«Los grupos tenemos en contra a los promotores, a los periodistas y a los políticos. Si no nos ayudamos entre nosotros, no lo hará nadie»

sidonie

«Si hace falta que colguemos al DJ / buscar un nuevo y joven Morrissey / muerto el cantautor, muerta la canción / ¿quién demonios se cree que es? /¿quién se apunta  a acabar con él?» dice ‘Carreteras infinitas’, el primer single de ‘El peor grupo del mundo‘, el noveno disco de los barceloneses Sidonie. Se llaman así gracias a una canción de Brigitte Bardot con el mismo nombre, ya que Marc Ros (1974, cantante, guitarra y bajo) y Axel Pi (1974, batería, tablas y bongos) conocieron a Jes Senra (1972, segundas voces, bajo) en una tienda de discos de Leeds cuando iban en busca de uno de la cantante francesa. Ahora, con casi dos décadas de vida, acaban de empezar una gira que los llevará una vez más por toda la geografía española. Pero de momento tenemos esta conversación en el Daps de la Diagonal a las diez de la mañana —y ya vienen de hacer una entrevista en el Fricando Matiner de RAC 105— de un día demasiado caluroso para ser otoño. El 25 de marzo actuarán en el festival Room Fest organizado por la sala Razzmatazz de Barcelona.

¿La culpa de todo la tiene el DJ?

Marc: Cuando empezamos nos cagábamos en todos los DJs, pero después nosotros mismos hemos acabado pinchando en algunas salas porque nos apasiona compartir con la gente la música que nos gusta. Así que actualmente el trabajo del DJ para nosotros es muy loable y bonito. La letra de ‘Carreteras infinitas‘ se refiere al tipo de DJ del que habló Morrissey en la canción ‘Panic’ de los Smiths: Este personaje desangelado que pone música de forma maquinaria y que no provoca que la pista baile ni sienta. A este tío sí que se le tiene que colgar.

¿Seguís saliendo de fiesta?

M: Sí, básicamente después de los conciertos.

¿Y qué tipo de música buscáis?

Marc: Siempre buscamos un sitio donde pongan los Rolling Stones.

Jesús: Nos gustan los lugares chiquitines. Al final estás todo el día escuchando música y cuando sales de fiesta lo que buscas es pasártelo bien y charlar con tus amigos. El otro día en Salamanca, por ejemplo, acabamos en un bar donde ponían música latina.

¿Actualmente es fácil encontrar un garito donde pongan los Rolling Stones?

Axel: Sí, igual que hay sitios para escuchar música latina, sigue habiendo lugares para escuchar música rock. Además, en este tipo de lugares buscamos encontrarnos con amigos de nuestra profesión que tenemos desperdigados por las diferentes ciudades donde nos llevan las giras. Así nos ponemos al día mientras escuchamos buena música.

Jes: Vivimos en un país donde hay muy buenos bares musicales. Vas a cualquier ciudad, por pequeña que sea, y te sorprendes del nivel que hay.

A veces los bares más auténticos te los encuentras en las ciudades de provincia.

Jes: Sí, efectivamente. Hay muy buen nivel.

«Los grupos tenemos todo en contra: los promotores, los periodistas, los políticos. Lo que tenemos que hacer es ayudarnos entre nosotros. Entre nosotros hay buen rollo y, sobre todo, admiración. Esto es lo más importante. Yo cuando escucho Lori Meyers, Dorian o los lesbianos pienso: ‘Joder, qué bien que lo hacen’».

‘El peor grupo del mundo’ viene a ser un homenaje a vuestros grupos rivales y amigos. ¿Hay buen rollo en la escena musical pop-rock española?

Marc: Sí, y me gusta pensar que este buen rollo ahora lo podremos cantar porque el estribillo de ‘Carreteras infinitas’ es una declaración de amor a todos ellos, que tienen el valor cada fin de semana de montarse en una furgoneta, hacer centenares de kilómetros y llevar sus canciones de ciudad en ciudad. No tenemos que complicarnos la vida criticándonos a nosotros mismos. No hace falta, si ya lo tenemos todo en contra: los promotores, los periodistas, los políticos. Lo que tenemos que hacer es ayudarnos entre nosotros. Entre nosotros hay buen rollo y, sobre todo, admiración. Esto es lo más importante. Yo cuando escucho Lori Meyers, Dorian o los lesbianos pienso: «Joder, qué bien que lo hacen».

Estáis en una época muy colaborativa entre grupos tanto en los conciertos como en los discos.

Axel: Sí, y estas colaboraciones aparecen de una manera muy espontánea. Los festivales nos han unido mucho. Es en estos sitios donde te reencuentras con los grupos que admiras y respetas. Y cuando te ves con ellos tienes tantas ganas de exprimir ese encuentro que incluso lo quieres escenificar sobre el escenario para decirle al público: «Nos tenemos admiración mutua y queremos que lo sepáis». Este tipo de momentos se han dado mucho en los últimos años. Y después, claro, también hay las colaboraciones más meditadas que originan proyectos comunes.

Marc: El tema de las colaboraciones será una pregunta que dentro de poco los periodistas dejaréis de hacernos porque será tan normal que cualquier artista lo hará habitualmente. Me parece muy bonito que pase.

Antes las discográficas os ponían más impedimentos a la hora de colaborar con un grupo de la discográfica rival.

Marc: Y el mismo artista tenía miedo.

¿Y qué ha pasado para que la situación haya cambiado?

Marc: No te sabría decir, pero siempre que lo hacemos nos pasan cosas más positivas que si no lo hubiésemos hecho.

Axel: Las cosas se normalizan cuando las haces. Antes las colaboraciones las meditabas muchísimo y les otorgabas un peso que quizá no tenían. Esa meditación tenía que ver con lo que diría la gente que te sigue, lo que sentirías tú, si tu parcela quedaría reducida a la del otro… Al fin y al cabo, una serie de preguntas que normalizas cuando te acabas dedicando a disfrutar y punto. Y esto comporta que el público también lo normalice. Ahora se ha convertido en algo positivo, bonito y enriquecedor para el grupo. Además, te ven en registros diferentes y eso gusta.

Ya nos hemos acostumbrado a mirar por el retrovisor y observar que cada vez vienen más y más bandas, y más buenas y competitivas. Con un poco de orgullo podemos decir que este camino lo empezamos, entre otros, nosotros. Fuimos pioneros en este sentido.

Desde que empezasteis a finales de los 90, ¿habéis notado un gran incremento de grupos pop-rock en España? ¿Realmente ha habido un boom?

Marc: Ya nos hemos acostumbrado a mirar por el retrovisor y observar que cada vez vienen más y más bandas, y más buenas y competitivas. Con un poco de orgullo podemos decir que este camino lo empezamos, entre otros, nosotros. Fuimos pioneros en este sentido.

Axel: Supongo que te refieres a la escena tal y como la entendemos ahora.

Marc: Sí, sí.

Axel: Vale, porque previamente a nosotros había otro tipo de escena pop. Pero sí que es verdad que formamos parte del origen de esta escena actual que ha explotado en los últimos años.

Esto ha comportado que en España haya muchísimos festivales de este tipo de música. ¿Los festivales acabarán con las salas?

Jes: Cada cosa tiene su momento del año y su registro. En verano está muy bien tocar en un festival, sobre todo para que te conozca gente que no te ha visto nunca. Además, es muy fácil tocar en un festival porque la gente está muy enchufada. Algunos van a ver a Izal y acaban conociendo a Sidonie o a la inversa. Por otro lado, las salas tienen mucho encanto porque el espectáculo es más eléctrico y cercano. Cuando estás haciendo festivales deseas estar haciendo salas y tocar a las nueve de la noche y no a la una de la madrugada. Y cuando estás en época de salas deseas lo contrario.

¿Pero las salas resistirán?

Jes: Nos hemos encontrado con fans que nos han dicho que no vendrían a una sala porque se habían enterado de que iríamos a tal o cual festival y ya nos verían entonces.

Axel: Es un pez que se muerde la cola. Nunca sabes dónde está el problema y dónde la solución en esta dicotomía entre las salas y los festivales. Porque para poder tener éxito cuando vas a tocar en una sala crees que es interesante ir antes a tocar en un festival donde la gente ha pagado un abono relativamente económico para ver un montón de grupos y te acabará conociendo. Así, supones, vendrá a tu concierto cuando vayas en invierno a su ciudad. Un festival te pone en escena y te sitúa en el panorama nacional a nivel de prensa y repercusión mediática. Pero después te encuentras con que el hecho de haber estado en ese festival te convierte en víctima al llegar a la sala porque la situación económica en este país es la que es y la gente ya te ha visto en el festival. Es complicado. Hay muchos grupos que han empezado a abanderar el «di no a los festivales» justamente para defender su gira en salas y, desgraciadamente, después han tenido que acabar renunciando a esta idea, la cual es muy loable, para sobrevivir. Un festival es un arma muy poderosa.

¿Cuántas horas os podéis pasar en una furgoneta durante una gira?

Jes: Una barbaridad. Es la parte que no se ve de los conciertos, pero son muchísimas horas en una furgoneta, pocas horas de sueño, todo sucede muy rápido, hay un estrés constante. Las giras son duras. Tiene que gustarte mucho la música, no todo el mundo lo soporta. A veces llegamos al lugar justo para comer rápido y ponernos a hacer una prueba de sonido, cenar rápido y tocar. Y da igual que ese día lleves en el cuerpo nueve horas en una furgoneta. Igualmente tienes que estar a tope para la gente que te ha venido a ver.

Axel: Además, estamos muy condicionados por el hecho de ser de Barcelona, que significa quedar ubicados en un extremo de la península y que todo quede más lejos. No es, precisamente, el centro neurálgico. Por ejemplo, uno de los lugares donde más vamos a tocar es Galicia, que nos queda en la otra punta. Nos metemos unas palizas… Lo comparamos con grupos que son de Madrid, van a tocar a Salamanca y pueden volver a dormir a casa y nos damos cuenta de la diferencia. En Madrid están como máximo a tres o cuatro horas de cualquier otra ciudad a la que vayan a tocar.

¿No os habéis planteado ir a vivir a otro lugar?

Marc: Es que se vive muy bien en Barcelona.

Jes: Hace unos años tuvimos la idea de ir a vivir a Madrid, pero preferimos quedarnos aquí. Además, que Barcelona es una gran ciudad donde hay muchísimas cosas que no queremos perdernos. Pero sí que es verdad que los medios de comunicación y los promotores mayoritariamente están en Madrid. De todas formas, piensa que aquí vivimos grupos como Dorian, Delafé, Sidonie o Love of Lesbian y estamos haciendo piña. En el aniversario de Mondo Sonoro que celebramos en Razzmatazz se notó, la sala estaba llena. De hecho, te diría que actualmente, por lo que respecta al pop, hay más escena musical en Barcelona que en Madrid. Y en tema de festivales Madrid se tiene que poner las pilas.

Axel: Ahora todo se ha diversificado mucho. Aquí en Catalunya, aparte de tener el panorama pop-folk que es muy potente, últimamente también se ha potenciado nuestro panorama pop. Y los estudios de grabación están haciendo piña con los grupos.

Imagino que debe ser difícil compaginar vuestro tipo de vida con tener una mínima estabilidad a nivel de pareja.

Axel: Fácil no es, pero también imagino las dificultades que debe sufrir un piloto de avión, un comercial de una empresa que necesita moverse por todos sitios…

Jes: Yo tengo un amigo que es biólogo y cada tanto se tiene que ir a trabajar seis meses fuera.

Axel: Te genera cierta inestabilidad emocional. Pero es una dificultad que tienes que superar disfrutando de tu trabajo, el cual te hace feliz, y con mucho amor hacia tu familia.

Ahora he recordado un momento del documental ‘Supersonic’ en el que Noel Gallagher le dice a su novia de entonces que acaba de firmar el primer contrato con la discográfica Creation y ella le responde que se alegra mucho por él pero sabe que eso es la sentencia de muerte de su relación.

Axel: Las relaciones cambian, claro.

Jes: Los fines de semana, que es cuando la mayoría de gente hace planes con su pareja y sus amigos, nosotros estamos fuera de casa. Hoy en día lo llevamos mejor. Pero si pensamos en cómo era con las parejas que teníamos cuando empezamos, pues sí, fue complicado.

El otro día os vi en el concierto de homenaje a Quim Blanco —promotor durante muchos años de la sala Sidecar de Barcelona que falleció este verano— con Delafé, Brighton 64 y Le Petit Ramon y pensé: ¿En el panorama musical español aún quedan personas como Quim Blanco?

Marc: Sí, y lo más importante es que no solo es gente de nuestra generación, sino también de generaciones más jóvenes. Son personas que están empezando con muchas ganas y que me recuerdan a la actitud que nosotros teníamos en nuestros inicios. Esto es muy esperanzador.

Axel: Nos los encontramos alrededor de la península. Afortunadamente hay muchos Quim Blanco luchando por la escena de sus respectivas ciudades.

sidonie

Cambiemos de registro: En ‘El peor grupo del mundo’ habéis vuelto al pop más esencial y os habéis vuelto a alejar del pop psicodélico de ‘El fluido García’.

Marc: Siempre estamos entrando y saliendo del mismo sitio, que es la música que nos apasiona. Al fin y al cabo, ‘El fluido García’ también era pop, porque la psicodelia como experimentación tampoco nos interesa demasiado. A nosotros lo que nos gusta es la psicodelia de los Beatles, con una melodía que te hace volar. Nos gustaría tocar más palos, pero creo que si en algo somos buenos es en la música que hacemos. Aunque nos gusta mucho el country o el hip-hop, no seríamos tan buenos haciendo esto. Nosotros trabajamos dentro del pop. Y dentro del pop tú puedes estirar los márgenes e irte hacia donde quieras.

En las letras de las canciones os noto bastante pesimistas ante el mundo que nos espera. Una prueba de ello es ‘Siglo XX.

Marc: En cambio, en las entrevistas somos todo lo contrario (ríe). Volviendo a lo de los festivales y las salas, tengo que decir que las salas nunca morirán.

Axel: Es que no pueden morir.

Marc: Ver una banda en un bar es algo incomparable. Es como cuando apareció el cine y dijeron que se había acabado el teatro, o cuando salió la televisión y dijeron que se había acabado el cine. Siempre habrá alguien en un bar tocando para 40, 50 ó 300 personas. En este sentido somos muy positivos. En lo que sí somos pesimistas es en la época en la que nos ha tocado vivir. Nadie está demasiado apasionado con nada y no me gusta la manera que tenemos de comunicarnos entre nosotros. Yo cuando era pequeño me imaginaba el futuro de otra manera.

Con coches voladores.

Marc: Sí, como metáfora de algo se puede decir que seríamos muy felices viviendo en Marte o la luna.

Aun así, vuestra música conecta mucho con las generaciones más jóvenes.

Marc: Sí, y hasta con niños y adolescentes.

¿Hasta con niños?

Axel: Sí, es increíble. En muchos casos son hijos de fans que nos han seguido. Pero es que en esta última gira nos ha pasado lo contrario: padres que vienen a acompañar a su hijo, que es quien nos quiere ver porque nos ha conocido por su propio pie. Creo que esto ha sido a causa de empezar a sonar en emisoras comerciales como Los 40 Principales. A nosotros nos hace mucha ilusión tener un abanico tan amplio de gente a la que le gusta nuestra música.

¿Y ahora a por otra entrevista?

Jes: No, no. Ahora yo me voy al Mundiauto.

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