Crónicas de la Champions: Unos tantos y otros tan poco

Quizás esté excesivo el Barcelona de Luis Enrique a estas alturas de temporada cuando se espere que alcance lo sublime en el juego en fases más intensas de la Champions League. Estando en la final de Copa del Rey y con la Liga en el bolsillo, la Copa de Europa es el auténtico reto de los azulgranas en los últimos meses de competición.

Y allí se presentó para visitar a un Arsenal que frente al Barcelona históricamente se siente incapaz de practicar su mejor fútbol. Por supuesto, los de Wenger no abandonaron la tradición y fueron avasallados por un equipo colosal en ataque comandado por un fantástico Messi.

Messi. Ni más ni menos. En toda su grandeza. Al final, a la hora de la verdad, ni Luis Suárez ni Neymar ni MSN. Es el argentino el sostén de todo lo que es, ha sido y será este Barcelona. Sin Messi en las grandes citas habría que ver la respuesta del uruguayo y el brasileño. Pero el astro argentino juega, los rivales lo saben y eso lo aprovecha muy bien el Barcelona.

Los de Wenger, desde luego, tienen fobia a Messi. Un miedo atroz que viene de lejos y que crece con el paso de los años. No fue incapaz de enarbolar su fútbol ni de disputar la pelota a los de Luis Enrique. Se dedicó a verlas venir y a permitir que el Barcelona se marcara un partidazo de esos de los que crean afición, poniendo los dos pies en la siguiente ronda de esta Champions League.

La parte del poco le tocó a un Atlético de Madrid que continúa negado con el gol. Tienen un gran problema los de Simeone con eso de anotar y en el fondo en eso consiste esto del fútbol. Empate en Holanda ante un PSV que se encerró y jugó al cerocerismo con fantástico resultado. Todo ello acabando con un hombre menos y con la soga al cuello por la presión del Atlético de Madrid en los últimos instantes del encuentro.

El resumen ofensivo del encuentro puede resumirse en un par de manos a manos y mucho control sin ocasiones por parte colchonera. Pero nada más. Un Atlético bien armado defensivamente como siempre pero absolutamente negado de cara al gol. Teniendo en cuenta que Torres está entre las opciones de ataque y que Griezmann no pasa un buen momento con el gol, las sensaciones no pueden ser más negativas.

Aún así, los colchoneros lo tuvieron todo a su favor: superioridad numérica y un par de ocasiones claras como para, al menos, haber ido a la vuelta en el Calderón con un gol en la mochila. Pero no, marcar goles es toda una odisea para un equipo que los va a necesitar ante rivales de más entidad en posibles futuras rondas de  la Champions League.

Fotografía: Andy Nugent ©

bluebird Comunicación
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