Un Madrid sin orden

Debe el Madrid sacar conclusiones de la derrota ante el Atlético, la segunda de este recién estrenado curso ante los de Simeone, si quiere enmendar un camino que parece minado. Fue éste, además, el segundo descalabro consecutivo en Liga, después del más que sonrojante de hace quince días en Anoeta. Con el agravante de que esta vez fue en casa ante un público que anima y gruñe a partes iguales.

Ayer, una vez más, señaló con el dedo acusador a Iker Casillas. Pensó gran parte del Bernabéu que el gol de Tiago, que nació como tantas otras veces en una esquina, tuvo un responsable, su capitán, que se mantuvo inmóvil bajo sus palos. No es la primera vez que se oyen pitidos en el feudo blanco en contra de Casillas, aunque nunca antes fueron tan numerosos. El asunto lleva enquistado desde hace unas temporadas, desde que Mourinho pasara por allí, y no tiene visos de arreglarse ni fácil ni pronto. Porque Casillas no es que el fue – y con 33 años es harto difícil que ya lo consiga- y porque hay algunos que se la tienen jurada y lo culpan por lo suyo y por lo de los demás.

Los balones aéreos traen de cabeza a Casillas, a su defensa, que está igual de poco acertada en los marcajes como el portero en sus salidas, a Ancelotti, que por mucho que dice ensayarlos no da con la tecla, y al Bernabéu entero, que tiembla con cada córner. Es éste un mal endémico que los blancos llevan sufriendo desde tiempos remotos y que les produce un alarmante escape de puntos -seis de nueve en esta Liga-.

Tan desequilibrado está el equipo en esas jugadas a balón parado como en el resto de juego. Ancelotti, pesaroso aún por los que se marcharon, no sabe muy bien cómo colocar a las nuevas piezas por muchos quilates que tengan. Ha encajonado a Kroos y James aunque ni el uno ni el otro jueguen en su sitio. El alemán más atrasado y el colombiano más escorado a un costado. Con el desequilibro que eso conlleva. Algo más tendrá que inventar el italiano para buscar un nuevo orden y dar consistencia a un centro del campo ahora raquítico.

Le queda tiempo a Ancelotti para primero sacar conclusiones y después buscar soluciones, aunque ya tendrá que hacerlo con un menor margen de error, el poco que da estar con seis menos que el Barça y cuatro que el Atlético.

bluebird Comunicación
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