La campaña electoral: Segundas partes nunca fueron buenas

Año 1978. Se estrena ‘Grease‘ y supone una revolución para muchos amantes del cine. En 2016, millones de personas siguen imitando los pasos de John Travolta y Olivia Newton-John en verbenas y fiestas varias. Año 1982. Se estrena ‘Grease 2‘. Nadie lo recuerda. En 2016 la película ni siquiera tiene una entrada de Wikipedia en español. Y es que segundas partes nunca fueron buenas, dice el refrán.

Pues qué vamos a decir de la campaña electoral española del 26J. ¿Cómo va a ser buena para los ciudadanos esta reedición absurda de lo sucedido a finales de 2015? ¿En qué medida puede un político de alguno de los principales partidos que concurren a las urnas ponerse delante de los ciudadanos sin que se le caiga la cara de vergüenza después de lo sucedido en los últimos meses?

Y es que después de las pasadas elecciones de diciembre, los pactos y los intentos de investidura de Pdro, han quedado claras tres cosas:

  1. El nivel de la clase política española es bajo o muy bajo.
  2. Los nuevos partidos han perdido la frescura que mostraban en los comicios del 20D.
  3. El título de este editorial: segundas campañas electorales nunca fueron buenas.

Suponemos que la segunda afirmación que hacemos en este editorial de Murray Magazine no será muy popular pero es lo que sentimos. Tanto Podemos como Ciudadanos (cada uno para su lado) ha perdido esa gracia que tenía antes de todo el esperpento que hemos vivido en estos primeros meses de 2016.

Tanto Albert como Pablo ya aburren a la gente y han caído en los mismos vicios antiguos que tienen Mariano, Pdro y los suyos. Eso pudimos verlo hace poco en un programa de televisión que tampoco es tan fresco como lo vimos antes. Y no hay que ser muy adivinos al imaginar que el debate a cuatro que se celebra esta semana tampoco va a ser algo novedoso ni revolucionario.

Bueno, en el debate estará Mariano y lo hará fuera del plasma según parece… También es triste que sea noticia que el presidente del Gobierno y candidato del Partido Popular se digne a ir un debate televisado. No hace demasiados meses no fue y mandó a Soraya a bajar al barro y pelearse con la competencia. Ahora Mariano quiere ser más cercano e irá al debate concentrado mientras escucha en los cascos el himno del PP versión merengue. Casi nada.

Esta segunda campaña, que es la segunda parte de la otra campaña que ya nos cansó bastante también, nos deja la unión de IU y Podemos en Unidos Podemos. Pablo y Alberto ya van juntos de la mano… Y no sabemos muy bien como lo han hecho, pero suenan a antiguo con eso de dejar la puerta abierta a pactar con el P¿SO?E. Todo muy loco y muy estrafalario.

Tanto como que en esta segunda parte hemos tenido que ver cómo Rosa Aguilar (sí, Rosa Aguilar) afirmaba, sin ruborizarse, que IU se había «entregado a precio de saldo a Podemos». Ella, que se vendió al PSOE para trabajar por el pueblo andaluz, ¿no? En fin, una vergüenza.

Así que, mientras seguimos dando nuestro voto y apoyo al PACMA,  continuamos viendo cómo nuestros políticos rozan el esperpento en la segunda campaña electoral en pocos meses que, según parece, promete ser tan mala como esa ‘Grease 2’ de la que hablábamos al principio de este editorial. Con la banda sonora de merengue y Venezuela por todas parte.

En fin, lo de siempre en España: una vergüenza.

La ilustración que acompaña a este artículo es de Facundo Mascaraque.

bluebird Comunicación
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