El Leicester y lo romántico

Como aquellas historias épicas que se transmitían por vía oral de generación en generación o al igual que aquellas epopeyas de grandes personajes que realizaban grandes hazañas. Así, exactamente así, será recordada con el paso de los años la increíble gesta realizada esta temporada por el Leicester City tras imponerse en la Premier League.

¿Exagerado? Probablemente. Pero es que, futbolísticamente hablando, todos los adjetivos son pocos para calificar lo realizados por los chicos entrenador por Rainieri. Y es que si el Tottenham o Liverpool, por ejemplo, hubieran conseguido cantar el alirón estaríamos hablando de sorpresa. En el caso de los Foxes, es algo absolutamente histórico y rompedor.

En los últimos días hemos leído que lo conseguido por el Leicester es similar a lo conseguido por el Depor ganando la Liga española con Irureta. Nada más lejos: aquel equipo estaba consolidado y ya tenía una trayectoria importante tanto en España como en Europa. Quizás pueda asemejarse más al primer Superdepor de Arsenio Iglesias si Djukic no hubiera fallado aquel penalti ante el Valencia.

Pero volvamos a 2016.

Pongamos nombres sobre la mesa: Manchester City, Manchester United, Chelsea y Arsenal. Cuatro equipos considerados grandes de Europa, con inversiones impresionantes, jugadores de primer nivel y un absoluto dominio de la Premier. ¿Alguien en su sano juicio el pasado mes de agosto cuando arrancó la competición podría decir que alguno de estos equipos no ganaría el título? Probablemente nadie, ni siquiera los que apostaron por el Leicester y han hecho temblar a las casas de apuestas. Estos, sin duda alguna, lo hicieron movidos por el corazón.

Desafiar el establishment futbolístico no es fácil en estos tiempos de inversión en los que el deporte rey es todo dinero, dinero y dinero. Algo tan romántico como lo que ha hecho el Leicester City reconcilia a muchos aficionados con aquel fútbol tradicional donde sólo contaba lo que pasaba en el césped y no los millones de euros de un presupuesto o las camisetas que se venden en China.

En estos tiempos en los que los ingresos por publicidad y los derechos de televisión cuentan casi lo mismo que marcar goles, se agradece el soplo de aire fresco que ha supuesto el Leicester City. Sin olvidar que los nombres de esta historia están todos marcados, de alguna forma, por su pasado.

Grandes desconocidos o futbolistas con poca fortuna que, de repente, se encuentran todos en el mismo lugar y el mismo momento para hacer historia. Es el caso de Vardy, un futbolista desahuciado no hace mucho y que ahora apunta a ser titular en la Eurocopa acompañado por Harry Kane.

También podemos citar a Mahrez, que llevaba mucho tiempo deambulando por categorías inferiores de medio pelo hasta que pudo desplegar el inmenso fútbol que atesora en sus botas. O Ulloa, que se ha peleado en campos de toda la geografía española hasta encontrar su sitio en el ataque de los Foxes. Y así podíamos seguir un rato largo con prácticamente toda la plantilla del Leicester City.

Y, por supuesto, nos vamos a detener un rato en Ranieri. Uno de esos técnicos que parecían condenados a un eterno segundo plano pese a ser un trabajador de esto del fútbol. Un currante. Los títulos siempre habían estado ahí pero se le habían escapado. Después de fracasar por Grecia y tras ser sentenciado por esa prensa deportiva que de vez en cuando ejerce dotes premonitorios, se atrevió al reto del Leicester.

Y poco a poco, partido a partido como diría el otro, fue sumando hacia una gesta impensable y épica en estos tiempos si hablamos de fútbol. Probablemente la historia se la debía al bueno de Ranieri y, sin ninguna duda, se lo ha devuelto con creces. ¡Grande Claudio!

El único punto oscuro de todo esto es que no tuvieron el alirón que merecía estos héroes otrora anónimos: tendrían que haber ganado sobre el césped, en su casa, frente a su público… Aunque seguro que a ningún seguidor de los fantásticos foxes les importa lo más mínimo este detalle.

Sin duda alguna, los aficionados al fútbol tienen que dar las gracias a este equipo que ya forma parte de la leyenda. Gracias por reconciliarnos con lo más bonito de esto de jugar a la pelota y con reconquistar, aunque sea por una temporada, ese lado romántico del fútbol que parecía muy perdido.

Fotografía: Don Fellowes  ©

bluebird Comunicación
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