Apocalipsis electoral

apocalipsis electoral

Se acerca implacable. Día a día, a través de los medios de comunicación, vemos cómo todo lo que pasa en la actualidad política de nuestro país hace prever la llegada de una multitud de procesos electorales que nos ofrece esa sensación, en ocasiones desagradable, de vivir en una continua campaña. Tantos unos como otros velan armas de cara a lo que está por llegar.

Y es que, por un lado, los hay que ya están previstos. Porque no olvidemos que para finales de mayo del próximo año están previstas unas elecciones municipales que vendrán acompañadas de numerosos comicios autonómicos. Sí, aunque parezca mentira, ya han pasado cuatro años de aquellas fascinantes elecciones del cambio que parecieron dar un vuelco a muchas vidas. Bueno, sin duda algunas ciudades y autonomías tuvieron algunos cambios, ¿verdad?

También aparecen en el horizonte, tal vez más cercano, un adelanto de las andaluzas. Ya sabemos que su medida quizás sea distinta al ser el principal bastión del partido socialista en nuestro país. No sabemos lo que le durará el aguante a Susana Díaz y la fragilidad que tiene realmente su pacto con Ciudadanos. Todo parece que el apoyo naranja va desvaneciéndose a medida que se acerca una posible fecha electoral. ¿Serán a la vuelta del verano?

Si el proceso andaluz se adelanta, todo se podría precipitar. Porque no olvidemos la situación de Pdro Snchz en el gobierno y esos dos años vista de unas elecciones generales deseadas por muchos. Está claro que esta calma tensa en la que nos encontramos se debe, en buena medida, al proceso electoral interno que vive el Partido Popular.

Sin duda alguna, en cuanto sepamos si Pablo Casado o Soraya Saenz de Santamaría lideran a los populares, los cuchillos se afilarán, la presión sobre los socialistas crecerá y la demanda de convocatoria de elecciones será muchísimo más intensa. Y, debido a los apoyos que tiene Pdro Snchz, es probable que no le quede más remedio que convocarlas mucho antes de agotar estos 24 meses que, en principio, tiene por delante.

Lo que está claro es que estamos en precampaña electoral. Incluso se podría decir en campaña. También podría parecer que nunca hemos dejado de estarlo en los últimos años en un país que, pese a todas sus cosas, había estado siempre bastante acostumbrado a la estabilidad electoral: sus cuatro años, sus votaciones y a otra cosa. Está claro que el mapa político ha cambiado para siempre y eso también se nota en todos los mecanismos y procesos que hacen posible nuestro sistema como país.

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