Inglaterra, eternos en la derrota

En medio de la resaca post Brexit, Inglaterra ha hecho otra de las suyas, otra película de las que tanto ha protagonizado en los últimos tiempos. Decía el rotativo local The Mirror: «Solo hay tres cosas seguras en la vida: la muerte, los impuestos y las actuaciones mediocres del seleccionado inglés en torneos importantes».

Islandia puso un clavo mas en el ataúd de un equipo que, competencia tras competencia, se niega a salir del mismo y que, peor aún, parece sentirse cómodo frente al fracaso.

Es la eliminación más dolorosa, no hay dudas. Perder contra el equipo del entrenador dentista, frente a la selección donde sus integrantes no dedican el pleno de sus días a la práctica del futbol, es un escenario ya intolerable para el pueblo inglés, y eso lo sabía Roy Hodgson cada vez que se acercaba el final de tan fatídico partido, por eso sin muchos rodeos destiló en sala de prensa una renuncia que parecía ya inminente.

Los pross han terminado su pasantía en Francia con apenas un triunfo frente a Gales, una victoria que apenas sirvió de cortina para cubrir el hecho de que el equipo de Gareth Bale y compañía los superó en cuanto al liderato del grupo. Es un fenómeno interesante el interpretar cómo un país con semejante estructura futbolística se encuentra inmerso en un escenario tan desolador; Inglaterra ha tenido buenos equipos, ha conformado selecciones de nivel, hasta hace pocos años podía alinear en un mismo once a futbolistas de la talla de John Terry, Ferdinand, Ashley Cole, Lampard, Beckham, Gerrard y Rooney, estrellas consagradas a nivel de clubes, pero que cuando vistieron de blanco al servicio de la reina fueron testigos de un rotundo descenso en cuanto a nivel colectivo.

No estaba ni cerca de ser la mejor selección del torneo, sí la mas joven, algo que provocaba cierta esperanza en un público que pedía a gritos renovación. Además la ilusión se acrecentaba cuando notabas que el núcleo del equipo estaba formado por futbolistas del Tottenham Hotspur, equipo que venía de una excelente temporada en Premier de la mano del argentino Mauricio Pochettino. Pero, nuevamente, nos engañaron, en cancha vimos a un equipo sin fuerzas, sin identidad, desorientado y falto de liderazgo, muy atrás quedó esa selección que gano sus diez partidos en la fase eliminatoria.

Hodgson quizás no es el problema, hablamos de un país que desde 2006 ha sido incapaz de superar una eliminatoria directa y que fuera de sus fronteras lo más lejos que llegó en un campeonato fueron las semis del Mundial de Italia 1990. Los que dicen haber inventado las reglas del fútbol, tienen un solo Mundial en sus vitrinas, aquel de 1966 en Wembley ante Alemania.

Suenan candidatos para asumir el banquillo, Gareth Southgate, Alan Pardew. También están los que se postulan como Alan Shearer, ex estrella del futbol inglés y cuyo único precedente en los banquillos fue una breve aventura en el Newcastle. Lo cierto es que a la prensa no le enamora ninguna de las opciones y, conociendo el paradigma inglés, se ve lejana la opción de un extranjero.

La opinión de los más ligados al balompié local no se ha hecho esperar. A los famosos tuits de Gary Lineker se suman ciertas declaraciones de Ferdinand y Barton cuestionando la ausencia de liderazgo. Parece que mucho se opina y poco se hace en Inglaterra, cuyo nivel esta cada vez mas golpeado, con una liga con muchos extranjeros pero con pocos jugadores del patio. Al seleccionador que llegue le tocaran varias tareas: encarrilar el rumbo de un grupo joven y talentoso, otorgar una identidad futbolística a un equipo que no juega a nada y, más importante aún, intentar revertir esa inminente mentalidad perdedora precedida de tantos fracasos, no será fácil.

bluebird Comunicación
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