Crónicas tras la Décima – Sin juego no se llega a Berlín

No merece estar el Real Madrid en Berlín y no estará. Tampoco es que la Juve haya hecho muchos más méritos pero hizo sus dos partidos y se enfrentará al Barcelona el próximo 6 de junio. Y con potencial para dar la sorpresa ante un Barcelona que es el claro favorito para sumar una nueva Champions League.

Planteó el Madrid la alineación más ofensiva que podía plantear. Pero nada. Sólo fueron capaces de marcar de penaltis. Y nada más. Ni triangulaciones, ni ocasiones claras ni nada de nada. Sólo marear la perdiz. Al final, la Juventus hizo su trabajo y un gol de Morata quitó todas las aspiraciones a los blancos.

¿Qué le ha pasado al Madrid? Pues que no tiene una idea clara de cómo jugar al fútbol desde que Modric no está. Sólo volvió a respirar los dos o tres partidos que estuvo el croata desde su lesión. La Juventus ganó, otra vez más, la partida en el medio campo y Arturo Vidal volvió locos a los blancos.

Cuando Kroos se fundió se perdió el criterio y las ideas. A partir de ahí, tras el gol de Morata, las ideas no fluyeron y llegó el momento de la épica. Pero la épica sin ideas no va a ningún sitio en esto del fútbol y a Isco y a James se le quedó muy grande el centro del campo. Y eso que no fue el mejor partido de Pirlo y de un Pogba muy mermado por el físico.

El primer tiempo fue otra cosa. Un Madrid muy serio con un gran Carvajal y con todos los jugadores respondiendo más o menos a lo esperado. Pero el segundo tiempo mostró la realidad de un equipo sin físico, sin ideas, plano y con más casta que otra cosa. Eso es el Madrid. Y sólo Marcelo tuvo algo de sentido en lo que hacía. Él se echó al Madrid a las espaldas en los segundos 45 minutos.

Una mala planificación de la temporada y la falta de dosificación de Ancelotti son las culpables en parte de una situación que podría haberse evitado. Mucho se ha hablado de la sobredosis de partidos de Kroos y de la ausencia de minutos para futbolistas que podían haber sido importantes para el Madrid. Pero nada. Siempre los mismos once tíos.

Se le ha acabado la flor al italiano que ha jugado con fuego y no supo levantar la voz si veía que tenía una plantilla corta. Se olvidó que su sistema se cimentó el pasado año con un siete pulmones como Di María. Y este año no había ese perfil de jugador en el equipo.

Así que el Madrid se queda en blanco este año y tendrá que ver como Barcelona y Juventus se la juegan dentro de tres semanas en Berlín. Otra vez que nos quedaremos sin la gran final esperada por todos.

Aquí acaban las Crónicas tras la Décima con las que les hemos acompañado en Murray Magazine desde el pasado mes de septiembre. Muchas gracias a todos los que os habéis pasado por aquí todo este tiempo.

bluebird Comunicación
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