El hundimiento de los Detroit Pistons

El proyecto del equipo de la ciudad del motor recibía un empuje interesante esta pasada primavera. Stan Van Gundy se convertía en la gran apuesta del propietario de la franquicia, Tom Gores, para reflotar al equipo y llevarlo de nuevo a la élite de la liga. Las pasadas cinco temporadas se han quedado sin play-offs y con un techo de 30 victorias. Y eso no es de recibo para quienes han ganado tres anillos.

Van Gundy es un personaje peculiar, pero es un entrenador muy querido. Es visceral, pero su manera pasional de vivir el baloncesto siempre ha sido del agrado del gran público, además de contar con el mérito de haber metido a Orlando Magic en las Finales del año 2009, donde los Lakers de Phil Jackson, Kobe Bryant y Pau Gasol les derrotaron con claridad.

Ahora su poder es total en los Pistons. Lo pidió en las negociaciones y le fue concedido: es entrenador y general manager, por lo que puede confeccionar la plantilla a su gusto, pero siempre contando con las normas que la NBA tiene. Eso puede provocar que no te hagas el equipo soñado.

Este verano la plantilla no cambió demasiado. Pero algo sí mejoró el banquillo. Rodney Stuckey se marchaba rumbo a Indiana, pero llegaban D.J. Augustin, Caron Butler y Jodie Meeks, que aún no ha podido debutar con su nuevo equipo debido a problemas de espalda, pero parece que está a pocos días de su reaparición.

El potencial de este equipo reside en sus tres jugadores que juegan en la zona: Josh Smith, Andre Drummond y Greg Monroe. Se trata de tres hombres con una muy buena capacidad reboteadora, pero también son jugadores que pueden hacer mucho daño en ataque. Sin embargo, no consiguen mezclar bien.

El problema está sobre todo en Smith. Llegado de Atlanta Hawks como una estrella en el verano de 2013, no logra encajar como alero puro. Su juego es de ala-pívot, y por mucho que se empeñen en Detroit, así será siempre. Fue un jugador muy pretendido en ese momento, y la puja se la llevaron los Pistons, que le pagan 14 millones de dólares por temporada.

Tener a estos tres jugadores en la plantilla debía ser la gran ventaja, el salto de calidad necesario. Pero esta idea se basaba en que Smith podía jugar de ‘3’. Ha pasado casi una temporada y media y lo que se está viendo es que, en ese puesto, el jugador es mucho más inofensivo para sus rivales.

Ni Maurice Cheeks ni John Loyer, los entrenadores del equipo la pasada temporada, lograron que el experimento de los tres como titulares funcionase. Y ese era el gran reto de Van Gundy. Si el nuevo técnico podía hacer carburar esa circunstancia, la clasificación mejoraría y quién sabe si hasta podrían luchar por meterse en play-offs, dado que juegan en la conferencia más asequible de la NBA.

Pero el experimento sigue sin funcionar. No pasa nada porque se reduzcan los rebotes y los tapones de Smith. Es normal si juegas al lado de Drummond y Monroe. El problema es que baja su anotación porque se desploma su porcentaje de acierto en el tiro. Atacando, Smith es un ‘4’ tipo moderno, le gusta más romper con una penetración o lanzar directamente desde fuera de la zona. Por eso se pensaba que podía ser un ‘3’. Van Gundy ya tiene claro que no, y ahora opta por sacar a Monroe desde el banquillo y poner a Smith de ’4’. Es decir, Monroe será el ‘5’ cuando Drummond esté sentado, y el ‘4’ cuando lo esté Smith.

La temporada pasada ganaron 29 partidos y perdieron 53. Con el cambio en el banquillo y la pequeña mejora de la plantilla, daba para pensar en un equipo que se acercara a las 40 victorias. La realidad les está poniendo en otro sitio. Ganaron dos partidos seguidos en casa casi nada más arrancar, y después aprovecharon la situación difícil de Oklahoma City Thunder con las lesiones para ganarles a domicilio. Eso fue el 14 de noviembre y ya no han vuelto a lograr victoria alguna. Son 13 derrotas seguidas, una auténtica losa. En total, tres triunfos y 19 partidos perdidos. Pero es que la racha en casa resulta casi peor. Los 10 últimos partidos disputados en el Palace de Auburn Hills los ha ganado el equipo de fuera. Es terrorífico.

La solución primera que viene a la cabeza es que salga Monroe de la plantilla. Acaba contrato el próximo junio, y eso puede hacer que se busque un traspaso para aprovecharle, aunque ganando casi cinco millones y medio de dólares, no es fácil sacar mucho a cambio de él. No es descartable el traspaso de Smith, aunque para eso no hay tanta prisa, porque todavía tiene contrato para dos años más. Se puede esperar al verano.

El intocable es Drummond. Es el pívot más puro, reboteador incansable y con cierta facilidad para aprovechar ventajas en ataque y anotar. No es un jugador de mucha calidad, pero es quien aporta más cosas de pívot, aunque a Monroe se le ve con mucho por demostrar todavía. Además, Drummond sigue con contrato de ‘rookie’, con lo que aún les sale muy barato tenerle.

Tampoco estaría de más buscar otro base. Brandon Jennings no da las suficientes garantías para ser el director de juego de un equipo que aspire a todo. Fue valiente yéndose muy joven a jugar a Europa, y a su vuelta ha demostrado  suficiente valía para tener un hueco en la NBA, pero de ahí a darle la titularidad de una franquicia importante va un paso.

Estos son los interrogantes que debe despejar Van Gundy en el futuro a corto plazo. Está en la primera de cinco temporadas firmadas con los Pistons, y le queda mucho por pensar y decidir.

Fotografía: farlane ©

bluebird Comunicación
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