El periodismo en los tiempos de las ‘fake news’

fake news

A lo largo de nuestros editoriales hemos defendido con intensidad el periodismo como gran herramienta para luchar por esa verdad que, en ocasiones, parece absolutamente inalcanzable. Un periodismo totalmente comprometido con una sociedad, a su servicio, para acompañarla en su evolución de cara a alcanzar mayores cotas de bienestar y dignidad para la ciudadanía. Un periodismo valiente y agresivo contra el déspota, contra el corrupto y contra todo aquel que abuse de su poder en beneficio de los ciudadanos.

En definitiva, un periodismo que, tal y como nos hemos lamentado en muchas ocasiones, ya no existe. Ese mismo que fue ahogado por las redes sociales y la inmediatez que impuso Internet. Una manera de hacer información que quedó en un segundo plano, dejando al análisis un hueco cada vez más pequeños en beneficio de noticias superficiales que, simplemente, sirven para entretener al pueblo. Un nuevo periodismo que ha dejado atrás al viejo oficio de contar las cosas tal y como pasaban y ha preferido optar por el amarilismo, los partidismos y los intereses de los grandes grupos empresariales y los partidos políticos.

En definitiva, un periodismo vendido a intereses particulares y muy alejado del interés general. Un periodismo que no lucha, que se ha plegado al mejor postor y que, encima, no combate la mentira.

Sí, la mentira. Porque ya ni siquiera el enemigo es la manipulación. Ahora es la mentira. Esas llamadas fake news que campan a sus anchas en redes sociales y en la Red y son creídas ciegamente por aquellos que no se molestarán jamás en contrastarlas. Los mismos que las difundirán compartiendo, enviando o con un Me Gusta, Me Enoja o Me Encanta. Los que enarbolarán la bandera de la verdad desconociendo que lo que defienden es una falsedad y, lo más grave, que ni siquiera van a admitirlo o, al menos, a investigar que se está en lo cierto.

Ese mal periodismo no lucha contra esto y, así, participa en que se comience a dar como verdad esa mentira. Y, poco a poco, se convierte en algo universal. Sabéis de lo que os hablamos, ¿verdad? Seguro que si abrís Facebook, por ejemplo, en vuestros contactos podéis ver en una sencilla búsqueda cuatro o cinco fake news. Mentiras. Y nadie se molestará en desmentirlas.

El mayor enemigo de estos grandes bulos debería ser el periodismo. El periodismo que ha resultado ser, quizá, más necesario que nunca. Porque el periodismo filtra —poniendo un cristal con color por delante, vale, porque la pureza no existe, a lo mejor tampoco debe existir—. Al menos eso. Un filtro para que no campen a sus anchas noticias como aquello de que Podemos va a prohibir la fiesta de Moros y Cristianos, o los Reyes Magos, o el jamón… Un filtro para que seamos conscientes de quienes utilizan estos bulos en su propio beneficio. Iván Espinosa de los Monteros,  el vicesecretario de relaciones internacionales de Vox, por ejemplo, cuando asegura que en España mueren más de 60 niños a manos de mujeres todos los años.

Seguiremos informando.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.