Éder y otros héroes imprevistos

¿Quién conocía a Éderzito António Macedo Lopes antes de su gol en Saint Denis frente a Francia en el minuto 113 de la prórroga? Un futbolista que casi de manera genérica parecía destinado a formar parte de la reserva. Así ha sido su pasantía en clubes y no se aleja de esto los años al servicio de la selección. No bastaban sus reiteradas convocatorias —tampoco es que sobren los atacantes de primer nivel al servicio luso—, pero lo cierto es que era fácil cuestionar su presencia en las listas. No hizo mucho el futbolista por sacarse los señalamientos o dirigirlos hacia otro lado, «un delantero sin gol», su mayor cifra anotadora en una temporada era de 13 tantos, una estadística muy por debajo de los estándares de un atacante promedio en Europa.

Pero el fútbol, en realidad el deporte, te regala oportunidades, hay espacio para el fracaso pero también para la reinvindicación. A partir de ahora no importa lo que haga un veterano Éder con su carrera, él siempre será el tipo del gol en la final, con eso basta, ese héroe anónimo que emergió de la oscuridad y hoy puede decir que le dio la victoria deportiva más grande a su país.

Aquí repasamos otras peculiares historias que parecen sacadas del mejor libreto hollywoodiense que demuestran que todos, incluso el más inadaptado y raro de la clase, puede tener su momento.

Geoff Hurst, solo en casa: Mundial de Inglaterra, 1966

Inglaterra tiene un solo mundial en sus vitrinas —lo ganó como anfitrión— y en dicha hazaña mucho tiene que ver este delantero. Hurts sustituyó a partir de cuartos de final a Jimmy Greaves, gran figura británica y esperanza de gol de los Pross. Greaves salió lesionado y se perdía el resto del torneo, los presagios no eran muy alentadores para los británicos, pero  allí entraría en escena nuestro personaje para anotar cinco goles en la competición, tres de ellos en la final ante Alemania, uno aquel recordado gol fantasma del cual todavía se habla y se crea polémica. ¿Ahora quién olvida a Hurts?

Andreas Brehme, goleador inédito: Mundial de Italia, 1990

En una final donde se encuentran figuras de la talla de Maradona y Jürgen Klinsmann retándose frente a frente, que levante la mano quien predijo un anotador tan anónimo como Brehme. Un lateral semi desconocido y con una carrera regular hizo llorar a los argentinos en territorio italiano para arrebatar al Diego y compañía una copa del mundo que se decidió con un penalti que batió al argentino Goycochea, de soberbio torneo.

Oliver Bierhoff, aparición de oro: Euro Inglaterra, 1996

A Oliver le basta con ser protagonista de uno de los episodios más imprevistos en la historia de cualquier torneo. Con Alemania perdiendo la final ante República Checa por 0 – 1, Bierhoff hace presencia desde el banquillo para empatar después de cuatro minutos en el campo. Pero la historia no termina allí: en la prórroga se inventó una jugada para el recuerdo, fusilando al arquero Kouba en el minuto 95 y regalando otra Euro a su país.

Angelos Charisteas, dios del Olimpo: Euro Portugal, 2004

Antes de la lesión en Saint Denis, a Cristiano Ronaldo ya lo habían hecho llorar, pero esta vez no por algún inconveniente físico. Un espigado delantero griego que nadie conocía se encargó él solito de arrebatarle a Portugal su primera Euro, y encima en territorio luso. Charisteas completó un torneo inolvidable anotando tres goles, todos en fase decisiva. Lo de Grecia, ya de por sí, es un capítulo aparte en el catálogo de sorpresas, pero queda para la posteridad aquel cabezazo del atacante heleno que silenció a todo el Estádio da Luz de Lisboa.

Fabio Grosso, a la italiana: Mundial Alemania, 2006

Italia tiene antecedentes en esto de generar salvadores inesperados. En una selección con estrellas consagradas como Totti y Del Piero, el héroe fue un futbolista de opaca trayectoria que se las ingenió para salir en todas las fotos de la Azzurra, primero con un valioso gol en semis ante Alemania en pleno tiempo extra, luego anotando el penalti decisivo de la tanda ante Francia. Grosso le otorgó a su país la cuarta copa del mundo, además de hacerse un lugar en la historia del balompié italiano.

Fotografía: YouTube ©

bluebird Comunicación
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