¿Cómo cambió el fútbol la Ley Bosman?

Jean-Marc Bosman fue un futbolista normalito que jugaba en el fútbol belga y no iba a pasar a la posteridad por su manejo de la pelota. Pero allá por el mes de diciembre de 1995 iba a cambiar para siempre la historia del fútbol europeo.

Tras una demanda presentada contra el club en que jugaba, el R.F.C. Lieja, por un traspaso frustrado al Dunkerque francés, todo se lió. Bosman alegaba tanto contra el club, como contra la Federación Belga de Fútbol y la UEFA que las estrictas normas habían impedido su traspaso y poder seguir ejerciendo su profesión.

En diciembre de 1995, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictó sentencia y declaró ilegales las indemnizaciones por traspasos y, lo que cambió todo, los cupos de jugadores nacionales de estados miembros de la Unión Europea. Esto significaba que los jugadores comunitarios dejaban de contar como extranjeros en los equipos de los países miembros de la UE. Un follón.

Hasta ese momento se había jugado con dos, tres y cuatro extranjeros por equipo, pudiendo tener siempre a tres sobre el campo. Y cuatro en el total de la plantilla. A partir de ese momento se habrían los mercados para todos los equipos. Se podía fichar más y más barato aunque los resultados no siempre fueron satisfactorios.

Empezaron las dudas sobre cómo afectaría a las canteras y a los movimientos de los mercados nacionales. La figura del agente de futbolistas se hizo más grande entonces y comenzaron movimientos de mercado que sorprendieron a propios y extraños. Todo cambió en el fútbol desde ese momento y los equipos grandes se hicieron más grandes.

Corría cuando salió la sentencia la temporada 1995/96. Pongamos el ejemplo del Real Madrid. En ese año, el Madrid tenía en su plantilla a cuatro futbolistas foráneos: Laudrup, Zamorano, Rincón y Esnáider. Redondo tenía ya la doble nacionalidad. El año siguiente todo cambió y a lo largo de la temporada el Madrid contó con los siguientes futbolistas no nacidos en España: Illgner, Panucci, Roberto Carlos, Seedorf, Mijatovic, Suker, Secretario y Ze Roberto.

Y así en todos los equipos españoles. E italianos. E ingleses. Todo cambió. Y también se desvirtuó un poco. Empezaron a llegar muy buenos futbolistas a todos los equipos pero también muy malos. De eso pueden dar constancia seguidores de equipos como el Deportivo de la Coruña o el Atlético de Madrid. O casi de cualquier equipo inglés.

Quizás fue en la Liga inglesa en la que más se notó la ausencia de futbolistas nacido en las Islas Británicas. Equipos como el Arsenal se llenaron de jugadores extranjeros. También el Chelsea. Muchos criticaron que se perdía la esencia del fútbol inglés. Otros muchos, por supuesto, lo agradecieron.

Con el paso de los años, algunas competiciones trataron de poner coto a la sangría que empezaba a castigar mucho a las canteras. En España hubo varias limitaciones a lo largo de los años para que, al menos, haya un mínimo de nacionales en el equipo. Pero quizás se ha tratado de poner diques al mar en todo esto. Y, con el paso de los años, la cantera española no se ha visto ni mucho menos afectada. Una vez el tremendismo nos pudo en todo aquello.

Quince años después todo nos parece normal. Es algo asumido para los aficionados al fútbol. Por ejemplo, el nuevo entrenador del Real Madrid podría disponer en la próxima temporada del siguiente once inicial: Keylor Navas, Danilo, Pepe, Varane, Marcelo, Kroos, James, Modric, Cristiano, Bale y Benzena. Y nadie se sorprendería de ello.

Quizás por eso se admire más una política como la del Athletic de Bilbao. O que el Barcelona más exitoso de siempre se haya sustentado sobre canteranos. Y es que la Ley Bosman ni mucho menos hizo daño por permitir la libre circulación de futbolistas. Todo lo contrario ya que eso es positivo para enriquecer la cultura futbolista.

La Ley Bosman hizo daño porque todo se mercantilizó mucho más. O muchísimo más. Los futbolistas dieron el paso decisivo para ser auténticos objetos de compra y venta. Cada verano llegaban cientos de jugadores desconocidos comprados a precio de oro en aquellos años en los que la burbuja del fútbol acompañaba a la burbuja inmobiliaria y a tantas otras burbujas.

Como hemos dicho, con el tiempo todo se estabilizó y se normalizó. Pero hubo auténticos años de locura y equipos que se fueron a la ruina por todo aquel gasto desmedido que arrancó con aquella sentencia.

Este año se cumplen el vigésimo aniversario de todo aquello. ¿Qué será del Jean-Marc Bosman futbolista? A pocos interesará. Pero siempre será recordado como el tipo que cambió prácticamente todo en el fútbol.

Fotografía: Gigi C.  ©

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