El fútbol y la no justicia

Esto iba a ser una crónica simple de la final de la Copa del Rey. Iba a tratar de desarrollar en algunas líneas lo sucedido en el Vicente Calderón entre Barcelona y Sevilla. Comentar el triunfo de los azulgranas sobre un bravo Sevilla que perdió por dos goles a cero en un partido extraño.

Pero no. Vamos tratar la injusticia o, mejor dicho, la no justicia en esto del fútbol. No creo que hoy se encuentre a algún aficionado del Barcelona que, siendo honesto, diga que su equipo fue justo ganador de la Copa del Rey. A ninguno. Seguro que algún forofo lo dice pero con la boca pequeña.

El fútbol es una cosa extraña: si todo está a favor de la victoria de un equipo pequeño frente a uno gigante todo se torcerá de alguna manera para favorecer al que más presupuesto o historia tiene. Es lo que le pasó al Sevilla. Los de Emery tuvieron que llevarse la Copa a Sevilla, ni más ni menos, pero fueron incapaces de rematar a un Barcelona entregado.

Los de Luis Enrique siguieron esa tónica triste de los últimos meses. Ganaron el torneo casi por casualidad, como sin quererlo. Y los protagonistas no fueron los esperados: con un Messi perdido, un Suárez lesionado y un Neymar que sólo apareció cuando Mariano salió del campo, fueron Piqué, Busquets e Iniesta los que se echaron el juego del equipo a las espaldas. Buena noticia para la Selección de cara a la Eurocopa.

Volvamos al encuentro, el fútbol y la justicia.

Probablemente el Sevilla habría ganado este partido en 99 de cada 100 veces que se jugase contra 100 rivales distintos. Pero no, en frente tenía a un Barcelona que tiró de épica y ganó el partido casi sin quererlo. Y encima se dieron el lujo de sentenciar el encuentro con un segundo gol de esos que machacan la moral de los desesperados.

Se puso el escudo el Barcelona y por primera vez en años se puso a defender. Mono de trabajo, la famosa MSN perdida y resistiendo las embestidas de un fantástico Sevilla que no encontró el camino merecido del gol. Y sí, se veía venir ya que conforme pasaban los minutos sin que los de Emery marcaran, más se mascaba y rumiaba un posible gol del Barcelona.

Pese a todo el encuentro llegó a la prórroga. Seguro que los más agoreros imaginaban ya un gol de Messi de falta en el minuto 94 antes de que el árbitro pitara el final. Pero en esta ocasión el héroe blaugrana no iba a ser uno de los habituales: Jordi Alba marcó el gol que lo supuso todo y dio este doblete que el Barcelona ha ganado casi sin querer. Tanto la Liga como la Copa.

Pero lo que cuenta en esto del fútbol es ganar. Ya lo decía un Sabio de Hortaleza: hay que ganar, ganar, ganar y volver a ganar. Y el Sevilla en el Calderón no supo ganar aunque lo mereció.

Pero en el fútbol cuentan los goles y no la justicia. Ni siquiera las injusticias. Lo que pasará a la historia no es que el Sevilla arrasó a un apático Barcelona que, en lo futbolístico, no es ni la sombra de lo que fue. La historia recordará al equipo de Luis Enrique como el ganador de la Copa y de un doblete en una temporada que, con el paso de los años no será recordada como rara, más bien como exitosa.

El fútbol tiene estas cosas ya que cuando más cerca parece que tienes el objetivo es más fácil que la pelota te lo quite. Y te lo arrebata de la manera más cruel que puede llevar a cabo.

Por eso hablamos de injusticia. O de no justicia. O, simplemente, de fútbol.

bluebird Comunicación
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