La hora de la verdad en el Mundial de Baloncesto: los cruces

Fin de la primera fase. Seis días y 60 partidos después, ya tenemos el cuadro de cruces completo. Han pasado muchas cosas, aunque quizá el nivel de lo visto no haya sido el más alto posible. Además de España y Estados Unidos, Grecia también ha logrado terminar invicta esta ronda, en un grupo complicado como el B y con bajas tremendamente importantes en el equipo heleno. Tiene un gran mérito, coronado por la victoria en el último partido ante Argentina.

Ha habido emoción, partidos muy disputados, remontadas asombrosas (unas culminadas y otras no), actuaciones muy destacables, y con esos tres equipos invictos por encima del resto. Pero lo hecho hasta ahora ya no importa demasiado. Le importa a Irán, Egipto, Puerto Rico, Filipinas, Ucrania, Finlandia, Angola y Corea del sur, que son los que abandonan el campeonato, eliminados.

Ahora, por fin, empieza lo bueno. Llega el momento clave, la fase del KO, una derrota te deja fuera. Sigue habiendo dos favoritos muy claros, pero hay otros 14 equipos que van a intentar impedir que la final del día 14 sea la pronosticada por la gran mayoría de la gente. Así será el camino, dados los resultados de la primera fase y la decisión de la FIBA de que se repitan partidos con tal de evitar un España-Estados Unidos antes de tiempo:

República Dominicana-Eslovenia: estamos ante un duelo muy atractivo. El cuadro de Jure Zdovc es favorito, pero los caribeños tienen sus aspiraciones colmadas, y eso les hace más peligrosos. La recuperación de Francisco García es clave. Descansó ante Estados Unidos, pero ahora ya vuelve a liderar a su equipo, y esa es muy buena garantía para ser capaces de competir.

El otro punto que iguala el choque es cómo ha terminado Eslovenia la primera fase. Se jugaban el primer puesto del grupo con Lituania, y llegaron a tener el partido perfectamente controlado, pero se les acabó escapando entre las manos. El golpe moral ha sido importante. No solamente por perder el liderato del grupo, sino porque quien gane este octavo de final se las verá con el ganador del:

Estados Unidos-México: El campeonato ha querido dar un enfrentamiento vecinal extraño en este deporte. Estos dos países sí están acostumbrados a verse las caras en fútbol y la rivalidad aumenta, porque el nivel de los dos equipos es parejo. En baloncesto, es raro ver a México aquí. Esta es la quinta vez que juegan un Mundial, hacía 40 años que no lo hacían, y tampoco son habituales en los Juegos Olímpicos (aunque lograron medalla de bronce en Berlín 1936).

No tienen nada que perder, así que a disfrutar del partido, dar guerra, gustarse en la media de lo posible y procurar irse a casa sin una derrota demasiado estruendosa. Su espléndida victoria frente a Angola les ha traído hasta aquí, donde no muchos contaban con ellos. Los NBA Jorge Gutiérrez (se verá con su compañero en Brooklyn Mason Plumlee) y Gustavo Ayón son el faro que guía en pista a los del técnico español Sergio Valdeolmillos. Pero en octavos se terminará la aventura mexicana en España.

Nueva Zelanda-Lituania: al equipo kiwi se le estaba escapando el campeonato, pero vencieron en sus dos últimos partidos y se plantaron entre los 16 mejores. Es cierto que no estaban en un grupo complicado, y eso les ha ayudado para conseguir el objetivo. Sin embargo, no se adivina un camino muy largo en lo que queda de campeonato.

Es verdad que Lituania no ha dado una medida muy grande, sobre todo teniendo en cuenta que es una de las candidatas a medalla en este Mundial (plata en el Eurobasket el año pasado). Pero al final, tras la remontada muy sufrida frente a los eslovenos, los de Jonas Kazlauskas llegan aquí con una sola derrota, por lo que es lógico pensar que podrán con su rival oceánico y medirse en cuartos con el vencedor del:

Turquía-Australia: aquí los pronósticos deberían favorecer a los de Ergin Ataman. Sin embargo, los turcos han sido un equipo especialmente irregular. Comenzaron teniendo que remontar ante los neocelandeses. Después, dieron una magnífica talla ante Estados Unidos, siendo el único equipo hasta ahora que les ha hecho sudar. Pero después perdieron ante Ucrania, insólito, necesitaron una prórroga contra Finlandia, para terminar ganando a los dominicanos en un partido clave para no verse con los estadounidenses en cuartos de final.

Contra los australianos no vale cualquier cara. Los de Andrej Lemanis son capaces de inquietar a la gran mayoría de los equipos presentes en el Mundial. Su victoria contra Lituania vale como prueba fehaciente. Con Joe Ingles y Aron Baynes como principales figuras, los aussies parecen tener mucho que decir todavía. Si su rival no está al nivel esperado, es muy posible que los oceánicos no dejen pasar la oportunidad.

Los cuatro partidos anteriores se celebrarán en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Los cuatro siguientes, en el Palacio de Deportes de Madrid.

Francia-Croacia: esto huele a batalla de las buenas. A duelo en el que la mejor defensa tendrá todas las papeletas para seguir viva en el campeonato. Los de Vincent Collet no tienen más remedio que agarrarse a la pizarra, porque sin Tony Parker está visto que no pueden permitirse muchas alegrías. En ataque tienen algunas armas de mucho valor, pero sin la magia del base de San Antonio Spurs todo resulta más complicado. Eso sí, es mejor no llegar a un final igualado con ellos.

El caso croata se asimila bien al turco. Este equipo ha dado sorpresas positivas y negativas. Empezaron ganando en la prórroga a Filipinas, pero como ganaron a Argentina al día siguiente, todo parecía solucionado. Sin embargo, en el partido siguiente perdieron contra Senegal, para acabar la primera fase por un camino más lógico, perdiendo ante Grecia y ganando sin dificultades a Puerto Rico, lo que les ha valido para ser segundos en el Grupo B. Así pues, es difícil saber qué enseñará el equipo de Jasmin Repesa, cuyos jugadores amenazaron con una huelga contra su técnico en el duelo ante los portorriqueños. Con su rendimiento bueno son favoritos, pero si se encallan y no están en lo que tienen que estar, lo lógico es que deban hacer las maletas. El ganador aquí se encontrará con el ganador del:

España-Senegal: no hay color. El conjunto africano es una de las grandes revelaciones del torneo, pero nadie puede pensar en serio que tiene capacidad para eliminar al equipo de Juan Antonio Orenga. Sólo la relajación del equipo anfitrión podría dar algo de aire a los senegaleses, que deben afrontar el choque sin nada que perder y siendo conscientes del escaparate en el que se van a mover. Su objetivo ya está cumplido y todo lo que consigan será un regalo. Es cierto que, si no hubieran perdido ante Filipinas en el último encuentro, hubieran optado a ser terceros y hubieran evitado al rival más complicado en octavos, pero eso queda casi en anécdota cuando se piensa que han sido capaces de derrotar a Croacia.

Será interesante ver a Gorgui Dieng medirse a los Gasol e Ibaka. El pívot africano, además, se medirá a su compañero en Minnesota Ricky Rubio. Lo lógico es que Orenga pueda rotar durante el partido y guardar un poco a sus hombres importantes de cara a los cuartos de final, donde habrá un rival de entidad.

Serbia-Grecia: si el Francia-Croacia huele a batalla, esto es toda una guerra declarada. En este emparejamiento hay mucha calidad, pero sobre todo hay un deseo de ganar, un gen competitivo, que son capaces de elevar el nivel de un equipo con tal de derrocar al rival. Lo hemos visto en la selección de Sasha Djordjevic en el último partido de la primera fase. Acabó expulsado en los últimos instantes ante España, un encuentro que tenía perdido y en el que no se jugaba nada.

A los griegos les esperan todas las trampas posibles. Pero a ellos también les van las trincheras. Sobre todo ahora que no cuentan con Diamantidis, Spanoulis ni Schortsanitis. El duelo de bases entre Milos Teodosic y Nick Calathes puede ser una maravilla, y clave en el desarrollo del partido. Y ojo con la pelea entre Miroslav Raduljica y Ioannis Bourousis. Chispas como mínimo. Probablemente, los griegos sean algo favoritos, pero antes que pensar en eso, es mejor ponerse a disfrutar con un espectáculo digno de Gladiator.

Brasil-Argentina: aunque nos podemos sentir tentados de decir que esto huele a fútbol, hay que decir que en baloncesto esto también es un partidazo. A priori, es el mejor duelo de los octavos de final. Llega un poco pronto, porque la albiceleste se ha dejado dos derrotas en la primera fase y no ha cumplido los pronósticos, en parte por la baja de Ginóbili (aunque Grecia tenía más bajas). Pero que nadie les descarte.

Brasil tiene un juego interior bestial, aunque delante van a tener a Luis Scola. Sin embargo, no tienen mucho más los de Julio Lamas para detener a los Tiago Splitter, Anderson Varejao o Nené Hilario. Por cierto, que el técnico argentino tendrá enfrente a su compatriota Rubén Magnano, que tiene la oportunidad de hacer algo grande con los brasileños. Él mejor que nadie sabe lo que mueve el orgullo a sus compatriotas, y lo que eso puede suponer dentro de un partido clave. Sólo así podrán contrarrestar el potencial de un equipo que aspira claramente a medalla. Partido para ponerse las mejores galas.

La imagen que acompaña a este artículo es de PDPics ©

bluebird Comunicación
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