Europa vuelve a atizar a Estados Unidos en la Ryder Cup

Ya se ha convertido en una costumbre. Esta legendaria y longeva competición (comenzó oficialmente en 1927) vuelve a tener al viejo continente con la copa en sus manos. Al menos hasta 2016, cuando vuelvan a jugarse el título en Estados Unidos, en el Hazeltine National Golf Club de Chaska, en Minnesota.

La racha europea empieza a ser un poco sangrante para los norteamericanos. Han ganado las tres últimas ediciones, seis de las últimas siete (las disputadas en el siglo XXI) y 11 de las últimas 15. La historia de la competición era todo lo contrario. El dominio del equipo de las barras y estrellas era tan flagrante, que su rival tuvo que ser Europa entera, no sólo el Reino Unido. Se corría el peligro de que desapareciera este torneo.

Esta ha sido la cuadragésima edición, la decimoctava desde el cambio. Las tres primeras las ganaron los estadounidenses, pero gracias al esfuerzo de los Seve Ballesteros, Chema Olazábal (vicecapitán en esta edición), Bernhard Langer, Nick Faldo, Colin Montgomerie, Ian Woosnam, Sam Torrance y un largo etcétera de jugadores y capitanes (siempre al menos un español en el equipo) que empezaron a elevar su nivel para poder tener más éxito en su carrera deportiva y poder plantarles cara en esta competición.

En ese camino hacia el éxito y hacia dominar esta competición fueron apareciendo figuras como Darren Clarke, Lee Westwood, Sergio García, Miguel Ángel Jiménez (vicecapitán en esta edición) o Ian Poulter que fueron sustituyendo a los clásicos de los años 80 y 90. El espíritu del equipo europeo siempre ha destacado por el grado de unión que han alcanzado sus componentes. Y esa es una de las claves de sus actuaciones.

El culmen de Europa llegó hace dos años, en el campo de Medinah, muy cerca de Chicago. La remontada en el último día ha quedado grabada como una de las mayores hazañas de la historia del deporte. Los europeos, capitaneados por Chema Olazábal, estaban siendo ampliamente superados en su especialidad, los partidos por parejas. Pero en el final de la segunda jornada hubo una victoria que dio un giro a la situación. Fue la que lograron, en Fourballs (una bola por jugador), Poulter y Rory McIlroy. El espíritu de Seve fue el combustible para que el 10-6 se convirtiera en un 13½-14½ en los partidos individuales. Los jugadores europeos llevan bordada la silueta del gran jugador cántabro en la manga de sus polos y en sus bolsas de palos.

Esta vez, en el campo escocés de Gleneagles, la situación era exactamente la contraria. Europa llegó 10-6 por delante a la última jornada. Y lo consiguió por dominar de manera total y absoluta las sesiones de Foursomes (una bola por pareja), donde sacaron siete puntos de ocho posibles, cediendo sólo dos empates. En los Fourballs, donde Europa suele ser superior, esta vez perdió por un total de 3-5.

Viernes y sábado han sido jornadas típicas de Ryder Cup, donde las buenas sensaciones van cambiando de bando, los dos equipos alternaban momentos de crisis con otros plenos de brillantez. El griterío del público en los distintos hoyos ya te va dando pistas, aparte de que tienes el marcador en distintos sitios para verlo. Pero el griterío anima mucho, sobre todo a los locales, que se van creciendo si se acostumbran a escuchar ese sonido.

Dentro de esas dos jornadas, el mejor momento fue la sesión matinal del sábado. La calidad del juego fue suficiente como para pasar a la historia, porque la colección de putts inverosímiles, approaches descomunales y genialidades de varios de los protagonistas era para dejar boquiabierto a cualquiera. En las otras tres sesiones el juego fue más irregular, aunque con varios momentos muy destacables. La Ryder Cup dura tantas horas que siempre deja muchas imágenes significativas.

El domingo, en la jornada de partidos individuales, también hubo muchos momentos de gran valor. Empezaron bien las cosas para los europeos, la ventaja era muy tranquilizadora. Es cierto que los estadounidenses, cuando ya estaban casi todos los partidos en el campo, tuvieron un rato de mucho acierto, tanto como para empezar a temer que su remontada era posible. Sin embargo, se les complicaron los dos partidos que tenían más favorables, el de Jordan Spieth y el de Hunter Mahan, mientras que los muy favorables de los europeos, el de Rory McIlroy, el de Martin Kaymer y el de Jamie Donaldson, nunca corrieron peligro. Y esa base fue lo suficientemente sólida para motivar a los jugadores europeos, que al final vencieron el domingo por 6½-5½. El marcador final ha sido de 16½-11½, por lo que se puede hablar incluso de paliza. Los europeos han cumplido el pronóstico, y con creces.

El espíritu de Seve siempre presente

Los jugadores tenían que atravesar un pequeño túnel para acceder al hoyo 1. En él había fotos de leyendas de la Ryder. La última foto, saliendo ya del túnel, era del jugador de Pedreña, y todos los europeos tocaban su imagen antes de empezar a jugar. Seve siempre fue mucho más reconocido fuera de España que dentro, y todavía más en la Ryder.

Pasemos a hacer una valoración de los jugadores y capitanes de la Ryder Cup 2014:

Europa

Capitán: Paul McGinley ha logrado seguir la travesía de éxitos del equipo europeo. Se la jugó formando la pareja Rory McIlroy-Sergio García. Había dudas sobre si juntar a los dos mejores europeos del momento era una buena decisión, y el invento empezó mal, pero fue mejorando. Otras parejas le han salido bien, y la colocación de los jugadores para el domingo fue acertada, conteniendo las embestidas del rival en los primeros partidos, la clave para la remontada estadounidense.

Jugadores (por orden de juego del domingo):

Graeme McDowell: un gran competidor que no llegaba en el mejor momento. Sin embargo, ha formado una magnífica pareja de Foursomes con el debutante Victor Dubuisson y el domingo remontó al impetuoso Jordan Spieth, logrando un punto que casi destruía las esperanzas norteamericanas. G-Mac ha jugado tres puntos y los ha ganado los tres. Excelente.

Henrik Stenson: la pareja perfecta para Justin Rose. Excelente rendimiento en Fourballs. Cada vez que su compañero flojeaba, él mantenía a flote a la pareja. Ha acabado cansado, pero ha ganado los tres partidos con Rose y ha perdido in extremis su individual. Ha jugado muy bien.

Rory McIlroy: el número uno del mundo ha sido el claro caso de ir de menos a más. Con Sergio perdió el primer Fourball y rascaron un empate sufridísimo en el primer Foursome. El segundo Fourball lo disputó con Poulter, y volvió a empatar. De nuevo con Sergio, por fin consiguieron un triunfo en Foursome. El domingo fue el mejor europeo y se encargó de despedazar a Rickie Fowler. Tres puntos de cinco, notable alto.

Justin Rose: la gran estrella de la Ryder. El primer día tiró del carro con Stenson, y en el segundo Fourball parecía que estaba Seve sobre el campo (y Stenson ayudando). El cansancio casi le cuesta la derrota el sábado por la tarde con Kaymer. Su magia había desaparecido y parecía que no volvería. Mahan le estaba humillando (cuatro hoyos de ventaja tras seis jugados), pero enlazó cuatro hoyos seguidos ganando, y aunque después siguió a remolque, sacó un valioso medio punto en el hoyo 18. Matrícula de honor.

Stephen Gallacher: el único escocés del equipo no ha estado muy fino. Fue una apuesta de McGinley por tener un poco más de cariño del público local, pero no le ha salido bien. Jugó con Poulter el primer Fourball y se llevaron un repaso de los novatos estadounidenses. Hasta el domingo no reapareció, y aunque le dio guerra a Phil Mickelson, cedió en el 17. Mediocre.

Martin Kaymer: le ha costado al alemán sentirse cómodo en Gleneagles. Se ha agarrado al campo como ha podido. Pero con Bjorn de pareja no ha funcionado bien. Empataron el Fourball del viernes y perdieron claramente el del sábado. Con Rose sacó medio punto en el segundo Foursome, pero el domingo le ha dado un repaso a Bubba Watson y eso ha dado tranquilidad al equipo. Aprobado.

Thomas Bjorn: el danés llegaba a la Ryder para aportar experiencia. Pero su alianza con Kaymer no le ha ido bien y no fue capaz de disputarle realmente el partido individual a Matt Kuchar. Flojo.

Sergio García: igual que su pareja Rory, ha ido de menos a más. Es un jugador de Ryder total y lo ha terminado demostrando. El primer día, medio punto casi de milagro, descansó el sábado por la mañana y al fin ganó con el número uno por la tarde. El domingo le tocó por tercera vez en un individual de esta competición contra Jim Furyk. En su debut, en 1999, perdió claramente, pero en Medinah ganó y fue importante para la remontada. Esta vez volvió a ser muy luchado y le acabó ganando en el 18, después de tener varios hoyos pateando de lujo. Ha sumado dos puntos y medio de cuatro posibles, así que muy bien.

Ian Poulter: el líder de Medinah no ha tenido una Ryder demasiado buena. Pero sus pocos momentos grandes han sido muy útiles para rascar dos empates importantes. Un approach suyo en el segundo Fourball fue clave y una de las mejores imágenes del fin de semana. El carisma no lo es todo, pero ayuda.

Jamie Donaldson: no ha hecho mucho ruido, no ha protagonizado demasiados momentos destacados, debutaba en la competición y ha hecho lo que ha podido. Y resulta que ha logrado el punto con el que Europa ha revalidado el título. Ha hecho una pareja solvente de Foursomes con Westwood, aunque perdieron en el segundo Fourball. El domingo, Donaldson sometió a Keegan Bradley, sellando su triunfo con un golpe extraordionario de calle a green en el hoyo 15, dejando la bola junto al hoyo. A Bradley sólo le quedó claudicar. Notable alto.

Lee Westwood: un clásico de la Ryder. Esta vez le tuvo que elegir McGinley, no se clasificó, y ha cumplido formando buena pareja con Donaldson. Afeó su actuación perdiendo con relativa facilidad ante Jimmy Walker, aunque sólo se le escapó el punto cuando ya no era importante. No estaba tampoco en su mejor momento. Notable.

Victor Dubuisson: da gusto cuando un debutante da el callo como él. Fenomenal pareja de Foursomes con G-Mac, el último día acabó sacando medio punto de un partido que no importaba. Cuando Europa ganó el título él todavía estaba jugando el hoyo 14, y sólo cedió el empate con el último putt de Zach Johnson. Sobresaliente.

Estados Unidos

Capitán: Tom Watson es un señor del golf. A sus 65 años, afrontaba por segunda vez este cargo tan especial y tan sufrido.- La primera vez fue en The Belfry, en 1993. Fue la primera vez que Estados Unidos ganó la Ryder en ese campo. Pero esta vez le ha tocado caer. Parece que su elección de parejas no ha sido la mejor posible, pero ha descubierto una espectacular: Jordan Spieth y Patrick Reed. Pero poner a estos dos rookies en los primeros puestos del domingo era muy arriesgado. Al menos deja ese legado. No es poca cosa. Pero se marcha a casa con una derrota por cinco puntos de diferencia.

Jugadores:

Jordan Spieth: descomunal en los Fourballs. Un soplo de aire fresco para el futuro del equipo estadounidense. Este debutante ha sorprendido porque juega francamente bien, y ha hecho muy buena piña con Reed. Lo peor es que el domingo empezó fortísimo, pero se vino abajo y acabó perdiendo ante G-Mac, y ese punto era vital para su equipo. De notable para arriba, en cualquier caso.

Patrick Reed: el mejor estadounidense en Gleneagles. Y eso tiene mucho mérito si hablamos de un debutante que estaba en un equipo con gente como Jim Furyk, Phil Mickelson o Bubba Watson. Su sociedad con Spieth ha sido casi perfecta, y en individuales ha tenido un duro partido con Stenson que ha resuelto en el hoyo 18. Sólo flojeó mentalmente en la segunda mitad del Foursome del sábado. Matrícula.

Rickie Fowler: este joven talento ha vuelto a demostrar que es una de las estrellas mundiales para mucho tiempo, pero esta ha sido su segunda Ryder y sigue sin ganar un solo partido. Parece una rémora, aunque su juego ha estado a un nivel bastante aceptable. En cuatro partidos de parejas, ha sacado tres empates, y en el individual sólo pudo ver de cerca la exhibición de McIlroy. Tendrá más oportunidades de resarcirse. Aprobado sin duda.

Hunter Mahan: esta fue una de las elecciones de Watson. A mí me parecía buena, pero no ha dado un buen resultado. El Foursome del viernes acabó en derrota. El sábado jugó las dos sesiones con Jim Furyk, ganaron una y perdieron otra. Pero el domingo Mahan le hizo un flaco favor a su equipo. Le ganaba por cuatro de ventaja a Rose y acabó empatando el partido. Mal balance.

Phil Mickelson: este es el jugador que más veces ha jugado la Ryder en toda la historia de Estados Unidos. Pero no se le da demasiado bien. En Medinah se descubrió que formaba buena pareja con Keegan Bradley. El viernes, ganaron el Fourball y perdieron el Foursome. Y Watson les dio descanso el sábado. El domingo, Mickelson tuvo la suerte de medirse a Gallacher y le acabó ganando, así que se ha llevado dos de los tres puntos que ha jugado. Ha estado bien, pero sin sobresalir mucho.

Bubba Watson: ha fracasado en Gleneagles. Por parejas, jugó los dos Fourballs y perdió los dos. El sábado, entre la mañana y la tarde, el capitán estadounidense mantuvo a siete jugadores y sólo quitó a Bubba, aunque esa mañana no estuvo tan mal. El domingo, nada que hacer contra Kaymer. Suspenso.

Matt Kuchar: fue la pareja de Bubba el sábado por la mañana, estuvo mejor que su compañero pero sin llegar al momento de gloria de Justin Rose. De todos modos, fue cambiando de pareja y jugó tres partidos entre viernes y sábado, pero perdió los tres. Al menos recondujo su trayectoria el domingo ganando sin despeinarse a Bjorn. Aprobado raspado.

Jim Furyk: es un excelente jugador de golf, se clasifica siempre para la Ryder, pero no se le da bien. Da la cara, lucha los puntos hasta el final, pero suele perderlos. Esta vez igual. Desde el viernes por la tarde lo ha jugado, cuatro partidos, ha perdido tres y dos de ellos en el 18. Ha estado muy bien frente a Sergio el domingo, pero al final la valoración no puede ser muy positiva.

Webb Simpson: intrascendente. Perdió el Fourball del viernes por la mañana y no volvió a jugar hasta el domingo, donde empató con Poulter en un partido que llegó al 18 cuando el título ya estaba sentenciado.

Keegan Bradley: uno de los que peor ha debido pasarlo. Fue elección del capitán, su sociedad con Mickelson no ha estado exactamente a la altura de lo esperado y el domingo ha perdido el punto de la Ryder contra un debutante europeo. En Medinah estuvo genial, pero en Gleneagles le ha tocado sufrir la cara fea del torneo. Rendimiento mediocre.

Jimmy Walker: otro debutante del equipo estadounidense, y también ha estado fenomenal. En los cuatro primeros partidos jugó con Fowler, y ahí fue de más a menos. Su compañero debía llevar el peso de la pareja, pero lo llevaba Walker. Se fue desinflando mientras Rickie resurgía, pero terminó ganando el domingo a un clásico como Westwood. Volverá y será un jugador a seguir. Sobresaliente.

Zach Johnson: no ha jugado mal, pero no ha sido su Ryder. Ha perdido los dos Foursomes por poco, ante parejas que jugaron muy bien, y el domingo empató con un sobrio Dubuisson después de meter el último putt del torneo. Al menos le quedará eso. Aprobado.

Fotografía: New Brunswick Tourism ©

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No sé quién soy. Cántabro amadrileñado o madrileño acantabrado. Lo que sí sé es que todo se puede arreglar con gente que diga la verdad, un partidazo entre amigos o una buena cerveza.

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