“La supuesta amenaza de ETA en el Mundial del 82 nos perjudicó mucho”

Tente Sánchez (Barcelona, 1956) es exjugador del FC Barcelona, de CE Sabadell y del Real Murcia. Todos los títulos de su carrera los ganó con el club azulgrana (dos Recopas de Europa, una Liga, tres Copas del Rey y dos Copas de la Liga). También fue internacional con la selección española, disputando el Mundial de España de 1982 y los Juegos Olímpicos de Montreal de 1976. Nos recibe en su despacho de Badalona para hablar de fútbol. Pero sobre todo del Mundial y de su Barça.

¿A qué se dedica ahora?

Dejé el fútbol en la temporada 90/91 y tuve dos opciones: dedicarme a entrenar a algún equipo de las categorías inferiores del Barça o adentrarme en el mundo de la representación de jugadores. Finalmente me decidí por la segunda opción y desde entonces me dedico a la representación de jugadores de primer nivel.

¿Actualmente los jugadores están más atados a los deseos del representante que anteriormente?

La gran diferencia es que hasta el año 88 el jugador no quedaba libre. Cuando un jugador firmaba por un club, firmaba para toda la vida. Cuando se te acababan los años de contrato el jugador no quedaba libre. En esa época los representantes ejercían más como intermediarios entre clubes que para los jugadores. La imagen del representante actual surge a partir de cuando los jugadores al quedar libres ya podían negociar con el club que les apeteciese. Pero yo no creo que actualmente el jugador esté atado a lo que quiere el representante.

¿Siempre acaba escogiendo él su destino?

Tú le puedes aconsejar. Le puedes informar de los pros y los contras. Pero al final el que va a tomar la decisión va a ser él. En esa decisión le va también su futuro vital.

¿En los últimos años, durante el periodo de crisis económica, ha notado que los clubes se lo piensan más a la hora de fichar a un jugador?

Al haber mucha más información que antes sobre el jugador los clubes van a tiro más seguro. Saben cómo se comporta, qué vida lleva, etcétera. Es una decisión tomada por diferentes personas y muy meditada. Cuando un club tiene que fichar tres jugadores y tiene un presupuesto X, tiene que hilar muy fino para no equivocarse. El error es muy caro.

Te puede costar una temporada.

Te cuesta una temporada, te cuesta el traspaso más el contrato del jugador y la temporada siguiente lo tienes que malvender.

Estas últimas semanas ha habido prisa por fichar jugadores antes del Mundial para que no suban de precio si hacen un buen campeonato.

Y esa precipitación puede hacer cometer errores. Además, si después hace un mal Mundial, puede crear dudas en la afición.

Un buen Mundial también puede hacer revalorizar un jugador que después durante la temporada quizá no dé el nivel esperado.

Los clubes hoy en día no le dan demasiada importancia al hecho de ir o no ir al Mundial. Como mucho un Mundial puede reforzar la idea que tienen de un jugador.

Hablando del Mundial, usted jugó el de España del año 82. ¿Cómo recuerda esa vivencia?

Disputar un Mundial para cualquier jugador es lo máximo. Aunque también estuve en los Juegos Olímpicos de Montreal y la experiencia me impactó más que el Mundial. Quizá por la convivencia entre los deportistas.

¿Jugar un Mundial en casa en qué medida ayuda?

En el caso de España fue un Mundial atípico totalmente. La supuesta amenaza de ETA hizo que no saliésemos a ningún sitio. Eso nos perjudicó mucho. Desde luego no fue la preparación correcta. Llegó un momento que estábamos cansados mentalmente, no físicamente. En Valencia estuvimos totalmente recluidos. Todos los días hacíamos lo mismo: desayunar, entrenar, comer, descansar, entrenar, cenar, descansar. Además, la playa que estaba al lado del hotel se encontraba llena de policías. Y el techo del hotel también. No paraban de pasar helicópteros.

¿Y en Madrid?

En Navacerrada hacía mucho calor. Más que en Valencia. Además, en esa época no había nadie en la estación de esquí. Estábamos completamente solos. Al seleccionador, Santamaría, le pedimos que nos dejara un día libre para ir a Madrid. Al final, accedió. El autocar nos llevó allí y cada uno hizo lo que quiso. A las siete de la tarde nos vino a buscar en el Santiago Bernabéu y nos devolvió hacia el hotel. Después de esto hicimos el que para mí fue nuestro mejor partido en el Mundial aunque perdiéramos dos a uno ante Alemania.

Igualmente nosotros tampoco éramos la Brasil de ahora. Brasil siempre es favorita y más en su casa. Están acostumbrados al clima y a los terrenos de juego. Nunca ha ganado una selección europea en un Mundial en Sudamérica.

La opinión pública no acaba de ver a España como una de las claras favoritas para este Mundial. ¿Por qué?

Porque desde el último Mundial han cambiado cosas. Ha habido muchos partidos por en medio. Por ejemplo, Alemania ha superado a Holanda como equipo. Argentina es una de las más potentes que hay, sobre todo de medio campo para arriba.

¿Cómo se viven los días entre partidos en un Mundial?

Lo más importante es recuperar a la gente. Descansar, comer bien y salir.

En vuestro caso no pudo ser así.

Nuestro caso no fue normal. Si no hubiese habido la supuesta amenaza de ETA hubiésemos salido. Es que desde que nos levantábamos hasta que nos acostábamos no nos movíamos del mismo recinto. Igualmente ahora las nuevas tecnologías te permiten estar todo el día conectado con el exterior y distraerte más.

En el Barça no se ha vivido un buen año. ¿La afición barcelonista se ha vuelto más exigente que en vuestra época?

La presión siempre ha existido. Es lógico y normal. Las cosas son cíclicas. Lo que ha pasado es lógico y normal que pudiese pasar, repito. Quizá el año pasado ya se hubiese tenido que reforzar el equipo, sobre todo defensivamente. Pero es una opinión mía. Ni son tan malos ni son tan buenos. Cuando el grupo funciona, todos funcionan. No es una cuestión de individualidades. El problema ha sido que el grupo ya no ha sido tan fuerte y la ilusión ya no es la misma que antes de ganar tantos títulos.

¿Seguro que la afición del Barça no se ha vuelto más exigente?

La afición del Barça siempre ha sido exigente. Todas las aficiones siempre son exigentes, teniendo en cuenta cada una las posibilidades de su equipo. Pero quizá la afición tendría que estar más tranquila cuando se encuentra en una situación como ésta. La memoria es muy frágil. Hay que recordar que se ha llegado hasta el final de la Liga y la Copa con muchas opciones de ganar las competiciones. Somos bastante miedosos. Siempre estamos con el uy uy uy y el ay ay ay.

bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
bluebird Comunicación
bluebird Comunicación

3 Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.