Ourense en cuatro películas y una escena para recordar

Cada vez que me preguntan que de qué parte de Galicia soy y digo que de Ourense, la reacción habitual suele ser algo como «¡Ah! Nunca he estado, como no tiene mar…». Aunque sigo sin entender la lógica de que los amantes de la playa escojan playas de heladas aguas, Galicia es mucho más que playa y los de interior estamos bien orgullosos de la única provincia gallega que no tiene costa. Nuestro propio cañón, denominación de origen de vinos, los mejores pulpeiros y pueblos, decenas, cientos, miles de pueblos con escenarios maravillosos.

Muchas zonas de Ourense, capital y provincia, han logrado captar la atención de los productores de la escena cinematográfica española y, aprovechando que se acercan tiempos más cálidos, ¿por qué no hacer un llamamiento a todos los ciudadanos de este nuestro país que no conocen con pelos y señales las tierras del norte?

‘Los girasoles ciegos’, Ourense

Dirigida por José Luis Cuerda, es una más de los cientos de películas que nuestro país ha grabado en torno a la época franquista. Si en España tenemos algo son películas sobre la Guerra Civil y los 40 años que el país estuvo sumido en la dictadura. Con un Javier Cámara más serio de a lo que nos tiene acostumbrados, ‘Los girasoles ciegos’ ganó el Goya a mejor adaptación en 2008 por la novela homónima de Alberto Méndez.

La historia de un Cámara que vive escondido en un hueco de la pared del dormitorio que comparte con Maribel Verdú para huir de los males de la posguerra en la Galicia de los años 40 se desarrolla en las calles del casco histórico ourensano. Entre la catedral —que, por cierto, contiene un Cristo al que le crece el pelo— y la plaza Mayor, una de las pocas plazas mayores de Europa —la única, se dice por ahí— que tiene el suelo inclinado, las calles empedradas que dan paso a empedrados edificios son el escenario principal de esta película, que, además de recibir un Goya, fue escogida para representar a España en los premios Oscar a la categoría de película de habla no inglesa.

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‘La lengua de las mariposas’, Allariz

No sólo Ourense ciudad es un gran escenario para rodajes, sino que la provincia al completo tiene lugares increíbles que visitar. Uno de ellos es Allariz, en la comarca de Allariz-Maceda, con un patrimonio histórico que más de un pueblecito de costa quisiera. No tiene playa, pero agua tampoco le falta, ya que el río Arnoia tiene aquí zona de paso. El monasterio de Santa Clara, el castillo o los restos de la muralla son algunas de las zonas a visitar de Allariz, además de su barrio judío y del casco histórico. Tampoco se puede olvidar al pasar por la comarca visitar el santuario de Santa Mariña de Aguas Santas, parte de lo que se conoce como la Galicia Mágica. En realidad, Allariz es un destino a visitar en su conjunto, ya que es un auténtico ejemplo de cómo mantener un municipio totalmente restaurado y cuidado para atraer —y alucinar— al turista y al residente.

En sus calles, un don Gregorio protagonizado por Fernando Fernán Gómez —que los dioses nuevos y antiguos te tengan en su gloria— da lecciones de la vida y la libertad a los jóvenes compañeros de Moncho, que encuentra en don Gregorio todo un ejemplo de la educación en los meses previos al estallido de la Guerra Civil. La historia, sacada del original ‘A lingua das bolboretas’, uno de los volúmenes de ‘Que me queres, amor?’, de Manuel Rivas, ganó el Goya a mejor adaptación en 2000.

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‘A los que aman’, Nogueira de Ramuín

Aunque casi cualquier zona de Galicia es buena para grabar en escenarios verdes y frondosos, las localizaciones de Lugo y Ourense tienen algo especial. La catalana Isabel Coixet escogió, en 1998, un balneario abandonado en el municipio lucense de O Incio para grabar los interiores de ‘A los que aman’, obra ambientada en el siglo XVIII que acabó nominada a mejor vestuario pero que pasó por el cine español sin pena ni gloria. Eso sí, en las localizaciones, Coixet lo hizo estupendamente.

El balneario, en este municipio de la comarca de Sarria —donde también se rodó la historia del licántropo de Allariz, ‘Romasanta’— no es el único lugar a donde acudió. El monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, en la Ribeira Sacra, está ubicado en el municipio ourensano de Nogueira de Ramuín. Ahora parador turístico, está situado en uno de los más bellos enclaves de la provincia, a orillas del río Sil, cerca de los Cañones y rodeado de miradores espectaculares.

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Fotografía: Elena ©

 ‘A Esmorga’, Ourense

Para acabar, veo justo volver a las calles de la ciudad, mi ciudad, y ahondar aunque sea mínimamente en esta obra porque ‘A Esmorga’ forma parte de la cultura de los ourensanos desde tiempos inmemoriales… bueno, no tanto. Desde 1959, cuando Eduardo Blanco Amor publicó esta inmensa obra literaria en Buenos Aires. No llegó a Galicia hasta 1970, pero desde entonces, a pesar de su increíble dificultad, ha sido traducida a más de un idioma. Si no la conocéis, intentad entender el concepto de “esmorga” con sus traducciones al castellano, ‘La parranda’, al italiano, ‘La baldoria’, al francés, ‘Le noce’, al inglés, ‘On a bender’, o al catalán, ‘La gresca’. Más o menos se entiende por dónde van los tiros. El texto original fue víctima de la censura franquista en 1956 por primera vez, cuando se declaró que su lenguaje soez hacía imposible su publicación en Galicia. A finales de la década de los 60 volvió a intentarlo y sí, pasó la barrera, pero con extractos eliminado que se consideraban “ofensivos” para la Guardia Civil.

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‘A Esmorga’ llegó a la gran pantalla en 2014 dirigida por Ignacio Vilar y muy a mi pesar, pese a que estaba nominada como mejor adaptación en los últimos Goya, no obtuvo finalmente el galardón. El pontevedrés Antonio Durán, conocido extensísimamente en la televisión de Galicia como Morris, se puso en la piel de Milhomes al lado de otro que quizás sea más conocido fuera de las fronteras gallegas: Karra Elejalde, a quien hay que reconocerle el gran trabajo que tuvo que desarrollar para poder representar a un Bocas que, de principio a fin, habla en gallego cerrado, y no el de ahora, sino el de un tiempo impreciso más de medio siglo antes de que se publicara…

La obra de Blanco Amor es la historia de tres amigos que, sencillamente, se van de borrachera. Son 24 horas recogidas en 113 páginas —al menos en mi preciosa edición—que cuentan las andanzas y desandanzas de Milhomes, Bocas y Cibrán, también conocido como Castizo, protagonizado por un Miguel de Lira que hace que se me encoja el alma con la profunda voz que sale de su boca.

Ya antes de que ‘A Esmorga’ llegara a los cines de Galicia —y el 8 de mayo a los de Madrid, Barcelona y Euskadi—, Ourense le había dedicado una ruta turística especial. Lógico. Para ver Ourense desde una perspectiva esmorguera hay que partir de cerca del Jardín del Posío, donde se encuentra la Taberna da Tía Esquilacha. De ahí pasamos a las Burgas, icono de la ciudad termal, donde el agua sale tan caliente que nadie es capaz de rezar un padrenuestro con la mano bajo el agua (¡probad a ver si sois capaces!).

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Fotografía: Roberto Chamoso G  ©

La ruta continúa hacia la plaza de San Cosme, cerca de la estación de trenes de San Francisco, donde los tres esmorgantes hacen un alto para reponer fuerzas. Continúa por la pena Vixía hasta la Plaza Mayor, esa inclinada, donde aparece un nuevo y tierno personaje. No llegan, sin embargo, directamente, sino que dan un pequeño rodeo para pasar por la plaza del Correxidor, zona de bares por excelencia, y para aligerar las vejigas en la Fonte do Rei. La ruta —o roteiro—llega a su fin en la Alameda, en frente de las Burgas, al lado del espléndido mercado de Abastos ourensano, y en todas las zonas por las que pasa se pueden ver las placas que se colocaron con extractos de la historia. Sin duda, seguirla es una de las formas más originales de conocer la ciudad más bonita de Galicia.

‘Toro’, Ourense

Para acabar, no puedo definir una ruta para la próxima película de Kike Maíllo, ‘Toro’, que narra la historia de un ex soldado que se reencuentra con su hermano y que, según dicen las buenas lenguas, estará llena de acción, y no lo hago porque aún no la he visto. Lo que sí puedo decir es que la emblemática calle Juan XXIII, que baja hacia el puente de Ervedelo, ha visto actuar para Maíllo a Mario Casas, Luis Tosar y José Sacristán.

Juan XXIII tiene su final en la calle del Progreso —conocida aún por las gentes mayores como calle General Franco—, y es en la misma donde, allí, al fondo, se puede uno cruzar con la Alameda, desde la que se puede vislumbrar la fuente de las Burgas, y la misma que llega a su fin en el jardín del Posío. Así que tampoco es mala opción para pasearse por ella en cualquiera de vuestras visitas a Ourense. ¡Quién sabe si después la reconoceréis en la gran pantalla!

Fotografía principal: Víctor Hermida Prada ©

bluebird Comunicación
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