Los 10 peores momentos de los Juegos Olímpicos

A dos días de la flamante ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Río 2016, se hace justo y necesario hacer un repaso a los momentos más bochornosos que nos dejó este evento que cada cuatro años acude a la esencia misma del deporte y que a partir del viernes reunirá a casi 11.000 deportistas de todo el mundo, que —esperamos— “se porten” mejor que todos estos:

1. Oro a trago de coñac

San Luis. Juegos Olímpicos de 1904. Y primer caso de dopaje. El entrenador del ganador de la maratón —un payaso de profesión llamado Thomas Hicks— le inyectó dos veces sulfato de estricninina… ¡En plena carrera! Además, cuenta la leyenda que, mientras corría, bebía continuamente tragos de coñac.

2. Los Juegos Olímpicos de Hitler

Lamentablemente, Hitler consiguió celebrar unos Juegos Olímpicos durante el período del Tercer Reich, en los que participaron casi 4.000 deportistas. Para el recuerdo queda la brillantez del atleta estadounidense Jesse Owens y, para olvidar, la exclusión de Gretel Bergmann del equipo alemán para la competición de salto de altura por ser judía y, sobre todo, esas terribles imágenes de un estadio repleto de personas haciendo el saludo nazi. Lamentable.  

3. Terror en Munich

En los Juegos Olímpicos de 1972, celebrados en Munich, un comando del grupo terrorista Septiembre Negro —con apoyo logístico de grupos alemanes neonazis— asesinó a 11 miembros del equipo olímpico israelí. Todavía hoy resulta asombroso que la competición olímpica sólo se suspendiese durante un día, el 5 de septiembre. Y es que los miembros del Comité Olímpico Internacional, con Avery Brundage a la cabeza, consideraron que el terror no podía condicionar la celebración de los juegos.  

4. El boicot nada olímpico de los 80

Ha sido inevitable que, a lo largo de la Historia, la situación política haya afectado de alguna manera a los Juegos Olímpicos. En 1980, y en plena Guerra Fría, el evento deportivo más importante del mundo se celebró en Moscú. EEUU decidió no asistir y el entonces presidente Jimmy Carter amenazó con retirar el pasaporte a cualquier atleta estadounidense que pretendiera competir. Se sumaron algunos de sus aliados como Alemania Occidental, Canadá, Argentina, Chile o Japón.

Pero, claro, la cosa no iba a quedar así y cuatro años después, los países del Bloque del Este boicotearon los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. La URSS puso como excusa la falta de garantías para sus deportistas y a ella se sumaron países como Afganistán, Alemania Oriental, Checoslovaquia, Corea del Norte o Cuba. Estos países organizaron unas Olimpiadas paralelas a las que llamaron Juegos de la Amistad, que consiguieron reunir a 49 países de todo el mundo, algunos de los cuales también participaban en Los Ángeles.

5. Ben Johnson, el dopaje más sonado

Fue fascinante. En los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988 Ben Johnson logró una hazaña épica: batir por cuatro centésimas de segundo el récord mundial de los 100 metros lisos. Apenas unas horas después la gloria se convirtió en engaño cuando en el Centro de Control de Dopaje Olímpico se encontró que su orina contenía stanozolol, un potente, y peligroso, esteroide.  

Tras dos años de sanción, el atleta volvió a competir en Barcelona 92, pero un nuevo positivo en 1993 puso fin para siempre a su carrera.

6. Dopaje y accidente de moto fantasma

Los atletas griegos y medallistas olímpicos Katerina Thanou y costas Kenteris fueron condenados a 31 meses de cárcel por fingir un accidente de tráfico con el fin de evitar un control antidopaje justo un día antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004.

Un Tribunal de Atenas decidió que «el accidente nunca ocurrió», ya que la moto en la que se desplazaban iba a tan solo 20 kilómetros por horas.

7. Una descalificación de por vida

El taekwondista cubano Ángel Valodia Matos y su entrenador fueron descalificados «de por vida» de todas las competiciones internacionales después de que el deportista agrediera al árbitro de su combate por el bronce contra el kazajo Arman Chilmanov durante los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008, insinuando además que estaba «comprado».

8. Una ejecución para olvidar

¿Hay algo peor que hacer el ridículo ante el mundo entero cuando todo el mundo espera mucho de ti? Suponemos que no, especialmente si te llamas Stephan Feck y acabas último en la eliminatoria de trampolín en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Su salto acabó con un golpe en la espalda contra el agua y a los jueces no les quedó más remedio que calificarlo con un rotundo cero.

9. Fuera por racista (de mierda)

«Con tantos africanos en Grecia, ¡al menos los mosquitos del Nilo tendrán comida casera». La atleta griega Paraskevi Papachristou debió de quedarse muy a gusto tras tuitear estas palabras que le valieron la expulsión de los Juegos Olímpicos de Londres en 2012.

10. Y fuera por borracho

Otro que se quedó fuera de la misma competición fue el ciclista belga Gijs Van Hoecke, pero por motivos bien distintos. Diversas imágenes del joven en más que evidente estado de embriaguez saliendo de un pub londinense fueron publicadas por el periódico británico The Mirror. El joven ni siquiera era capaz de tenerse en pie y, claro, su delegación tomó cartas en el asunto. ¿Resultado? Vuelta a casa, toneladas de ibuprofeno (suponemos) y una certeza: Esto en San Luis, a comienzos del siglo XX, no pasaba.

bluebird Comunicación
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