A Pablo Iglesias se le ha ido la cabeza

IglesiasSí, efectivamente, a Pablo Iglesias se le ha ido la cabeza. No sabemos si ha sido el exceso de televisión, los viajes a Bruselas o la confluencia pero el amigo Pablo se ha descontrolado. Ya sabemos que todo lo que viene de Podemos se mira con lupa y, las últimas actuaciones de su cara más visible han hecho saltar las alarmas.

Quizás sea por la persecución constante que sufre de los medios de comunicación con continuos ataques y falsedades. Lo mismo Pablo ha decidido atrincherarse con los suyos en una especie de búnker político y morir o vencer sólo con ellos. O tal vez un exceso de divismo al ser la estrella invitada a todos las fiestas y no saber gestionarlo.

Probablemente, sea sólo un mal momento mediático. No lo sabemos. Lo que sí tenemos claro es que últimamente se le ha ido la cabeza. Y hablamos de asuntos como el tema de la confluencia de una gran agrupación de izquierdas cara las próximas elecciones. Es lo lógico, lo que pide la gente y uno de los gérmenes del nacimiento de Podemos. Pero no… no es lo que quiere Pablo Iglesias. Y nos cuesta entenderlo.

Y cuando nos había quedado meridianamente claro que la confluencia no era buena, llega y dice que sí lo es para Cataluña porque “is different”. No entendemos nada en absoluto. ¿Es exceso de protagonismo porque puede ver amenazado su liderazgo por otras figuras emergentes como Alberto Garzón? ¿Se rompen los esquemas de muchas de las bases de Podemos al ver que los líderes del partido se enrocan en una postura difícil de explicar? Probablemente sí, pero la respuesta a estas preguntas sólo las sabe Pablo Iglesias.

Así que, con toda seguridad, veremos una lista llena de confluencias el próximo 27 de septiembre en las elecciones catalanas. Y veremos una amalgama de listas de izquierdas (al PSOE no lo contamos, por supuesto) en las Elecciones Generales que serán cuando tenga a bien Mariano, que debe estar encantado con esta fragmentación y el rechazo a la confluencia. Bueno, la verdad es que dudamos que Rajoy sepa el significado de la palabra confluencia.

Vayamos a la RAE para ayudar a Mariano y tal vez a Pablo. En su cuarta acepción, se señala sobre confluir: «Dicho de ideas, circunstancias, propósitos, etc.: coincidir en un mismo fin». Probablemente, Pablo, ese fin sea el cambio que tanta gente busca y que, desde luego no llegará con una izquierda fragmentada. ¿Cuáles serán los pájaros que tiene en la cabeza el líder de Podemos para negarse a confluir con alguien como Alberto Garzón? ¿No será un temor a perder el liderazgo?

Desde luego, es difícil comprender el rechazo de Iglesias hacia un proyecto tan positivo y prometedor que nace tras el éxito de iniciativas como Ahora Madrid, Barcelona en Comú o las mareas gallegas. ¿No sería más sencillo aprender de lo sucedido en las últimas elecciones municipales y aplicarlas a una posible coyuntura en las generales?

Quizás sea el momento de centrarse y huir de personalismos para conseguir el auténtico cambio. Es la época de trabajar en común. Y quizás la palabra confluencia tenga más sentido que nunca en estos días y en los próximos meses.

La ilustración que acompaña a este artículo es de Facundo Mascaraque.

bluebird Comunicación
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