La vida puede ser maravillosa

Enciendo la televisión y observo enojado un anuncio de una marca de telefonía en la que el seleccionador de baloncesto arenga a sus pupilos con frases de aliento, supuestamente escritas por aficionados: Ratatatatá-jugón.  Ni una mención al padre de este lenguaje: Andrés Montes.

Quizás sea una locura pensar que el Mundial de Baloncesto de Japón 2006 lo ganó España en parte gracias a Andrés Montes, pero siempre es bueno ir más allá del espectacular juego que desplegó la selección en esa cita. Ese buen rollo que desprendía ese equipo tenía mucho que ver con las partidas de pocha, la amistad entre los jugadores, la empatía del seleccionador, pero, en gran medida, también a la energía positiva que recibían desde los medios nacionales. Y en ese acontecimiento deportivo, Montes, junto con Iturriaga y De la Cruz (Lagarto), llevó la voz cantante de la comunicación nacional.

No es lo mismo que recibas mensajes de ánimo desde tu país, sin más, a que escuches a un tipo, medio loco o loco entero (benditos locos), llamarte E.T., Mr. Catering o Espartaco. Todo ello con un notorio cariño, nunca en sentido despectivo. Y que esas frases de aliento sean repetidas por todos los seguidores hasta incluirlas en el lenguaje cotidiano, en un fenómeno similar al de Chiquito unos años atrás.

Entramos en la fase final del Mundobasket 2014, que se celebra en España, y puede que nuestros chicos, muchos campeones en 2006 en Seitán,  vuelvan a proclamarse vencedores, llamadme loco, pero detrás de cada título de esta generación estará el gran Andrés Montes, y todos nos quedaremos para siempre con eso de: pincho de merluza, ¡Wilma abreme la puerta!, jugón, ratatatatatá… Porque…

¡La vida puede ser maravillosa!

bluebird Comunicación
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