Milan: una pasarela entre el fútbol y la política

Silvio Berlusconi lleva usando políticamente el Milan desde su llegada a la presidencia en 1986
Ex jugadores del club lombardo como Kaladze, Gianni Rivera, George Weah o Shevchenko acabaron en el mundo de la política

Los más jóvenes del lugar nunca han conocido el Milan desligado de Silvio Berlusconi. Y los mayores ya prácticamente no se acuerdan. De hecho, el Milan moderno es imposible separarlo de las vanidades, dérias y despropósitos del polémico y poderoso empresario, que actualmente se encuentra condenado judicialmente y tendrá que acudir a un centro de cuidado de ancianos de Cesano Borcone cuatro horas una vez por semana durante un año por el caso Ruby. Además, está inhabilitado para siempre para ejercer cargos públicos. Eso hace pensar –en Italia nada se puede dar por seguro cuando Berlusconi se encuentra por en medio– que nunca más podrá compaginar un cargo político con la propiedad del Milan.

Berlusconi se hizo con el Milan en el año 1986 por 35 millones de liras con el apoyo del Partido Socialista, liderado por Bettino Craxi, el primer ministro italiano de entonces, Franco Carraro, el presidente del Coni y media Democracia Cristiana. Ocho años más tarde, después de ganar tres ligas italianas, una copa de Europa y una Intercontinental, entró fulgurantemente en política con un partido recién creado denominado Forza Italia. Berlusconi iba predicando que si había cogido un Milan en fallida y lo había llevado a lo más alto del fútbol mundial por qué no podía conseguir lo mismo con el país. La estrategia funcionó. La plantilla milanesa hizo una campaña brutal para que ganara Berlusconi. Baresi, Costacurta, Massaro y Boban fueron los máximos exponentes de este discurso de amor hacia su jefe. “El fútbol, y después el Milan, han sido un instrumento importantísimo para Berlusconi para tirar adelante sus empresas y su trayectoria política”, afirma el periodista Massimo Solani, autor del libro ‘Non solo coppe. Berlusconi e il Milan’. Íñigo Domínguez, corresponsal en Roma de El Correo y autor del libro ‘Crónicas de la mafia’, asegura que “la idea de Berlusconi era venderse como un hombre de éxito, y el Milan fue su mejor carta de presentación”.

Desde 1994 Berlusconi ha utilizado el Milan a sus anchas para satisfacer sus intereses políticos. Desde fichar jugadores como Rivaldo, Nesta, Ronaldinho o Balotelli y aparecer en los entrenamientos para dar ánimos a la plantilla antes de citas electorales a hacer servir el club para negociar contratos televisivos. También retrasó la venta de Kaká al Real Madrid para no perder votos en unas elecciones administrativas. Se calcula que en las últimas elecciones generales italianas el entonces partido de Berlusconi, Pueblo de la Libertad (PdL), ganó unos 500.000 votos más de lo previsto inicialmente gracias al fichaje de Mario Balotelli y a la victoria por 2 a 0 del Milan frente al Barça en los octavos de final de la Champions League en la semana previa a los comicios. También se habla de un giro de la posición política predominante entre los seguidores del Milan desde la llegada de Silvio Berlusconi. Hasta entonces el club rossonero se había considerado el equipo del pueblo, de los obreros, en contraposición con su rival de la ciudad, el Inter de Milán, que se consideraba el equipo de la burguesía milanesa. Pero desde 1986 “los seguidores del Milan se han acercado mucho a la forma de ver la política de Silvio Berlusconi. Es decir, han dado un giro hacia la derecha”, explica Massimo Solani.

En el Milan no solo su propietario ha mantenido una relación muy cercana con la política y el fútbol. También muchos de sus ex jugadores. George Weah, Kakha Kaladze, Giovanni Galli, Gianni Rivera o Andrey Shevchenko, son los ejemplos más claros. Gianni Rivera, una de las leyendas del club lombardo, lleva en política desde el año 1987. Empezó en Democracia Cristiana, llegando a ser Secretario de la Presidencia de la Cámera Italiana. También fue vicesecretario de Defensa en el gobierno de Romani Prodi. Su última aventura política fue presentarse en las elecciones para el Senado en la lista del Centro Democrático de Tabacci. Los resultados para su partido político fueron bastante malos. El portero Giovanni Galli, que venció dos copas de Europa, una liga italiana y una Intercontinental con el Milan, entró en el 2009 en el Pueblo de la Libertad de Berlusconi y se presentó como candidato a Sindaco de Florencia para la coalición de centroderecha en las elecciones administrativas. Perdió las elecciones ante Matteo Renzi, el actual primer ministro italiano. Galli se presentó en las últimas elecciones europeas para Forza Italia pero no consiguió salir elegido como parlamentario.

El liberiano George Weah es otro de los ex jugadores del Milan que probó suerte en el mundo de la política. Se presentó como candidato a la presidencia de su país en las elecciones generales de 2005, pero perdió ante Ellen Johnson-Sirleaf. Por otro lado, el georgiano Kakha Kaladze se unió al partido político Sueño Georgiano – Georgia Democrática, de carácter filoruso, para tratar de vencer al presidente Mikhail Saakashvili, que según Kaladze “había creado una verdadera dictadura en el país. Me lloraba el corazón al ver la pobreza en la que vivía mi gente”. Después de ganar las elecciones la candidatura de su partido político, liderada por el millonario Bidzina Ivanishvili, fue elegido diputado del Parlamento y nombrado Ministro de la Energía y los Recursos Naturales. También fue nombrado segundo vicepremier. Por último, el ucraniano Andrey Shevchenko llegó a presentarse como número dos por el partido político Arriba Ucrania en las elecciones legislativas del 2008. Solo sumó un 1’7% de los votos. Vio que la política de momento no era su camino y ahora se dedica a jugar al golf.

bluebird Comunicación
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