La Eurocopa de Bill: Adiós España, adiós Del Bosque

«Muchísimas gracias por los servicios prestados, don Vicente, ha sido un placer». Esta frase con la que arrancamos la última crónica de España en la Eurocopa de Francia se la tenía que haber dicho Ángel María Villar a Del Bosque al término del Mundial de Brasil tras un fracaso estrepitoso. Pero con esa cosa tan del fútbol español de agradecer los servicios prestados, el Marqués siguió en el cargo y eso ha desembocado en la eliminación ante Italia.

Ese mismo pago a la trayectoria que hizo el seleccionador en Brasil lo ha hecho esta Eurocopa jugando los cuatro partidos sin variar un ápice el once inicial. Cuando los rivales acompañaron fue todo bien, pero cuando se atrevieron a apretar las tuercas fue España la que hizo aguas. Y lo que ha pasado en octavos se veía venir.

Probablemente, Del Bosque haya sido el único en no haber visto a Italia en todos sus partidos del Europeo. Decimos esto porque es imposible entender que haya elegido ese once inicial para enfrentarse a unos italianos que se las sabían todas desde el primer minuto del encuentro.

Apostar por jugar por el centro cuando tu rival tiene tres centrales como Bonuzzi, Chiellini y Barzagli es un error garrafal. España tenía que haber apostado por más bandas y más profundidad desde el pitido inicial. Y acompañando a Iniesta tenían que haber estado Koke y Thiago en lugar de unos desgastados Silva y Cesc Fabregas. Que ni el jugador del Atlético ni el mediocampistas del Bayern hayan disputado un minuto del partido contra Italia es digno de ser estudiado por los teóricos del fútbol.

Pero así se las gasta Del Bosque. Él prefiere morir con los suyos a probar a hacer algo distinto. Ya bastante ha sido que Diego Costa no haya estado en la Eurocopa como para pedirle más al bueno de Vicente. No lo diré yo pero su libreto sí que está gastado para seguir al frente de la Selección española un solo día más.

La única transición que ha hecho Del Bosque ha sido en la portería. Y tampoco sabemos si ha sido decisiva o no. De Gea ha tenido varias pifias que son las que nos mandan a casa. ¿Las habría tenido Casillas? Nunca lo sabremos.

Lo que sí vimos a lo largo del encuentro ante los de Conte fue a un pasivo Del Bosque y a un Iker que parecía ejercer tanto de entrenador como de capitán en la banda. Mientras tanto el Marqués continuaba agazapado en el banco sin saber qué hacer y fallando estrepitosamente en los cambios. Meter a Aduriz junto a Morata estaría bien pero… ¿quién centraba, Vicente?

Así seguía en marcha el tremendo baño táctico que dio Conte a los nuestros. Ojo al técnico italiano y a lo que puede hacer en el Chelsea con buenos jugadores, tiempo y dinero. Sólo la entrada de Lucas Vázquez dio algo de fuelle a la Selección pero quizás era tarde. El madridista volvió locos a los italianos durante el tiempo que estuvo en el campo pero ni mucho menos fue suficiente.

Esta selección nunca entendió de eso de las heroicas. Avasallaba con la pelota y ganaba. Nunca se acostumbró a eso de remontar porque no tuvo que hacerlo. Y frente a Italia, cuando lo necesitó, no supo tocar las teclas necesarias para tirar de épica.

Pronto se nos acabará la excusa del ciclo mágico de España. Ya tendría que haber acabado tras el fiasco de Brasil pero ser los vigentes campeones de la Eurocopa nos mantenía con una aureola que no era real. El nivel de la Roja estaba muy lejano a los favoritos de esta competición por el empeño del seleccionador de mantener a los mismos once sobre el terreno de juego.

¿Qué habría pasado si Del Bosque hubiera hecho rotaciones ante los croatas? ¿Y si hubiera entrado el penalti de Ramos? ¿Habría sido diferente por el otro lado del cuadro? ¿Y si Piqué consigue el empate en vez de sufrir una magistral parada del mito Buffon?

Ninguna de esas preguntas tendrá respuesta.

Lo único claro es que el ciclo y la tontería ya acabó. Ya se hizo el ridículo en el Mundial y casi lo hacemos en la Eurocopa. Dos rivales serios (Croacia e Italia) que nos superaron, falta de ideas y de recursos del entrenador pese a tener un banquillo excepcional y poco gol. Con todo eso, el ridículo estaba listo y la campeona se va para casa en octavos de final. Ya ni siquiera llegamos a cuartos.

Ahora no toca reflexionar en la Federación. Toca acción. Del Bosque tiene que estar fuera en los próximos días y trazar un plan para reactivar esto. Hay grandes futbolistas para seguir haciendo historia pero tiene que haber voluntad para ponerlos sobre el campo. Y esa voluntad no la tendrá nunca un Del Bosque más preocupado en tener contentos a los suyos que en poner a los mejores.

Fantástica Italia. Lamentable España. Muchas gracias, Del Bosque, pero tu tiempo ya se acabó.

bluebird Comunicación
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