Truman Capote, 90 años de un genio

Hoy hace 90 años que nacía en Nueva Orleans uno de los grandes narradores del siglo XX. Sin discusión. Un genio de esos que nació siéndolo. Contaba que durante la infancia se sentía diferente, que era más inteligente que el resto de los niños, mucho más sensible… Ya se sabe, aunar inteligencia y sensibilidad en este mundo de locos es una de las peores cosas que te puede pasar. O no. ¡Benditos locos! ¡Benditos incomprendidos! Hoy hace 90 años que nacía en Nueva Orleans uno de los grandes narradores del siglo XX. Ese genio llamado Truman Capote.

“Tenía que tener éxito y tenía que ser un éxito temprano. Lo que pasa con la gente como yo es que siempre sabíamos lo que íbamos a hacer. Muchas personas pasan la mitad de su vida sin saber. Pero yo era una persona especial, y yo tenía que tener una vida muy especial”. Así, desde pequeño, desde que era un niño más inteligente y sensible de lo normal (algún día, quizá, descubramos qué demonios es eso de la normalidad) supo que debía refugiarse en las letras, que sería escritor, que las palabras se convertirían en sus más leales confidentes.

Cuando uno no encaja, la Literatura aparece como tabla de salvación. Ella no falla. Ni juzga. Ni se ríe. Simplemente, habla y escucha. Y es curioso cómo la suya habrá salvado desde que en 1948  publicó su primer libro, ‘Otras voces, otros ámbitos’, a otros niños. A esta que también fue niña, por ejemplo.

“Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo, y el látigo es únicamente para autoflagelarse”. ¡Y qué don! ‘Desayuno en Tiffany’s’ o la estremecedora e inolvidable ‘A sangre fría’ son sólo una pequeña muestra del universo literario de Truman Capote que, con sólo 21 años publicó el relato ‘Miriam’, que le valió el Premio O’Henry en 1946. Dos años después el mencionado ‘Otras voces, otro ámbitos’. En 1949 ‘Un árbol de noche y otras historias’, el perfecto ejemplo de su maestría en el relato corto.

Después llegaría ‘El arpa de hierba’, mi debilidad y uno de los títulos esenciales en la obra de Truman Capote. En la novela, con connotaciones autobiográficas, el escritor relata la historia de una comunidad estadounidense que ve desmoronarse sus cimientos morales. Collin Fenwick es uno de esos personajes inolvidables, capaz de mudarse a la cima de un árbol con su tía, una distinguida dama, y dejar estupefacto a todo un pueblo.

“Las personas que no sueñan son como las que no sudan, conservan gran cantidad de veneno dentro”

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