Star Wars y el agotamiento

Star Wars y el agotamiento

Por primera vez en la historia una película de Star Wars será un fracaso en taquilla. Según los expertos, ‘Han Solo’ llegará con suerte a los 400 millones de recaudación mundial, algo impensable hace apenas unos meses, cuando ‘The Last Jedi’ se convertía en la más taquillera de 2017.

¿Cómo, pues, se puede explicar semejante bacatazo? Hablamos de la franquicia más rentable de toda la historia, con una capacidad de generar dinero que va más allá de lo imaginable; una franquicia que cuenta con una base de seguidores tan extensa como la de cualquier religión (y que, en ocasiones, no sé si es bueno o malo, la veneran como tal), un universo que es conocido en cualquier rincón de nuestro planeta. Con esas premisas, sorprende todavía más la paupérrima ganancia que la cuarta película de Star Wars en la era Disney está cosechando, y que sin duda la convierten ya en uno de los fracasos (si no el que más) sonados del año. ¿Qué ha podido pasar? Hay varias razones para explicarlo, pero nos centraremos en una de ellas, tal vez la que menos aceptación tiene y en la que nadie se centrará; sin embargo, creo firmemente que explica más y mejor el porqué de todo.

Y a lo que me remito es algo que vengo observando desde hace varios años, y que ha venido de la mano del auge de las tecnologías; éstas nos han conectado de una forma inimaginable hace apenas una década. Cualquier suceso, por nimio que pueda ser, en el rincón más alejado del planeta, tiene resonancia en todas partes. Al instante, en segundos. Y en el mundo pasan muchas cosas al mismo tiempo, a todas horas. ¿Me seguís?

Es la vorágine de la actualidad, la ramificación de la realidad en todas sus variantes, sus recovecos, sus giros inesperados; ocurriendo al mismo tiempo, sacudiendo nuestras mentes sin parar, a tanta velocidad que apenas podemos asimilar lo que ocurre. Es como, usando un símil muy burdo, nos puede pasar cuando vamos en un coche a toda velocidad y observamos a través de la ventana: podemos intuir que estamos mirando un prado, un bosque o una ciudad, pero no somos capaces de retener los detalles que pueden hacer de esa observación algo único. Del mismo modo, creo, la actualidad no se fija en nuestro recuerdo y nos perdemos muchas cosas. O tenemos tantas por guardar que nuestros cerebros se agotan.

Star Wars y el agotamiento 2

El agotamiento, el cansancio, es la consecuencia de un gran esfuerzo. Y la sobreexposición a la información, la infinita cantidad de estímulos a los que estamos sometidos y sometidas termina por agotarnos. Star Wars no escapa de esa corriente: recordemos que, con parones de por medio, la saga se caracterizaba por tener una película cada dos o tres años, un aspecto que dotaba a los filmes de una suerte de poder de evento que las convertía en algo más. Ahora, tras la compra de Lucasfilm por parte de Disney, hemos tenido cuatro películas en cuatro años. El balance, si bien no puede ser más positivo (‘The Force Awakens’, ‘The Last Jedi’ y ‘Rogue One’ fueron éxitos tremendos en taquilla, sobre todo la primera) parece que empieza a dar los primeros síntomas de que algo no acaba de ir como podían esperar en la compañía del ratón Mickey. Porque no es únicamente que ‘Han Solo’ se la esté pegando en taquilla, sino que en la opinión pública se empieza a cuestionar si no se está sobreexplotando la gallina de los huevos de oro (con permiso, o no, de Marvel) y en las redes sociales los debates y críticas a las dos últimas producciones (la propia ‘Han Solo’ y ‘The Last Jedi’) empiezan a preocupar a ciertos sectores de la productora Lucasfilm. Porque, más allá del dinero, están las dinámicas, y éstas empiezan a mostrar pistas sobre un agotamiento que es el día a día de nuestra sociedad. Da igual el sector, da igual el producto. En la era de la vorágine el triunfo es efímero y la gloria volátil. Lo que sube como un rayo se precipita como un diluvio. El éxito y el fracaso se encuentran en el mismo segundo, en el mismo momento: hoy en día triunfar es empezar a caer en el olvido. Los que te sonríen e idolatran, sin saberlo empiezan a odiarte.

Y esa enfermedad, la de la vorágine y el agotamiento, se extiende sin orden ni control. Tanto que hasta la inmaculada Star Wars parece haberse infectado.

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