La ilógica de la lógica

El pasado 24 de febrero de este mismo año publicaba por este medio que el Barça se encontraba ante la posibilidad de lo imposible, que era repetir triplete y convertirse en el único equipo en conseguirlo. Dos meses más tarde esta posibilidad se ha desvanecido y ¡de qué manera!

Lo que en muchos momentos parecía un paseo por el juego desplegado y por los resultados cosechados, se ha convertido en un hundimiento que no tiene pinta de querer frenarse. Después de sufrir la derrota en casa ante el Real Madrid —inesperada para muchos—, el equipo ha estado de capa caída de una forma incógnita y abstrusa. Si no, ¿cómo se explica que en siete meses perdiera sólo dos partidos en Liga y que ahora haya perdido los tres últimos de forma consecutiva?

Sin duda alguna, el gran mazazo vino con la eliminación de la Liga de Campeones. La derrota ante el Madrid se tomó como algo fortuito y que no tenía por qué afectar al rumbo positivo del equipo. Sin embargo, de alguna manera, esa derrota ha creado dudas a nivel mental entre los jugadores. Es como si de repente los futbolistas se hubiesen olvidado de lo buenos que son con el balón en los pies. A decir verdad, hay que ir unos cuantos años atrás para encontrar en el equipo una racha negativa tan seguida.  

¿Existe acaso una explicación lógica al respecto? Por los periódicos encontramos un prolijo abanico de razones y cábalas sobre el porqué de semejante situación. Algunos lo achacan al cansancio físico, pero realmente los jugadores no parecen precisamente cansados; otros lo achacan a la falta de rotaciones y a la sensación de que siempre juegan los mismos. Seguramente, se tratará de un conjunto a de factores que están provocando todo esto.

El fútbol no tiene ninguna lógica y entiende poco de recompensas. Ni siquiera en la Liga, una competición regular que premia al equipo más consistente a lo largo de nueve meses. Da igual que lleves 39 partidos invictos, da igual todo lo que sonrías. Tienes un par de mal partidos y hasta luego. Es, sobre todo, lo que tiene la Liga de Campeones, que, a veces, te da campeones sobradamente merecidos y, a veces, la ganan equipos “de segunda categoría” o que despliegan un fútbol rácano o ultradefensivo.

El caso del Atlético de Madrid, por ejemplo. Contra el PSV no marcó ni un solo gol en 180 minutos, con un fútbol algo pobre y falto de ataque, pero luego contra el Barça los jugadores parecieron otros —imponentes, poderosos, exultantes, briosos—. O el Barça en el caso de la Liga: Con una ventaja de más de diez puntos y en tres partidos esa renta se ha esfumado. Si, al final, sólo consigue la Copa del Rey —está por ver, visto el panorama—, ¿se podrá hablar en algún momento de éxito? Se hablará de los 39 partidos sin perder, del 0-4 en el Bernabéu, de los muchos (y bellos) goles marcados. No, no se hablará de nada de eso. Se hablará de fichajes y se señalará a jugadores que han dejado de ser máquinas. Se será injusto con cuatro meses brillantes. Al fin y al cabo, lo importante son los títulos. Lo demás son milongas.

¿Será el Barça capaz de revertir la situación? Depende única y exclusivamente de ellos. En mi opinión personal, los jugadores están estancados dentro de sus mentes. Estarán algo cansados, pero a falta de seis partidos para terminarlo todo es la mente la que dictamina el cansancio. Todo dependerá de lo que se haga mañana en Riazor. Aunque también hay que decir que Atlético de Madrid y Real Madrid llevan un mes espectacular y que a ellos también les puede venir ese momentáneo hundimiento, porque aquí ya todos presuponen que ellos no van a fallar y que incluso se van a plantar en la final de la Liga de Campeones.

La Liga, después de meses de competición desaborida, adquiere una intensidad y una tensión… ¿Quién se llevará el gato al agua?

Fotografía: Marta Montull ©

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Egarense nacido hace algo más de un cuarto de siglo. Amante de la lectura y con el sueño utópico de ser escritor profesional o con la esperanza de trabajar y decidir algún día en alguna editorial. Profesor de inglés en una academia y colaborador en la revista literaria online Anika Entre Libros.

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