. Y para rechazar a Arturito, Mariano le dice a su hermana Sorayita las cosas que le tiene que decir para que ni se les ocurra en ningún momento votar para elegir qué hacer con la pelota catalana.

Aunque Arturito y los suyos lo tienen claro. Van a hacer la votación para decidir a qué jugar. Saben que los profesores del Tribunal Constitucional están vigilantes para, en el momento que lo decida Mariano, castigarles por la osadía de querer decidir entre todos lo que hacer con ese balón.

Ahora Mariano y Arturito esperan acompañados de sus amigos. Los dos se ven ganadores: uno para seguir mandando en el patio y otro para cambiar sus reglas del juego. ¿Y el resto de los niños? Pues unos están muy implicados y quieren decidir y cambiar de juego. Otros están con Mariano y claman contra Arturito y los suyos. Son pocos pero consiguen que se les escuche demasiado. Y el resto de niños están cansados de Arturito y Mariano: sólo quieren jugar.

La ilustración que acompaña a este artículo es de Facundo Mascaraque.

bluebird Comunicación
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