Russell Westbrook, el nuevo superhéroe del baloncesto

Temporada muy complicada para Oklahoma City Thunder. Candidatos claros para llegar a las Finales de la NBA el pasado octubre, pero las lesiones de sus dos grandes estrellas, Kevin Durant y Russell Westbrook, complicaban muy mucho el inicio de la campaña. Ya lo contamos aquí cuando esas dos figuras regresaban tras superar sus dolencias físicas. Aquellas dolencias pasaron, pero otras nuevas han llegado.

El caso es que la franquicia se ha movido bien en el mercado este invierno, y ha logrado llevarse a Dion Waiters, Enes Kanter, D.J. Augustin y Kyle Singler, y a cambio sólo han tenido que soltar a Reggie Jackson y se han podido desprender de Kendrick Perkins, además de dar alguna ronda del draft. Es una manera de blindar al equipo, pero si faltan sus dos artistas principales no hay nada que hacer.

Desde sus regresos en otoño, la verdad es que el base no ha tenido apenas percances (aunque ahora juega con máscara por una fractura facial sufrida hace poco, pero que sólo le hizo perderse un partido), pero los del alero no parecen concluir. Se supone que pronto volverá a estar en pista con sus compañeros, pero su vuelta no termina de producirse. Hace ya tres semanas que no juega, y Westbrook está poniéndose todo el peso sobre sus hombros, los cimientos, la planta baja con la cocina y el cuarto de estar, los dormitorios de arriba y hasta la buhardilla.

Esta nueva ausencia de Durant dura ya 10 partidos (y Westbrook se perdió uno de ellos), y los promedios de su compañero son de alguna galaxia muy, muy lejana: 33.2 puntos, 10.7 rebotes y 11.1 asistencias. Sólo en dos no ha hecho doble-doble, y lleva cinco triples-dobles en los últimos siete partidos. En esta racha de nueve encuentros, ha anotado al menos 20 puntos en todos, en seis ha alcanzado la treintena y en tres de ellos ha metido al menos 40 (consecutivos, además, récord de su franquicia).

Es cierto que en esta racha sus flojos porcentajes de tiro no han mejorado y que está perdiendo casi seis balones por partido, pero promediar triple-doble de manera tan sobrada a lo largo de nueve partidos está al alcance de pocos jugadores en la historia de este deporte. Las comparaciones se han dirigido automáticamente hacia Oscar Robertson, el único jugador de la historia que ha logrado promediar más de 10 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias a lo largo de una temporada completa, y el jugador que más triples-dobles ha hecho en la historia de la NBA.

El esfuerzo sobrehumano que está llevando a cabo el ‘0’ de los Thunder no le termina de pasar factura porque físicamente en un auténtico portento. Al igual que ha pasado siempre con LeBron James. Su físico le otorga una ventaja que, bien aprovechada, repercute como mínimo en el aspecto individual, pero también puede ser beneficioso para el equipo si no se abusa de ello. Para muestra, este botón en un partido reciente ante Philadelphia 76ers:

Animaladas como estas son muy habituales en el juego de Westbrook, especialmente cuando siente que tiene que tomar las riendas en un partido, algo que ocurre siempre que no está su compañero MVP de 2014. Tiene 26 años y se siente irrompible, aunque ya ha tenido que pasar por malos tragos en forma de lesiones, pero de momento no le han debilitado. Algún día tendrá que cambiar algunas cosas, como ya está haciendo LeBron esta temporada.

El problema para los Thunder es que esta racha arrolladora no siempre se ha traducido en victorias. De los nueve partidos últimos donde Durant no estaba, han ganado seis pero han perdido tres, y el equipo está lo suficientemente en el alambre como para torcer el gesto un poco y desear que Durant esté muy pronto vestido de corto. Ya han remontado hasta alcanzar puesto de play-off, pero no lo tienen para nada asegurado. Son octavos de la durísima Conferencia Oeste, lejos de los siete primeros de momento, y New Orleans Pelicans ya es su sombra en la clasificación. Incluso Phoenix Suns aún tiene alguna pequeña posibilidad de luchar por ese puesto.

La dependencia de este equipo es respecto a Durant, sobre todo, ya está más que demostrado. Ni siquiera una plantilla reforzada y un Westbrook sobrenatural garantizan su objetivo. El base amasa tanto balón cuando coge la responsabilidad que eso a veces acaba siendo perjudicial para sus compañeros. El calendario que les queda no es sencillo y necesitan a su líder, primero para estar en la postemporada y una vez ahí para afrontar una eliminatoria de exigencia máxima ante Golden State Warriors, que previsiblemente acabarán primeros de conferencia.

En las próximas semanas despejaremos todo tipo de incógnitas, pero de momento lo más sensato es contemplar a este nuevo superhéroe, que no lleva capa ni los calzoncillos por fuera del pantalón, pero que parece que tiene una armadura fortísima y va enmascarado por todas las canchas de baloncesto.

Fotografía: Erik Drost ©

bluebird Comunicación
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