Stephen Curry, el líder de la octava maravilla del mundo

¿Realmente era un secreto a voces? Le han dado el MVP, mucha gente lo esperaba, pero este premio tiene ciertas sorpresas en su historia que hacían prudente esperar a la elección. Y es que también había bastantes voces que señalaban a James Harden como el mejor jugador de la temporada, por liderar a un gran equipo y hacerlo con actuaciones ofensivas de un calibre bastante alto.

Incluso Russell Westbrook se coló en el debate, porque después del All-Star tuvo momentos en que era increíble que hiciera unos números tan salvajes, tanto en anotación como en el apartado de triples-dobles. Pero quedarse fuera de play-offs le descartaba. Y a LeBron James siempre hay que tenerle en cuenta, aunque este año parecía que no se le debía tomar del todo en serio para ser el mejor de la temporada.

También podemos hablar de Anthony Davis. Nadie ha opinado en serio al final de la liga regular sobre su candidatura al premio, pero lo que sí está claro es que le queda muy poco para pujar en serio por él. También han recibido votos Chris Paul, LaMarcus Aldridge, Blake Griffin, Tim Duncan, Kawhi Leonard, Klay Thompson y nuestro Marc Gasol, cuya temporada da para que aparezca ahí, con un periodista que le ha votado en el cuarto puesto de los cinco que debía votar.

Pero el mejor jugador de la temporada es Stephen Curry. Y aquí no se debe hablar sólo de números. Se debe hablar de sensaciones. Muchos jugadores de la NBA generan onomatopeyas varias durante una temporada, pero el base de Golden State Warriors también genera muchas sonrisas, por su modo de entender el juego. Es veloz, tiene un bote de balón excepcional, también tiene una visión de juego inteligente, lo que corresponde a un base, pero él la tiene muy desarrollada, porque no siempre él es la mejor opción y debe asegurarse de que no hay otra mejor antes de lanzar. Después está su capacidad de lanzamiento. En ejecución es increíble, por el poco tiempo y espacio que necesita para levantarse y tirar a canasta. Pero además es efectivo. Cuanta menos preparación tiene el lanzamiento menor acierto, pero a Curry le da igual eso. Le hemos visto tantas veces ya armando el tiro deprisa y anotar que cualquier día perderá la capacidad de asombrarnos.

Los bases no son habituales ganadores de este premio, pero es que además Curry ha jugado menos de 33 minutos de media, menos que nadie de los que ha levantado el trofeo. Otro dato más a resaltar, porque en ese tiempo sobre la cancha ha logrado 24 puntos, 8 asistencias, 2 robos de balón, casi un 49% en tiros de campo, un 44% en triples y un 91% en tiros libres. Impresionante.

Curry está aquí para divertirnos y para ganar. Lo primero lo consigue con creces. En lo segundo está empeñado. Hacía mucho, muchísimo tiempo que esta franquicia no estaba en una disposición tan clara de luchar por el anillo. Pero con el liderato de este joven repleto de talento y recursos, no extrañaría que lo consiguieran.

En la liga regular han ganado 67 partidos y han perdido 15, una de las 10 mejores actuaciones de un equipo en la historia de la NBA, y la mejor de esta franquicia. No es Curry todo lo que reluce, claro. Klay Thompson es el mejor compañero de pandilla, porque es otro tirador letal. Juntos han logrado ensalzar el tiro de tres como un highlight tan puro y estético como el mate, porque los llevan a cabo de maneras diversas y con un grado de dificultad importante.

Y hay más cosas en el equipo. La intensidad y equilibrio que da en defensa Andrew Bogut, la capacidad de hacer de todo de Draymond Green, la capacidad física de Harrison Barnes y Andre Iguodala, el acierto de Marreese Speights, el criterio de Shaun Livingston, el efecto microondas de Leandrinho Barbosa o la veteranía de David Lee.

Capítulo aparte merece Steve Kerr. Entrenador debutante, en él pensó Bob Myers, elegido Ejecutivo del Año de la NBA, para tomar las riendas de un equipo que atacaba bastante bien, pero defendía mucho peor. Y es que el que fuera jugador de los Bulls de Jackson o de los Spurs de Popovich ha logrado mejorar mucho el rendimiento defensivo. Y esa es la clave del éxito. Sólo con su ataque no da para ganar 67 partidos. No hay un entrenador novato mejor en la historia, ha firmado por cinco años con el equipo californiano y ahora esperamos ver los frutos de una temporada excitante.

Parece difícil que nadie pueda vencerles en play-offs, esas sensaciones dejaron en la primera ronda ante New Orleans Pelicans, pero si hay un equipo que puede llegar hasta ese nivel es Memphis Grizzlies. Su capacidad defensiva no estuvo bien visible en el primer partido de la semifinal del Oeste, pero en el segundo ondeó en el cielo y se han llevado una victoria que puede sumir en ciertas dudas al equipo de Kerr. No están acostumbrados a las contrariedades y los disgustos, aunque todavía no hay por qué alarmarse. Ahora bien, si perdieran el tercer partido la presión sobre el equipo sería máxima.

Mike Conley se ha apropiado del protagonismo de la serie totalmente. Recién operado, se perdió el final de la serie ante Portland Trail Blazers y el primer partido en el ORACLE Arena de Oakland, pero reapareció en el segundo por sorpresa y fue el mejor de todos, hasta darle una victoria a su equipo que pone la eliminatoria preciosa. Es mejor no perderse nada de lo que queda, por si se produce aquí la gran sorpresa de los play-offs, o por ver jugar al mejor equipo hasta ahora, incluido su líder recién coronado.

bluebird Comunicación
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